El juicio por la muerte de Sergio Delgado queda visto para veredicto tras los informes finales

Fiscalía mantiene 12 años de prisión por homicidio doloso, mientras la acusación particular eleva la petición a 20 por asesinato con agravante de odio

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El juicio por la muerte de Sergio Delgado queda visto para veredicto tras los informes finales
Los padres de Sergio Delgado a su llegada este viernes a la última sesión del juicio contra José Luis Novoa Ibáñez, acusado de matar a su hijo en febrero de 2024 tras propinarle un puñetazo en Burgos. EFE/Santi Otero
El autor esVerónica Fernández Ramos
Verónica Fernández Ramos
Lectura estimada: 3 min.
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El juicio por el homicidio del joven vallisoletano Sergio Delgado, que falleció tras recibir un puñetazo en la madrugada del 24 de febrero de 2024 en Burgos, ha quedado este viernes visto para veredicto. La última sesión ha estado dedicada a la lectura de los informes finales de Fiscalía, acusación particular y defensa, a la espera de que el próximo lunes se entregue al jurado popular el objeto del veredicto, paso previo al inicio de las deliberaciones a puerta cerrada.

El Ministerio Fiscal ha mantenido su solicitud de 12 años de prisión para el acusado por un delito de homicidio doloso, al considerar acreditada la intencionalidad eventual. Según la fiscal, aunque el procesado no buscaba directamente la muerte de Sergio Delgado —que celebraba una despedida de soltero con cuatro amigos— sí conocía el alto riesgo que entrañaba su acción, lo asumió y ejecutó un puñetazo de extrema violencia que acabó siendo mortal.

La fiscal ha sostenido que el detonante de la agresión fue "sin ninguna duda" el origen de la víctima. Ha afirmado que saber que Sergio Delgado era de Valladolid, ciudad con un equipo de fútbol rival del Burgos CF, "enfureció" al acusado, que le propinó un "brutal puñetazo" que hizo que la víctima cayera "a plomo" al suelo, golpeándose la cabeza y sufriendo las lesiones que causaron su muerte.

En este sentido, ha destacado que tanto las declaraciones de los agentes de la Policía Nacional como las prestadas en Comisaría por los testigos presenciales —amigos del acusado— recogen que este preguntó expresamente a la víctima si era de Pucela. Tras la respuesta afirmativa, y "da igual si uno o dos minutos después", se produjo el golpe, con tal violencia que derribó a un hombre de casi 1,90 metros y unos 100 kilos, como refleja el informe forense.

La Fiscalía ha insistido en que la causa fundamental del fallecimiento fue el traumatismo craneofacial derivado del puñetazo y la caída posterior. Aunque ha reconocido que los altos niveles de alcohol en el organismo de la víctima pudieron influir en el desenlace, ha recalcado que "sin puñetazo no hay muerte". Además, ha rechazado la aplicación de atenuantes como la confesión, la embriaguez o la reparación del daño, al no concurrir —a su juicio— los requisitos legales.

Asesinato con agravante de odio

Por su parte, la acusación particular ha elevado la calificación jurídica a asesinato, con una petición de 20 años de prisión, al concurrir los agravantes de odio y abuso de superioridad. Ha defendido que la agresión fue sorpresiva, que Sergio Delgado no tuvo posibilidad de defensa y que recibió un golpe rápido, inesperado y absolutamente injustificado.

El letrado ha sostenido que no existe otro motivo que no sea el origen vallisoletano de la víctima y ha recordado que el acusado practicaba Muay Thai, conocía técnicas de golpeo y sabía que no debían emplearse fuera del gimnasio, pese a lo cual lo hizo. También ha rechazado que estuviera gravemente ebrio, al considerar que esa versión es incompatible con las imágenes y con el hecho de que huyera del lugar con rapidez y sin tambalearse.

«Es una agresión brutal e inesperada, de quien sabe golpear, por el único motivo de ser de Valladolid. No es una imprudencia», ha afirmado, descartando de plano la tesis defensiva. «Sin puñetazo no habría juicio; sin lugar a dudas, Sergio estaría aquí», ha añadido.

Un acto impulsivo, según la defensa

La defensa del acusado ha centrado su informe en que el puñetazo fue fruto de un impulso momentáneo, sin reflexión ni voluntad de causar la muerte. "Nadie espera matar a nadie de un puñetazo", ha señalado el abogado, insistiendo en que su defendido no se planteó las posibles consecuencias de su acción.

Aunque ha reconocido que sin el golpe no existiría el procedimiento judicial, ha argumentado que la autopsia no revela lesiones graves, que no hubo traumatismo craneoencefálico ni hemorragias significativas, y ha puesto el acento en la influencia determinante del alcohol consumido por la víctima en el resultado final.

Asimismo, ha planteado que durante los tres minutos de conversación pudo producirse una discusión —aunque no fuera a gritos— y ha rechazado que el origen de la víctima fuera el motivo de la agresión. Finalmente, ha pedido una respuesta penal proporcionada, recordando que la víctima merece justicia, pero el acusado también una sentencia justa, y que una condena por asesinato sería, a su juicio, excesiva para un hecho que no tuvo intención homicida.

El lunes, el jurado popular recibirá el objeto del veredicto y comenzará su deliberación para decidir la culpabilidad o no del acusado.

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