Hermanas cofrades de Valladolid alzan la voz ante la "lamentable situación" vivida en Sagunto: "Somos iguales"

Subrayan la normalidad con la que hombres y mujeres comparten responsabilidades en Valladolid y califican de "lamentable" la exclusión aprobada por la Cofradía de la Purísima Sangre

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Hermanas cofrades de Valladolid alzan la voz ante la "lamentable situación" vivida en Sagunto: "Somos iguales"
Procesión de Las Palmas, Domingo de Ramos. Fotografía cedida a TRIBUNA.
El autor esAlejandro De Grado Viña
Alejandro De Grado Viña
Lectura estimada: 3 min.

La decisión de la Cofradía de la Purísima Sangre de Sagunto de seguir excluyendo a las mujeres de su Semana Santa ha reabierto el debate sobre la igualdad en las hermandades religiosas. La votación celebrada este pasado domingo, con 267 votos en contra de permitir la entrada femenina frente a 114 a favor, mantiene intacto un modelo que exige ser "varón bautizado" para formar parte de la cofradía, una situación que contrasta con la realidad en ciudades como Valladolid.

Desde la capital vallisoletana, tres hermanas cofrades han alzado la voz para defender un modelo basado en la igualdad plena, donde hombres y mujeres comparten funciones, responsabilidades y liderazgo sin distinción. Eva María Guadián, presidenta de la Cofradía de la Exaltación de la Santa Cruz y Nuestra Señora de los Dolores, asegura que en su hermandad "tanto hombres como mujeres ostentamos los mismos cargos y tenemos los mismos derechos y deberes". Guadián recuerda que en Valladolid "ha habido aproximadamente ocho presidentas a lo largo de la historia", dos de ellas en su propia cofradía.

"No entendemos que en alguna parte de España se pueda vetar a la mujer de formar parte de una cofradía", afirma. A su juicio, la situación de Sagunto resulta "absurda" en la actualidad: "Si hay que planchar un hábito, lo hace un hombre y lo hace una mujer, y si hay que coger peso, lo mismo". Además, subraya que su condición de presidenta no marca diferencias: "Soy la única presidenta actualmente y tengo los mismos derechos que el resto de alcaldes-presidentes o hermanos mayores. Me tratan igual". Por ello, lamenta que "en la época en la que vivimos tengamos esta brecha de género".

En la misma línea se expresa Verónica Ruiz, hermana de la Cofradía de las Siete Palabras, quien reconoce que no entiende la postura de la hermandad valenciana. "Dicen que siguen una tradición, pero sinceramente me parece lamentable. Eso ya se ha superado desde hace tiempo", sostiene. Ruiz destaca que en Valladolid una mujer "puede aspirar a cualquier cosa": desde portar un paso hasta llevar insignias o participar en cualquier ámbito de la cofradía. "Tenemos una igualdad absoluta y que aún se viva esa situación me parece lamentable", insiste.

También Vanesa Herrero, cofrade, miembro de la banda y vocal de la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Resucitado, María Santísima de la Alegría y las Lágrimas de San Pedro, incide en la normalidad con la que se vive la igualdad en la ciudad. "Desde los años 80, nuestros estatutos contemplan a las mujeres como hermanas cofrades", explica.

Herrero, que forma parte de la cofradía desde la infancia, recalca que "no hay ninguna diferencia entre los miembros: todos somos hermanos cofrades, con acceso a cargos de Gobierno o a portar enseres con total normalidad". Por ello, considera "sorprendente" que en pleno 2026 sigan produciéndose situaciones como la de Sagunto: "Tenemos normalizada la igualdad desde hace mucho tiempo, no solo entre hombres y mujeres, sino entre todos los hermanos".

Mientras en Sagunto el debate continúa abierto tras dos décadas llenas de votaciones sin cambios, en Valladolid las cofradías exhiben un modelo consolidado en el que la participación femenina no solo está integrada, sino que forma parte de su identidad.

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