Otra vez es Abduraimov

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Otra vez es Abduraimov
El autor esÁgreda L.M.
Ágreda L.M.
Lectura estimada: 2 min.
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Llegó el pianista de Uzbekistán, Behzov Abduraimov a la Sala Sinfónica Jesús López Cobos del CCMD y nos descubrió su genialidad tocando la Rapsodia sobre un tema de Pagani, op. 43 de Serguéi Rajmaninov. ¡Qué manera de tocar, que manera de tocar la fibra al público más deslumbrante!

Resultó verdaderamente impresionante, sobrecogedora, la versión que Behzov Abduraimov, nos entregó del concierto de Rajmaninov, acompañado por la OSCyL dirigida por 'El divino' Vasily Pretenko. Tan joven este pianista y con una madurez de criterio sorprendente, nos regaló a los oídos y al corazón una imponente interpretación llena de alegría, amargura, tristeza y llena de dolor.

Allí sentado en mi butaca, la música se incrustaba en mi alma y la sentía mía, solo mía. Porque Abduraimov sentía la música y era capaz de hacerla sentir a la sala sinfónica que estaba llena hasta la bandera. Detrás de cada nota, de cada silencio, de cada signo de expresión había un sentido, una intención.

En un buen concierto como el que esta noche nos ofrece la OSCyL, Petrenko y Abduraimov solo necesita dejarse llevar y disfrutarlo sin más. La música de esta noche es chispeante que trastoca y sorprende, que tensa la distancia entre lo que está pasando en la pantalla del móvil y lo que realmente estás sintiendo aquí dentro.

El tiempo, mientras escuchábamos a Rajmaninov, pasaba lentamente. Todos los sentimientos afloraban escuchando su Rapsodia. El público escuchaba la música con los ojos cerrados, pero vigilante. En alerta. De estar en alerta se encargaba Vasily Petrenko con esa manera de elegante espadachín sobre el podio. El ruso extremó las dinámicas, licuo los tiempos, retorció los vientos, las cuerdas y todo lo que se le cruzara por su camino y nos hizo paladear cada compás a orquesta y público, nadie, nadie se acordaba del triste Thierry Fischer.

Porque la OSCyL dirigida por Vasily Pretenko parece que está en estado de gracia, tiene esa capacidad de que todo el mundo "se ponga las pilas" y saque lo mejor de sí mismo. Su exquisito sonido, era un sentir general en la sala, solo se escucha cuando la dirige Pretenko, no sé a qué espera la Consejería de Cultura, Turismo y Deporte para solicitar al Ayuntamiento de Valladolid dos cambios en callejero. Los cambios serían bien sencillos, cambiar la calle Papaya y poner Vasily Pretenko y la otra, quitar la calle Melón y poner Behzov Abduraimov. Pasear por la zona de El Peral tendría, seguro, otro encanto.

 

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