La digitalización en Castilla y León, reto hasta 2030
Analizar el termómetro tecnológico de Castilla y León ofrece una visión de la situación socioeconómica que estamos viviendo. De hecho, en los tres últimos años, nuestra región ha conseguido logros muy significativos dentro del camino de la transformación digital, aunque queda aún mucho por recorrer.
Si tenemos en cuenta las variables estudiadas por ECOVAEstudios, podemos concretar tres hechos relevantes: por un lado, Castilla y León avanza en digitalización empresarial, pero mantiene una brecha estructural frente a la media nacional. Por otro lado, esta transformación digital crece de forma desigual según el tamaño de la empresa y la tecnología adaptada. Por último, las microempresas, que es el núcleo fuerte de la región, siguen siendo el principal reto de digitalización.
Con estos mimbres son con los que tenemos que forjar la realidad, que pasa por ofrecer, a través de la digitalización, una oportunidad para revertir el envejecimiento poblacional (que fue récord en 2025) y combatir la despoblación. En concreto, el ámbito rural es el más preocupantes, pues la falta de oportunidades es una de las principales razones por las que las personas se ven obligadas a trasladarse a las ciudades. En este sentido, las soluciones radican en un aumento de la inversión en digitalizar el tejido empresarial y facilitar el acceso a las tecnologías a los negocios rurales mediante políticas y programas específicos; y, por otro lado, fomentar la formación y el desarrollo de habilidades digitales en estas zonas para asegurar el acceso a oportunidades.
Pero para llegar a estas soluciones se requiere voluntad política y, en cierta medida, una apertura de mentalidad. El Gobierno autonómico debe reducir la burocracia y aumentar la eficiencia y eficacia de los programas creados para tal fin. En el mismo sentido, las Pymes asentadas en el medio rural deben abrirse a los cambios y estar dispuesta a invertir en digitalización. Apostar por ello es apostar por el crecimiento empresarial, por aumentar la productividad, la aparición de nuevas actividades y la apertura a nuevos mercados. La digitalización podría tener un impacto de hasta el 2,3% anual en el PIB regional hasta 2030.
Ante esta realidad, Castilla y León se enfrenta a un doble desafío en el corto y medio plazo: el envejecimiento de su población y la revolución tecnológica marcada por la IA. Este doble reto puede provocar un retroceso en la actividad económica, una alta desigualdad generacional, así como un riesgo de desestabilizar el Estado del Bienestar. Pero existen "fórmulas" para evitar estos daños colaterales, las cuales pasan por la formación continua de los trabajadores para adaptarles a la economía digital, aprovechar la inmigración, así como promover el envejecimiento activo, prolongando la vida laboral.
Estamos en un momento electoral, donde los diferentes partidos que concurren a las elecciones deben tener en cuenta estos extremos, forjando en el consenso entre agentes públicos y privados las soluciones que deben adoptarse para que los ciudadanos y las empresas pueden afrontar los nuevos retos digitales.







