Música de cine y etiqueta

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Música de cine y etiqueta
El Concierto de Ferias ofrecido por la OSCyL en la Sala Sinfónica Jesús López Cobos en el Centro Cultural Miguel Delibes.
El autor esÁgreda L.M.
Ágreda L.M.
Lectura estimada: 2 min.

Todo comienza en una orquesta sinfónica en la forma de vestirse. Una orquesta cuantos más años va cumpliendo mejor tiene que ir vestida. Ahí está parte de su esencia. La OSCyL necesita urgentemente una visita por la sastrería. Se escucha mejor su música si cierras los ojos. La vestimenta de los músicos es como la de los toreros, cada vez que sales a la plaza, cada vez que sales a un auditorio, tienes que ir de 'punta en blanco'.

Comenzó el Concierto de Ferias ofrecido por la OSCyL en la Sala Sinfónica Jesús López Cobos en el Centro Cultural Miguel Delibes con la música de Memorias de África de John Barry. "Yo tenía una granja en África al pie de las colinas de Ngong". Así comienza la inolvidable novela de Karen Blixen y la OSCyL puso toda la carne en el asador para que la tarde cogiera altura y hubiera merecido la pena haber salido de casa.

A posteriori, resultaría el mejor momento de la tarde y todavía no lo sabíamos.  La OSCyL sonaba admirablemente, atractiva, con aplomo y muy afinada. Porque a partir de ese momento, pasados diez minutos, la misma orquesta se olvidó de su director, Jorge Yagüe y empezó a tocar de memoria. No sé lo que ocurrió, pero era como si de pronto le hubieran soltados las bridas, las esposas, yo qué sé, y cada uno empezó a hacer la guerra por su cuenta.

Esto alguna vez mejora a una orquesta, y a esta, sobre todo, que toca de memoria, más. Cuando mejor suena, a mi parecer, es cuando tienes la impresión de que toca sola. Sospecho que entre el director y la orquesta esta semana no ha habido suficiente entendimiento. La táctica impuesta creo que le ha salido por la culata a Yagüe.

Otra que me gustó fue la música de John Williams para las Cenizas de Ángela, porque la del Mago de Oz y la de Hook siempre me han resultado insufribles. Pero la que realmente resultó una tortura fue la de Lo que el viento se llevó del compositor Max Steiner. Aquí la sospecha se convirtió en certeza absoluta. Los músicos tenían unas ganas de poner 'pies en polvorosa' dejar el traje en la percha y salir pitando a comerse una Pizza Polo, (Calle Aguacate, 2) una de las mejores de Valladolid, por cierto, y a esperar que empiece la liga el próximo día 1 de octubre con Thierry Fischer como director y el oboe Francois Leleux.

Hubo propina, pero eso ya es otra historia.

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