La artista vallisoletana ejercerá de telonera en el concierto de Judeline en la Plaza Mayor con un espectáculo que combinará música, baile, salsa, house y funk brasileño
Jhonny Burning: "Creo que el rock es la salvación de todos nosotros. Y en esta misión sagrada estamos"
La legendaria banda madrileña compartirá escenario este domingo, 6 de septiembre, con Obús y Cianóticas Perdidas, en una noche de puro rock
La Plaza Mayor de Valladolid volverá a oler a rock and roll, carretera y viejos vinilos el próximo 6 de septiembre. Más de cinco décadas después de aquellos primeros años en los que cinco chavales de barrio encontraron en los Stones un sonido y una forma de entender la vida, Johnny Burning, tal y como relata a TRIBUNA Valladolid, sigue defendiendo el rock como una "misión": tocar, hacer canciones y conseguir que durante unas horas el público se olvide de sus problemas. Antes de volver a Valladolid, el músico recuerda aquellos tiempos de ilusión, los discos que se escuchaban de principio a fin y una época en la que descubrir un riff podía cambiarlo todo. Porque, para Burning, las modas pasan, pero cuando el rock se mete en el cuerpo, ya no hay quien lo saque.
PREGUNTA: El próximo 6 de septiembre volverán a subirse a un escenario tan emblemático como la Plaza Mayor de Valladolid. ¿Qué significa para Johnny Burning seguir formando parte de grandes fiestas populares después de más de medio siglo de rock and roll?
RESPUESTA: Pues es alucinante. Por nuestra parte, seguir haciendo lo que nos gusta y llevar a cabo esta misión de salvar esta música maravillosa, hacer que todavía se siga escuchando y que la gente la siga disfrutando. Ir a escenarios tan importantes como las fiestas de Valladolid y su Plaza Mayor dentro de todo lo que hay, que hay muchísimos eventos que se hacen allí en la ciudad con sus fiestas, que creo que son más de mil eventos, darle ese protagonismo a bandas tan emblemáticas como los Burning, llevando nuestro repertorio, nuestra autenticidad y nuestro saber hacer de canciones, me parece que es muy bueno por vuestra parte. Nosotros tenemos doscientas y pico de canciones grabadas y escogeremos un repertorio idóneo para esa noche. Nunca se sabe qué tocaremos porque depende de cómo esté la noche, de cómo esté la gente, de cómo esté el sonido. En fin, intervienen muchísimas cosas, pero hay mucho repertorio y muchísimas ganas.
Veo, además, que no solamente estamos nosotros, sino que también, por primera vez, va un Stone ahí. Todas mis felicitaciones. Ojalá me pueda acercar porque soy gran fan de los Stone y de nuestro queridísimo Ronnie Wood. No vivo lejos y si da la casualidad de que no tengo grabación o no tengo que ir a un concierto o lo que sea, pues me encantaría disfrutar de la ciudad de otra manera. De un concierto, de sus exquisitos aperitivos, sus calles y movidas que hay por allí, que conozco hace muchos años.
P: Comparten cartel con Obús y con una banda local que está empezando, que se llama Cianóticas Perdidas.
R: ¡Qué bueno! Hay que recordarlas. Ojalá que coincidamos con ellas. Las tengo que decir que todos hemos empezado alguna vez y que la constancia y el cariño que se le tiene a la música es el secreto de todo esto.
P: ¿Habían coincidido anteriormente con Obús?
R: Sí, a lo largo de la vida, lógicamente sí. Nosotros somos gente de carretera y en alguno que otro sitio siempre nos vemos, en algún festival o algunas fiestas. Además, son de Madrid también. Ellos son un poco más duros, digamos, nosotros hacemos rock en el filo de la navaja y ellos se han inclinado un poco por la parte más dura.
P: ¿Cree que el rock sigue teniendo esa capacidad de unir públicos muy diferentes: de distintas generaciones, distintos ámbitos…?
R: Por supuestísimo que sí. Imagino que habrás oído a hablar o habrás presenciado conciertos de grandes estrellas que vienen por aquí: ACDC, los mismos Stones…
P: Sí, por ejemplo el Festival Músicos en la Naturaleza (Hoyos del Espino), que tocaron ustedes con Alan Parsons Project y Deep Purple.
R: Pues te das cuenta, te das cuenta. Había gente de todo tipo ahí. Me lo pasé genial en ese concierto. Tocando con gente que has admirado desde pequeño. Esta es la magia del rock. Llega un día que te codeas con la gente que solo has escuchado en discos y te has imaginado cómo grababan y cómo serían. Y al final los tienes al lado y resulta ser gente humana maravillosa que han hecho los temas que tú has tarareado toda tu vida. Y lo más importante es que nos salió una noche estupendísima para todos.
P: Ustedes nacieron allá en los 70 y han sobrevivido a cambios de formación, de industria, de modas, de generaciones. ¿Cuál ha sido el secreto para mantener encendida la llama durante tanto tiempo?
R: Yo creo que es un poco lo que te he dicho. Sobre todo, que una vez que el veneno se ha metido en tu cuerpo, que en este caso hablamos de rock, empiezas a escuchar tus primeros mitos musicales, como en nuestro caso sería Lou Reed, Los Stones, Bowie o T-Rex… empiezas a tocar sus canciones al principio, te atreves ya a hacer tus primeros discos, tus primeras letras, hasta que ya llevamos alrededor de unos 20 LPs. Yo creo que el secretos es la constancia y el amor a lo que hacemos. Aparte de que es buenísimo dedicarte a esto, porque allá por donde vamos lo que vemos es que hay una sonrisa en la gente, un estado en que, en un principio, en esas horas, se olvidan un poco todos los problemas y todo lo que nos acontece en un país que hay muchísimas cosas. Y eso, de alguna manera, hacer feliz a la gente, creo que puede ser el mejor de los trabajos que puedes tener.
P: ¿Cómo recuerda aquellos primeros años y qué queda hoy de aquel espíritu de barrio?
R: Recuerdo que teníamos 18 o 20 años y que salíamos mucho. Y que había mucha ilusión por todo, por hacer el grupo. Era maravilloso que cinco tipos de barrio tuviesen el denominador común de un sonido, que en ese caso era el sonido Stones, y conocernos y dar sentido a nuestras vidas. Todos nuestros padres eran gente sencilla. Algunos eran taxistas, otros mecánicos, porteros de un edificio, carteros... Y, para nosotros, la idea era que esto tuviera mucha fuerza, que hiciera que nos trasladásemos de situación y que Burning se convirtiese en algo importantísimo en nuestra vida y para toda la gente. Lógicamente, nada es gratis, siempre hay que pagar un peaje. En este caso, pues, falta de información y cosas que todo el mundo sabe que ocurrieron allá por los años 80 y que fueron un duro golpe para la estabilidad del grupo. Los que quedamos siempre tuvimos claro que lo que ellos hubieran querido es que Burning intentase seguir hacia delante haciendo buenas canciones y buenos shows para que la gente salga a divertirse durante un buen rato.
P: Con un legado musical de tantos años, ¿existe alguna canción que después de miles de veces siga provocándole una emoción especial?
R: Creo que son casi todas. ¿Sabes lo que ocurre? Que las canciones tienen vida propia y una canción puedes esperar un resultado cuando la tocas y, de repente, se convierte en otra cosa. Y al revés. Una canción que crees que puede pasar más o menos inadvertida porque no es demasiado famosa se convierte y tiene una magia increíble y ese día ha salido estupendamente bien. Intervienen muchísimas cosas en los conciertos. Sobre todo, mucho el estado de la gente y mucho el estado del día, del ambiente. Valladolid tiene una pinta de que va a ser un conciertazo de rock and roll inolvidable y eso es lo que deseamos.
P: Burning es una banda que no se ha preocupado nunca por las modas. Ahora, la industria musical ha cambiado bastante. Antes todo era carretera, ahora está todo como muy metido en las redes sociales, etc. ¿Cree que el hecho de haber mantenido su identidad propia es lo que les ha hecho sobrevivir a todos estos cambios de la industria?
R: Evidentemente, lo estás diciendo. Nosotros salimos de los años 70. Tocábamos con la antigua dictadura, incluso, con Franco. Lo que no nos acobardó en ningún momento. Tuvimos nuestros problemas por nuestras pintas, por nuestro estilo de vida en los principios, pero siempre hemos sobrevivido. Y, a partir de ese momento, te puedo decir que ha cambiado todo, no una vez, sino muchísimas veces. Te hablo de estilos musicales, han invadido las mentes de toda la gente. Acuérdate del tecno-pop, el rock nuevo romántico, el punk, etc. En fin, muchísimas modas. Nosotros tuvimos claro, y eso es lo que también transmito a la gente que se dedica a la música, que tenga claro el estilo, que se defina. Es la única forma de seguir adelante. Ser fiel a uno mismo y a sus principios. Sabemos que el mundo da bandazos increíbles, pero creo que el rock es la salvación de todos nosotros. Y en esta misión sagrada estamos.
P: Precisamente, hablando de estos cambios de la industria, ¿qué cree que hemos perdido y qué cree que hemos ganado con las nuevas plataformas digitales?
R: Creo que hemos ganado, porque tenemos acceso ilimitado a toda esa música que jamás hubiéramos pensado que existiría. Es una maravilla poner un grupo que te interese y ya la misma plataforma te dice tal vez te pueda gustar esto o lo otro. A lo mejor te da diez opciones, pero hay una que no la sabías y que te gusta y eso mola un montón. Porque descubrir todavía nuevos riffs, nuevas canciones, nueva gente haciendo cosas, otra vez te hace temblar y para mí eso es importantísimo. Una cosa negativa es que todo dura muy poco. Yo me acuerdo, y esto es de abuelo cebolleta, que yo me compraba unos discos y me los sabía de cabo a rabo. En qué orden iban las canciones, quién tocaba, cómo eran las letras, cómo era la portada, quién lo había grabado, dónde… Era maravilloso, era un tiempo que empleabas que te lo pasabas muy bien. Ahora descubres un disco y hay cinco mil discos que están esperando, llamando a tu puerta. Conoces más, pero disfrutas un poco menos, creo. Aunque siempre tienes la posibilidad de quedarte apalancado en el que te guste.
P: Para terminar, ¿cómo es hoy un concierto de Burning? Quien vaya a ir a verlos a la Plaza Mayor de Valladolid, ¿qué se puede esperar?
R: En principio, para la gente que vaya ahí, tengo que decir que es un planazo. Irse a ver un concierto de rock and roll es un planazo. Primero, si quieres, te tomas unas cañas, unas tapas, y ya vas ahí a gusto con tus amigos, con tu chica, con quien sea. Te despojas un poco de rollos de la vida: de hipotecas, de pagos, de excursiones y te abren los ojos y el corazón. Y empiezas a escuchar una banda que lleva, como tú dices, cinco décadas, y que por algo tiene que llevar cinco décadas, y todavía sigue en los escenarios como si fuera la primera vez. Entonces, solamente, déjate llevar y tú mismo te quedarás un poco atrapado si todo transcurre como tengo en la cabeza. Es un planazo esa noche y una vez más todos bailaremos y sonreiremos al lado de una banda de rock.
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