Feminismo

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Feminismo
El autor esJuan González-Posada
Juan González-Posada
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La publicación de 'Feminismo' en 1899 constituye uno de los hitos fundacionales del pensamiento feminista en España. En este libro, Adolfo González-Posada y Biesca no se limita a introducir tempranamente el término feminismo en el debate intelectual, sino que lo dota de una profundidad analítica poco común para su tiempo al abordar la subordinación de la mujer como un fenómeno estructural que afecta a toda la organización social. Este planteamiento no puede comprenderse al margen de su vinculación con la Institución Libre de Enseñanza y, de manera decisiva, con Francisco Giner de los Ríos, cuya concepción de la educación como núcleo moral de la sociedad moderna atraviesa la obra de González-Posada. Desde esta matriz krausista, la emancipación femenina no aparece como una reivindicación parcial, sino como una exigencia racional derivada del principio de dignidad humana y de la coherencia del liberalismo progresista moderno.

González-Posada se manifiesta en 'Feminismo' como un pensador intersticial, situado entre el derecho, la sociología, la pedagogía y la filosofía moral, y como uno de los pioneros de la sociología española, atento a las interacciones entre normas jurídicas, estructuras económicas y hábitos culturales. Desde las primeras páginas, rechaza de manera explícita la idea de que la inferioridad femenina tenga un fundamento natural: la subordinación de la mujer, sostiene, es "una obra histórica, mantenida por la costumbre, el prejuicio y la ley", y no una consecuencia necesaria de la diferencia sexual. Esta crítica a la naturalización de la desigualdad constituye uno de los elementos más modernos del libro y lo aproxima a planteamientos que solo décadas más tarde se consolidarían en la teoría feminista.

El núcleo conceptual de la obra se articula en torno a una definición que González-Posada considera insustituible: el feminismo es "el movimiento favorable a la mejora de la condición política, social, pedagógica y muy especialmente económica de la mujer". Con esta formulación, no solo populariza el término feminismo en España, sino que lo dota de un contenido integral, alejándolo del moralismo paternalista y de la caricatura ideológica. En coherencia con esta definición, afirma que el feminismo constituye "la mayor revolución que se ha producido en nuestra sociedad", porque obliga a revisar simultáneamente las bases del derecho, de la educación, de la economía y de la vida doméstica. No se trata, por tanto, de una reforma sectorial, sino de una transformación civilizatoria.

Uno de los rasgos más notables de 'Feminismo' es la claridad con la que distingue entre igualdad formal e igualdad real. El reconocimiento jurídico de derechos resulta insuficiente -advierte- si no va acompañado de las condiciones materiales y culturales que hagan posible su ejercicio. La igualdad ante la ley puede convertirse en una ficción si persisten la dependencia económica, la desigualdad educativa y los prejuicios sociales. Esta observación, formulada con notable anticipación, le permite criticar los límites de un liberalismo meramente declarativo y subrayar la necesidad de reformas estructurales.

La educación de las mujeres ocupa un lugar central en este diagnóstico. González-Posada denuncia la reducción de la instrucción femenina a un adiestramiento doméstico y afirma que "una educación incompleta produce una ciudadanía incompleta". Defiende, en consecuencia, una educación integral que permita a las mujeres desarrollar plenamente sus capacidades intelectuales. Este planteamiento enlaza directamente con el ideario pedagógico de la Institución Libre de Enseñanza y con el pensamiento de Rafael Altamira, Gumersindo de Azcárate, Urbano González Serrano, Melquíades Álvarez y Adolfo Álvarez-Buylla, con quienes compartió la convicción de que la reforma educativa es la base de toda modernización social. El grupo intelectual de Oviedo, del que fue figura central, encarnó este proyecto desde la universidad y el debate académico.

En el ámbito jurídico-político, 'Feminismo' adopta posiciones especialmente avanzadas para su tiempo. González-Posada analiza la incapacidad legal que afecta a las mujeres y señala la contradicción entre los principios liberales y su exclusión de los derechos civiles y políticos. Desde esta crítica, defiende explícitamente el derecho al voto de las mujeres en España, argumentando que su negación carece de justificación racional y vulnera el principio de igualdad. El voto aparece así no como una concesión, sino como consecuencia necesaria del reconocimiento de la mujer como sujeto de derecho.

El diálogo con el pensamiento europeo es explícito. González-Posada reconoce la influencia de John Stuart Mill, especialmente de 'La esclavitud femenina', obra difundida en España por Emilia Pardo Bazán, con quien mantuvo una relación intelectual marcada por afinidades profundas. De Mill toma la idea de que la subordinación femenina no solo es injusta, sino también perjudicial para el conjunto de la sociedad.

Un aspecto menos citado, pero central en el libro, es su advertencia contra un feminismo superficial, limitado a la mera imitación de los roles masculinos sin cuestionar las estructuras profundas de desigualdad. Para González-Posada, la emancipación femenina no consiste en reproducir acríticamente el modelo existente, sino en transformarlo. Desde esta perspectiva, el feminismo no beneficia únicamente a las mujeres, sino que eleva el nivel moral, cultural y democrático de toda la sociedad.

La reciente reedición de 'Feminismo', publicada por la editorial Almud, permite recuperar un texto fundamental y apreciar con mayor nitidez la actualidad de su pensamiento. La centralidad de la educación, la exigencia de igualdad jurídica efectiva y la concepción del feminismo como revolución moral y social siguen siendo hoy, como en 1899, pilares irrenunciables de cualquier proyecto democrático serio. 'Feminismo' no es solo un documento histórico, sino una obra viva que continúa interpelando a nuestro presente desde la lucidez y el rigor intelectual.

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