La artista vallisoletana ejercerá de telonera en el concierto de Judeline en la Plaza Mayor con un espectáculo que combinará música, baile, salsa, house y funk brasileño
Cianóticas Perdidas: "Pasamos de tocar en un remolque de tractor a la Plaza Mayor de Valladolid"
El grupo "cuquipunk" vallisoletano nació entre turnos de hospital, canciones improvisadas y mucho humor, y ahora se prepara para telonear a Burning y Obús este domingo 6 de septiembre
Lo que empezó casi como una broma entre dos enfermeras -Sara González y Verónica Yagüe- durante la pandemia ha terminado convirtiéndose en un grupo de cinco integrantes que se subirá al escenario de la Plaza Mayor de Valladolid el póximo 6 de septiembre. Cianóticas Perdidas nació entre mascarillas, turnos de hospital y canciones improvisadas para aliviar la tensión, sin intención de que aquellas primeras ocurrencias salieran de allí. Pero llegó un festival, después el concurso Onda Rock y, casi sin darse cuenta, pasaron de tocar "en un remolque de un tractor" a actuar en el LAVA y ahora a compartir cartel con dos históricos del rock español como Burning y Obús. Entre el humor, la crítica y su particular "cuquipunk", el grupo afronta su mayor reto con una idea clara: que quien las escuche, aunque solo sea durante un concierto, se lleve algo que sentir.
PREGUNTA: ¿Cómo surge el proyecto de Cianóticas Perdidas?
RESPUESTA: Pues de la manera más tonta. Nos conocimos durante la pandemia de forma muy fugaz trabajando en el hospital y en un momento de mucho estrés. De "hola y adiós", porque no había más opción, con la mascarilla, el buzo... Y pues poco a poco fuimos coincidiendo en los turnos y fuimos ahí entablando conversación. Nos dimos cuenta de que nos gustaban los mismos estilos musicales, que compartíamos música de varias generaciones las dos. Ahí fue surgiendo un poco la chispa. Al final en las situaciones delicadas, surge también un poco de humor, un poco de gracia y un poco de ganas. Y mientras preparábamos la medicación o preparábamos el material, nos salía alguna chorrada así cantada. Sí, pues de cosas cotidianas del día a día en el trabajo, chorradas. Y cuando ya pasó un poco ese momento de tensión, pues lo hablamos. "Oye, ¿por qué no hacemos algo con estas cosillas que hemos ido haciendo así de broma?". "Podemos hacer algo más en serio, pero para nosotras". Esa era la idea inicial, hacer algo por diversión, de forma totalmente informal y sin intención de enseñárselo a nadie.
P: Al final la cosa se fue "complicando" al punto que van a tocar en Fiestas de Valladolid en la Plaza Mayor. ¿Han tenido tiempo de asimilarlo?
R: No. No nos ha dado tiempo a asimilarlo porque es que, ha ido todo como muy poco a poco, sin tampoco un plan de "vamos a hacer un grupo"...
P: Todo empezó tras ganar concurso, ¿verdad?
R: Sí, el Onda Rock. Antes de eso, un amigo que en su pueblo siempre hacen como un festivalillo, nos dijo: "Veníos". Y yo le dije a Sara: "Lo que tú quieras, pero yo subir un escenario, ni de broma. Yo soy supergonzosa". Pero la semana antes de que fuera el festival, le dije: "Bueno, venga, por probar, para que me quite ese gusanillo". Y ahí nos presentamos las dos y fue tan guay que dije: "Ay yo quiero más. A mí esto me gusta". Y de hecho a los dos días nos presentamos al Onda Rock. Sin ningún tipo de esperanza de que nos cogieran. Y nos llamaron al día siguiente. Pasamos de tocar en un pueblecillo, en el remolque de un tractor, a, de repente, estar en el Lava tocando para gente que encima te está analizando lo que haces.
Y de repente, poco a poco, ya éramos cinco. Luego surgieron otras necesidades, pues aquí una batería, pues aquí tal… Y nos fuimos juntando a gente y ahora somos cinco.
P: Y esos cinco, el próximo 6 de septiembre, telonearán a dos históricos del rock español como Burning y Obús. ¿Qué significa para ustedes compartir cartel y escenario con dos bandas tan icónicas?
R: Imagínate. Son grupos referentes. Es fuerte. Es un orgullo, ya no solo por tocar en la Plaza Mayor, que es lo más. Puedes tocar en cualquier festival, puedes tocar en cualquier sala famosa, pero tocar en la Plaza Mayor de tu ciudad, donde has vivido toda la vida y has venido a ver conciertos de mucha gente: de gente que te gusta, de gente de tu infancia, de gente de ahora… Es la leche.

P: Definís vuestro estilo como "cuquipunk". Explicadnos el concepto.
R: Es como una dicotomía entre ser esa enfermera adorable y a la vez ser esa enfermera que ve cosas y tiene rabia. Es como juntar dos mundos que son indivisibles para nosotras, que somos majísimas, súper cuquis y adorables y educadas, pero a la vez... tenemos ese fuego interior de querer contar cosas de las que nadie habla. Ahora parece que en los grupos hay mucho "postureo". Antes se veía más un poco la crítica, decir las cosas como se pensaban. Pues nosotras somos un poco así, sin llegar a los insultos y a llamar a la gente hija de puta, de una manera un poco más sutil, pero combina esas dos caras.
En la música también se representa, la combinación de un estilo así más rock, más duro y luego otras cosas así como más tranquilitas. Incluso dentro de la misma canción también hay partes muy diferenciadas de esas dos vertientes.
P: Acaban de publicar 'Instrucciones para no rompernos', un disco mucho más trabajado que vuestro primer álbum. ¿Qué querían contar con este segundo trabajo?
R: Sí. Lo primero fue una maqueta así autoeditada y esto ya es un disco en condiciones. El primero era un poco un popurrí de cosas que hacíamos, 'Volumen residual'. Y este es ya un poco hacia dónde queremos encaminar un poco lo que queremos hacer.
P: ¿Y cuál es esa pretensión?
R: Pues letras, sobre todo, un poco críticas. De decir cosas que, a lo mejor, hoy en día en las canciones no se oye tanto. En los 80, los 90, eran letras de otra manera. Entonces va un poco en ese rollo y a la vez divertido y con mucho humor. Nosotras somos muy payasas.
Además, se llama 'Instrucciones para no rompernos' pero no le da instrucciones a nadie. Va también un poco de hacer sentir a la gente. Que se sientan identificados con ciertas situaciones y que le den una vuelta a ciertas cosas. Es un poco para gente también atenta, porque igual no lo ves a simple vista. Pero hay cosas como que, parece que estamos tan acostumbrados a tanto 'boom' de noticias, redes sociales, que parece que estamos un poco anestesiados. Que esa parte de sentir y de ver las cosas a nuestro alrededor se nos queda apagada.
P: ¿Cuánto hay de su profesión en las letras de Cianóticas Empedernidas?
R: Hay cosas, sí. Al final es una parte de nosotras. Vemos muchas cosas. Evidentemente, no las podemos contar así tal cual, luego hay canciones que se ven más claras. Por ejemplo, la de 'Sintigo' habla un poco de la salud mental. De lo difícil que es el acceso al sistema sanitario para gente que lo necesita, lo que cuesta y las necesidades que vemos que faltan para cubrirlas. No tenemos una canción en específico que hable sobre cosas del hospital, sino que son experiencias que forman parte de ti.
P: ¿Alguna anécdota de su día a día que pensarais: "Uy, esto da para una canción"?
R: Una anécdota muy chula. La de 'Sangre'. Cuando fuimos a grabar un videoclip de 'Sangre', del otro disco, y nos fuimos a Salamanca a casa de las tías de Sara, a una casa vieja y, claro, pues lo hicimos el videoclip. Era hacer 17 películas de terror clásicas. Es decir, nos presentamos allí con todos los disfraces, con todo el maquillaje y con todo. Lo hicimos en menos de 24 horas. Y nos pasó de todo: hubo una avería, se nos fue la luz, no hubo agua, tuvimos que salir fuera... Claro, no hubo agua, teniendo en cuenta que hay escenas que nos empapábamos enteras de sangre. Era un octavo sin ascensor, porque el ascensor no funcionaba. O sea, nos pasaron muchas cosas. Pero al final, después de todo eso, nos lo pasamos pipa y nos seleccionaron el videoclip para el festival de cortos de Soria.
Otra anécdota, de la que surgió una canción, pues lo típico a las cuatro de la mañana que tienes que poner una manta de calor a un paciente con hipotermia y empiezas mantita de calor, mantita de calor y estás hasta que viene el cambio de turno y salió la canción de 'Mantita de calor" de ahí. De una noche.

P: Valladolid tiene una escena musical muy activa, pero también puede ser complicado para los grupos locales encontrar espacios y oportunidades para crecer. ¿Cómo ven actualmente la situación de las bandas emergentes de la ciudad y qué creen que falta para que tengan más visibilidad?
R: Bien y mal. Yo creo que hay mucha gente haciendo cosas al respecto, con iniciativas chulas, pero más quizá por parte legislativa y veo mucha limitación, muchos papeles, quieres tocar en un sitio y te dicen no, pero es que al aire libre no puede ser porque solo podemos un día al mes. Dices: "Bueno, jolín, es por la tarde tampoco creo que vayas a molestar tanto a la gente". Luego para alquilar un sitio, sabes que tienes que pagar y te piden mínimo de entradas, te piden cosas a veces un poco inaccesibles a nuestro nivel, si no eres un grupo para atraer tantísima gente.
Hay salas que se han convertido en traer a grupos grandes y para los grupos pequeños o emergentes no hay hueco y las condiciones que se aplican, son las mismas. Esto es una actividad cara en todos los sentidos, tanto de equipamiento como de si tienes que alquilar transporte para llevar los instrumentos como de las propias salas.
Llega un momento que no se puede asumir pagar 300 euros por alquilar una sala que los grupos grandes lo ven como una miseria. Para nosotras supone dinero y a mayores la presión de vender X porcentaje de entradas antes del día tal o te cancelamos el concierto. Es difícil.
Luego, hay concursos como el Onda Rock, que te dan estas oportunidades. Pero en general si tú vas por tu cuenta y quieres buscar sitios para actuar cuesta mucho.
P: Ahora tienen en el punto de mira la Plaza Mayor, pero después ¿qué hay para Cianóticas Perdidas?
R: Seguir trabajando y moviéndonos. Trabajo hay, porque otra cosa no, pero lo de trabajar dentro y fuera del hospital, por alguna razón, se nos da bien. Buscar oportunidades para seguir moviéndonos, seguir creciendo y seguir en esto que al final estamos aquí por algo y hemos luchado por esto y vamos a luchar por más.
P: Si alguien que nos conoce las escucha por primera vez en la Plaza Mayor ¿qué les gustaría que se llevara a la gente a este concierto?
R: Por lo menos, que se vayan con la sensación de que es un grupo divertido y que transmite y que lo han disfrutado. Luego si se llevan un poquito más y les gustamos muchísimo, pues mejor. Yo lo principal para mí es que aunque luego no se vuelvan a acordar de nosotras ni de nuestro nombre es que ese día por lo menos les hagamos sentir algo. Que les lleguemos a transmitir algo con nuestras canciones, nuestra puesta en escena y la música y la letra que al final ese es el objetivo.
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