Fallece de forma repentina José Andrés Cabrerizo, vicario judicial y canónigo de la Catedral de Valladolid

El sacerdote vallisoletano, que tenía 59 años, sufrió un infarto

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Fallece de forma repentina José Andrés Cabrerizo, vicario judicial y canónigo de la Catedral de Valladolid
José Andrés Cabrerizo Manchado, vicario judicial y canónigo de la Catedral de Valladolid.
El autor esMiguel Ángel  Fernández
Miguel Ángel Fernández
Lectura estimada: 2 min.

Valladolid despide con pesar a José Andrés Cabrerizo Manchado, vicario judicial de la Archidiócesis, canónigo de la Catedral y párroco de las iglesias de Santa Clara y San Pedro, quien ha fallecido de manera repentina a los 59 años de edad como consecuencia de un infarto.

Su muerte ha causado una profunda conmoción en la comunidad diocesana y entre las numerosas personas que compartieron con él su labor pastoral, académica y jurídica a lo largo de una extensa trayectoria al servicio de la Iglesia vallisoletana.

Cabrerizo Manchado desempeñó durante doce años el cargo de deán de la Catedral de Valladolid, una de las responsabilidades más relevantes dentro del cabildo catedralicio. Desde esa posición impulsó diversas iniciativas relacionadas con la vida litúrgica y el patrimonio de la Seo vallisoletana, convirtiéndose en una figura muy vinculada a la actividad diaria del principal templo de la ciudad.

Además de su labor como canónigo, ejercía como vicario judicial de la Archidiócesis, una función de especial relevancia en el ámbito del derecho canónico y la administración de justicia eclesiástica. Su formación y experiencia le habían convertido en una de las voces más reconocidas dentro de este ámbito en la Iglesia de Valladolid.

En una etapa más reciente, había asumido también la responsabilidad pastoral de las parroquias de Santa Clara y San Pedro, un nombramiento que se produjo hace menos de un año y que le permitió retomar una dedicación más cercana a la atención directa de los fieles.

Quienes le conocieron destacan su cercanía, su capacidad de diálogo y su profundo compromiso con la Iglesia y con las personas a las que acompañó durante décadas de ministerio sacerdotal. Su trayectoria estuvo marcada por una intensa dedicación al servicio pastoral, la formación y la gestión eclesiástica.

La capilla ardiente quedará instalada en el Tanatorio El Salvador, donde familiares, amigos, compañeros sacerdotes y fieles podrán darle el último adiós.

El funeral se celebrará este miércoles a las 11.00 horas en la Catedral de Valladolid. Tras la ceremonia, el cortejo fúnebre se dirigirá al Cementerio de El Carmen, donde recibirá sepultura.

La Archidiócesis de Valladolid pierde así a uno de sus sacerdotes más conocidos y con mayor responsabilidad institucional, cuya labor dejó una huella significativa tanto en la vida de la Catedral como en el conjunto de la Iglesia vallisoletana.

 

 

 

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