30/08/2025
Los últimos días de María Magdalena
Fotografías: Gabriela Torregrosa.
Lectura estimada: 8 min.
María Magdalena es una de las figuras más atractivas de los Evangelios, la pecadora arrepentida, fiel seguidora de Cristo, que tuvo el privilegio de acompañarle cuando expiraba al pie de la cruz y de ser la primera persona que lo vio resucitado, en la misma mañana de Pascua.
Siguiendo la estela de esta icónica mujer, desde hace siglos un lugar del mundo afirma custodiar lo que denomina el tercer mausoleo de la cristiandad, tras el Santo Sepulcro de Jerusalén y la tumba de San Pedro en Roma: el panteón subterráneo en el que descansaría María Magdalena, localizado en una pequeña ciudad de la romántica Provenza francesa.
¿Cómo pudo acabar su vida en Europa una mujer del siglo I, oriunda de un lugar tan distante como Magdala, una población de Galilea, a orillas del lago Tiberíades?
Una tradición, principalmente refrendada en la Iglesia Ortodoxa, sostiene que, obligados los primeros cristianos a huir de Jerusalén por ser perseguidos tras la muerte del Maestro, la Magdalena habría acompañado a la Virgen María y al apóstol San Juan, a quien Jesús encargó cuidar a su madre en el Calvario, cuando estos se establecieron en la ciudad de Éfeso, en la actual Turquía. Pero otra versión, la que goza de más partidarios en la Iglesia Católica, mantiene, por el contrario, que María Magdalena, junto con Lázaro (quien fuera resucitado por Cristo) y su hermana Marta (la tercera hermana, María, no estaría extrañamente ausente de la expedición, pues muchos sostienen que ella y María Magdalena son en realidad la misma mujer), además de otros cristianos, como uno de los llamados 72 discípulos, Maximino, se hicieron a la mar en una pequeña embarcación que no contaba con timón, y los vientos y las corrientes la llevaron por el Mediterráneo hasta alcanzar el sur de Francia, tocando tierra de la Galia en el lugar actualmente denominado Saintes-Maries-de-la-Mer. Desde allí, los viajeros separaron sus caminos, con el objetivo de difundir entre todos el cristianismo por la Provenza.
María Magdalena habría emprendido el adoctrinamiento de Marsella, para retirarse posteriormente en solitario a una cueva, donde desde aproximadamente el año 47 habría llevado una trayectoria eremita, de penitencia y oración, durante sus últimos treinta años de vida. El célebre libro El Código Da Vinci, de Dan Brown (2003), asume en su trama esta tradición, sobre la que basa su argumento. Y de hecho, está también sutilmente presente en nuestro imaginario, pues la representación más extendida de la santa en escultura y pintura la muestra penitente y en meditación, junto a los atributos de una calavera y un crucifijo.
Durante su contemplación en la cueva de la Sainte-Baume, la leyenda asegura que los ángeles elevaban del suelo a María Magdalena siete veces cada día para transportarla al paraíso, donde escuchaba los coros celestiales, y luego la traían de vuelta a su pequeño habitáculo. En esta línea, una narración oral transmitida de generación en generación asevera que, al llegar la hora de su muerte, fue llevada por los ángeles desde la cavidad al oratorio de San Maximino, distante unas tres decenas de kilómetros, y allí Maximino, a la sazón el primer obispo de Provenza, le administró los sacramentos y le dio sepultura.
En el siglo V, los monjes encontraron la que consideraron era la gruta de María Magdalena en la impresionante montaña de Sainte-Baume, una oquedad natural excavada por la erosión (que se dice "baumo" en lengua provenzal). El río Huveaune, que nace al pie del macizo de Sainte-Baume, según una arraigada leyenda se nutrió de las lágrimas de María Magdalena. Un imponente grupo escultórico llamado "El Rapto de María Magdalena" fue colocado en el siglo XVIII en la gruta, para evocar el episodio en que los ángeles la portaron al vuelo.
Pero las vicisitudes propias del paso de los siglos llevaron a que se perdieran sus reliquias y se debilitara la devoción popular. Así, en 1254, cuando Provenza, independiente de Francia, estaba gobernada por sus condes homónimos, se produjo la peregrinación a Sainte-Baume de San Luis IX, rey de Francia, de regreso de las Cruzadas, quedando sorprendido del poco fervor que se percibía allí al respecto. Movido por esta impresión, años después, en 1279, su sobrino Carlos II de Anjou, a la sazón conde de Provenza, rey de Nápoles y de Sicilia, trató de localizar las reliquias promoviendo excavaciones bajo el que fue el oratorio de San Maximino, actualmente situado en la pequeña localidad de Saint-Maximin-la-Sainte-Baume, a las puertas del Parque Natural Regional de Sainte-Baume, en el departamento de Var.
Durante las catas arqueológicas, se produjo el descubrimiento del que se dedujo era el cuerpo de María Magdalena, al constatar los presentes el olor a perfume que desprendía el ataúd al ser abierto. En el interior se encontraron sus restos prácticamente intactos (salvo la mandíbula y la parte inferior de una pierna) y una tablilla de madera recubierta de cera, con una inscripción en latín: "Aquí reposa el cuerpo bendito de María Magdalena". Asimismo, había un papiro, con un texto escrito de este tenor: "El año del nacimiento del Señor 710, el seis de diciembre, por la noche y muy en secreto, bajo el reinado del muy piadoso Eudes, rey de los francos, durante el tiempo de los estragos de la nación traicionera de los sarracenos, el cuerpo de la querida y venerable Santa María Magdalena fue, por temor a dicha nación traicionera, trasladado desde su tumba de alabastro a la tumba de mármol".
En el sarcófago fueron hallados, además, la Santa Ampolla (una esfera de vidrio que contenía tierra empapada con la sangre de Jesús, recogida a los pies de la cruz por María Magdalena) y un pequeño trozo de carne y tejido adherido al hueso frontal, en la zona donde Jesús posó su dedo tras su resurrección, por lo que fue llamado por los obispos testigos de la exhumación "noli me tangere" ("no me toques"), las palabras pronunciadas por Jesucristo resucitado tras aparecerse a María Magdalena, al tratar de separarla de él ("no me toques, pues aún no he subido al Padre").
Tras el reconocimiento del papa Bonifacio VIII de las reliquias como auténticas en 1281, Carlos II ordenó construir una basílica en honor a María Magdalena e instalar allí una comunidad de dominicos. Su intención era reproducir en Provenza la "Sainte Chapelle" erigida por su tío San Luis en París. La construcción de la iglesia y un convento adyacente comenzó en 1295, siguiendo planos del arquitecto francés de la corte de Nápoles, el Maestro Pierre, posiblemente Pierre d'Agincourt, y ejerciendo Jean Baudici de maestro de obras. La basílica es actualmente el edificio gótico más grande de la Provenza, aunque en 1532 se interrumpieron definitivamente los trabajos por falta de fondos y quedó inacabado, con la portada y el campanario nunca levantados, pues aparte de los estragos causados por las epidemias que demoraron la ejecución, su principal fuente de financiación, que iba a ser el impuesto a la sal de Niza, quedó descartada cuando esta zona pasó a manos francesas en 1481.
En los restos hallados de María Magdalena faltaba la mandíbula inferior, exhumada antes de la invasión sarracena del año 710 y enviada a Roma. El pontífice Bonifacio VIII dio con ella entre los tesoros de Letrán y se la entregó a Carlos II, siendo el 6 de abril de 1296 unida a la cabeza, momento en que se elaboró un relicario de oro y plata con una corona de oro y piedras preciosas para proteger el conjunto.
Durante la Revolución Francesa, estos objetos fueron profanados y saqueados. El sacristán Joseph Bastide logró esconder las reliquias de María Magdalena y así salvarlas. El relicario actual, en bronce dorado y esmalte, fue esculpido por el orfebre Didron, siguiendo un diseño del arquitecto Henri Revoil sobre una copia fiel del antiguo relicario. Consiste en una máscara de cristal con una melena dorada, flanqueada la figura por las esculturas doradas de cuatro ángeles. Presumiblemente fuera realizado en 1860, pues en el dorso figura grabada esa fecha en números romanos. La Santa Ampolla fue robada, resultando hoy desconocido su paradero.
En la basílica se encuentra la pequeña cripta que la tradición sostiene fue el oratorio de San Maximino, donde habría muerto María Magdalena: rectangular y abovedada, de unos 19 metros cuadrados, probablemente un mausoleo paleocristiano del siglo IV, en su día con un revestimiento de mármol y yeso pintado. La bóveda fue reconstruida en el siglo XV, y la escalera original sustituida por la doble actual en el siglo XVI.
El gran relicario con el cráneo de María Magdalena se halla tras una ornamentada verja de hierro forjado. Las demás partes corpóreas se dispersaron por diversos lugares a lo largo de la historia. En el relicario, bajo la calavera, un pequeño tubo de cristal sellado en ambos extremos con un broche de plata dorada, contiene la reliquia llamada del "noli me tangere", que se desprendió del hueso en febrero de 1789, durante la realización de un inventario o inspección.
La cripta cuenta además con cuatro sarcófagos de mármol, que datan de la segunda mitad del siglo IV: de frente, en la pared sur, bajo el relicario, está el que se dice contuvo los restos de María Magdalena, cuyo material es de un mármol más precioso que el del resto, probablemente extraído de las canteras imperiales.
Antiguamente, el acceso a la cripta estaba vetado a las mujeres. Al regresar de Italia, tras su victoria en Marignan, Francisco I peregrinó a San Maximino el 20 de enero de 1516, y para no incumplir la prohibición, mandó subir las reliquias a la basílica para mostrárselas a la reina y las princesas que lo acompañaban en su séquito. En el traslado se armó tal tumulto popular de gente que quería tocarlo, que el relicario cayó al suelo y un diamante se desprendió y se perdió. Tras este suceso, se decidió que las mujeres pudieran bajar a la cripta.
Una vez al año, cada 22 de julio, se celebra allí con solemnidad la festividad litúrgica de María Magdalena, patrona de la ciudad y de la Provenza, y ese día y el domingo siguiente el relicario es sacado en procesión y presentado en el coro de la basílica para veneración pública, colocándose una máscara dorada sobre la cápsula de cristal bajo la que se halla la cabeza para protegerla.
La Basílica de San Maximino, que ha recibido la visita de seis papas y una veintena de soberanos, fue cantada por el premio nobel de literatura de 1904, el provenzal Frédéric Mistral en su poema "Calendau", y ha acogido incluso bodas de sangre azul, como la del príncipe Félix de Luxemburgo, el 21 de septiembre de 2013.
Por encargo de la Diócesis de Fréjus-Toulon, recientemente un equipo de científicos estudió el cráneo de María Magdalena para reconstruir su rostro. Según sus conclusiones, corresponde a una mujer de tipo mediterráneo de unos cincuenta años, de baja estatura, complexión delgada y cabello castaño oscuro o negro.
El culto a María Magdalena en Provenza, así como la peregrinación a su tumba y a la gruta, que se remonta a tiempos antiguos, continúa en la actualidad. Como dijo un padre dominico de Sainte-Baume: "No sé si María Magdalena vino o no. Lo que sí sé es que está aquí".
Fotografías: Gabriela Torregrosa
Lo más visto
Hurto en Río Shopping frustrado gracias a la rápida acción de dependientas
El alcalde de Simancas solicita una reunión con Puente tras conocer el proyecto de mejora de la A-62
Blanca Jiménez defiende el nuevo modelo de casetas de la Feria de Día y asegura que "no existe ningún riesgo"
Multas de hasta 90.000 euros por no depositar la fianza de alquiler en Valladolid
CCOO denuncia que las casetas metálicas de la Feria de Día son "auténticos hornos" para los trabajadores
Últimas noticias
La Guerra Civil 89 años después: entre 4.000 y 6.000 artefactos se encuentran cada año
Transportes se pone de deberes avanzar en las obras de 87 kilómetros de Castilla y León
La XXVIII Feria de Teatro de Castilla y León baja el telón con 30.000 espectadores y un 97% de asistencia
Castilla y León impulsa oportunidades laborales para 2.000 desempleados con una inversión de 7,5 millones
La Junta simplifica el registro de las declaraciones obligatorias de cosecha de uva con una nueva aplicación
0 Comentarios
* Los comentarios sin iniciar sesión estarán a la espera de aprobación
Inicia sesión o registrate para comentar