Por qué 'El Diablo viste de Prada 2' tiene a la industria en vilo

imagen
Por qué 'El Diablo viste de Prada 2' tiene a la industria en vilo
'El Diablo viste de Prada 2'.
El autor esMiguel Ángel Fernández.
Miguel Ángel Fernández.
Lectura estimada: 3 min.

La moda vuelve a mirar a la gran pantalla con una mezcla de nostalgia y expectación. 'El Diablo viste de Prada 2' ya es una realidad y, aunque por ahora solo hemos visto un breve tráiler y un primer cartel promocional, ha sido suficiente para desatar la conversación global. No es exagerado: pocas películas han marcado tanto a la industria de la moda y a la cultura popular como lo hizo la primera entrega.

El adelanto es corto, pero efectivo. Estética cuidada, guiños visuales al universo editorial y una atmósfera que remite directamente al poder, la ambición y el glamour que definieron la historia original. El primer póster, sobrio y elegante, parece confirmar que la secuela no quiere romper con su ADN, sino actualizarlo para una industria que ha cambiado radicalmente en casi dos décadas.

La pregunta no es si habrá moda, sino qué tipo de moda veremos ahora: en plena era digital, con redes sociales, desfiles híbridos, nuevas narrativas de poder y una redefinición del lujo.Estrenada en 2006, 'El Diablo viste de Prada' logró algo poco común: trasladar el mundo de la moda al gran público sin perder credibilidad. No solo fue una comedia dramática exitosa, sino un auténtico escaparate del funcionamiento interno de las grandes revistas, del ritmo frenético de la industria y de sus jerarquías no escritas.

El personaje de Miranda Priestly se convirtió en un icono instantáneo. Más allá de su dureza, representaba el poder real de las editoras de moda y la influencia que podían ejercer sobre diseñadores, tendencias y carreras enteras. Su figura ayudó a desmitificar, y al mismo tiempo a engrandecer, el rol de la dirección creativa en los medios.

Uno de los grandes logros de la primera parte fue utilizar la moda como lenguaje narrativo. La evolución de Andy Sachs no se contaba solo con diálogos, sino a través de su vestuario: siluetas, colores y marcas acompañaban su transformación personal y profesional. Muchas de esas escenas siguen siendo hoy referencias recurrentes en editoriales, redes sociales y análisis de estilo.

Además, la película acercó nombres, firmas y dinámicas del sector a un público que hasta entonces lo veía como algo lejano o superficial. Tras su estreno, estudiar moda, trabajar en revistas o aspirar a una carrera creativa dejó de ser un nicho para convertirse en una ambición compartida.

La gran incógnita es cómo encajará esta secuela en una industria que hoy habla de sostenibilidad, diversidad, salud mental y nuevos liderazgos. Las expectativas son altas precisamente porque el contexto es mucho más complejo que en 2006. Ya no basta con mostrar ropa espectacular: el público espera reflexión, ironía y una mirada crítica acorde a los tiempos.

Si algo sugiere el tráiler y el cartel promocional es que 'El Diablo viste de Prada 2' será consciente de ese cambio. La moda ya no dicta desde un pedestal, pero sigue siendo un reflejo del poder, la identidad y la ambición.

Más allá de la taquilla, esta segunda parte promete volver a situar la moda en el centro del debate cultural. Si la primera película definió una generación, la secuela tiene la oportunidad de dialogar con otra muy distinta, sin perder la esencia que la convirtió en un clásico.

Por ahora, las expectativas están altas. Y en moda, cuando eso ocurre, el mundo entero presta atención.

Últimas noticias de esta sección

0 Comentarios

* Los comentarios sin iniciar sesión estarán a la espera de aprobación
Mobile App
X

Descarga la app de Grupo Tribuna

y estarás más cerca de toda nuestra actualidad.

Mobile App