¡Cuánto patrimonio robado, esquilmado, maltratado, fuera de su sitio!

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¡Cuánto patrimonio robado, esquilmado, maltratado, fuera de su sitio!
El autor esJesús  López Garañeda
Jesús López Garañeda
Lectura estimada: 2 min.
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Hoy entramos al hilo de la noticia surgida en la localidad vallisoletana de Ventosa de la Cuesta en donde se ofrecía una puerta, del siglo XVI, de estilo barroco... y que abre la iglesia de ese pequeño pueblo de la provincia, con un centenar de habitantes, surgida ante la publicación de un anuncio en Wallapop en donde se ponían a la venta las puertas del templo por 390 euros. Se dice que esa es la puerta de la iglesia en la que se cree que está enterrado el escultor Alonso Berruguete, cuyos restos se buscaron hace unos años a través de un georradar. Esta noticia nos retorna a tiempos de rapiña y saqueo por lo que es de todos y de nadie y el guardián de las llaves cree que es suyo el bien.

También hace unos meses comentaba mi amigo Paco Cañamero el recorrido por las ruinas de la ermita que llaman de la Virgen de la Vega, en realidad un recinto templario de Sepúlveda de Yeltes, un tesoro "abandonado" a su suerte y a su destrucción y saqueo.

¡Cuántas cosas del Patrimonio se han hecho polvo, o dinero al caer en manos inmisericordes como las de los buscadores de tesoros antiguos!. De esos que ha habido y hay pululando por nuestros pueblos, camelando a curas, monjas, colaboradores y particulares, ofreciéndoles billetes de curso legal por una estatua, un libro, un papel,un recinto, un capitel, una vasija, una moneda o una piedra.

Está llena la relación de objetos desaparecidos, robados, vendidos, logrados de malas formas en una palabra o desamortizados por decisiones inicuas, fuera de lugar, inmisericordes.

Los ingleses y franceses durante la guerra de la Independencia saquearon, según tocara, a Tordesillas, especialmente la ermita de la Peña de la que no dejaron títere con cabeza.

La piqueta demoledora de los primeros tiempos del ladrillo derribó edificios singulares, tal y como ahora los estamos viendo desaparecer de nuestros propios ojos, sin poder y sin hacer nada (Hospital de Mater Dei, esquilmado hasta en las molduras; Casas nobles de los Vega, o de los Contreras o de los Alderete, Ermita del Arenal, de Zofraga, del Cristo, de Santa Olalla, de San Roque…).

En fin, aquellos tiempos de "patrimonio de todos, patrimonio de nadie" han pasado, pero hoy, sin importar demasiado los objetos y las costumbres que fueron del pueblo, siguen produciéndose auténticas atrocidades con las pequeñas cosas de la historia, para acabar con ella. Si al menos la que se escribiera fuera mejor, tendría algo de sentido.

Y lo mejor del caso es que existe una ley de PATRIMONIO HISTÓRICO ESPAÑOL perfectamente razonada, documentada, clara, explícita, vigente y útil cuyo papel sirve descorazonadamente a algunos para limpiarse el antifonario.

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