Nueva entrega de 'Mientras el aire es nuestro' escrita, como cada martes, por Juan González-Posada
Experimentos psicológicos: El placer de la demora
Curiosamente, cuando a un grupo de personas se les ofreció disfrutar de una cena exquisita en un prestigioso restaurante francés, un premio muy apetecido, la mayoría no quiso ir de inmediato. En lugar de eso, preferían posponer la experiencia, al menos, hasta la semana siguiente.
¿La razón? Al parecer, no todo el placer está en el disfrute mismo, sino también en la anticipación. Retrasar una experiencia positiva nos permite saborearla antes de que ocurra, imaginarla, planearla… y alargar así el bienestar que genera. En otras palabras, posponer el placer puede ser, en sí mismo, otra forma de felicidad.
Nota del autor: Este estudio, a este autor no le sorprende nada. Y es que creo, que los placeres, deben de disfrutarse despacito. Y que muchas veces anticipar, imaginar, resulta más placentero que el hecho en sí.
REFERENCIADO:
Singer, J.L. (1990). Daydreaming: Using Waking Fantasy and Imagery for Self-Knowledge and Creativity. Los Ángeles: Tarcher.
Nueva entrega de 'Mientras el aire es nuestro' escrita, como cada martes, por Juan González-Posada








