El córtex frontal
La emoción es clave para una vida equilibrada.
Antonio y Hanna Damasio descubrieron esta idea tras estudiar el caso de 'Elliot', un joven cuya lesión en el córtex frontal lo dejó emocionalmente apagado. Aunque su inteligencia seguía intacta, su vida cotidiana era un desastre: decisiones erráticas, problemas laborales y relaciones fallidas. No era capaz de anticipar riesgos ni actuar con responsabilidad.
Este caso recuerda al célebre Phineas Gage, un obrero que en 1848 sobrevivió a un accidente en el que una barra de hierro le atravesó el cráneo. A pesar de recuperarse físicamente, su personalidad cambió por completo: se volvió grosero, impulsivo y perdió el sentido moral.
Ambos casos tenían algo en común: la lesión estaba en la misma zona del cerebro, la región ventral y media del córtex frontal.
Damasio concluyó que esta parte del cerebro es esencial para integrar las emociones con el conocimiento racional. Gracias a ella, tomamos decisiones con sentido, asumimos responsabilidades y comprendemos los valores sociales.
Sin emociones, la inteligencia sola no basta. La razón necesita del corazón para orientarse bien en la vida.
Nota del autor: Es una forma de hablar, casi poética, la reunión del cerebro y el corazón. Pero es verdad, que junto a la motivación, la voluntad, la educación, hay aspectos específicos, como son los lóbulos frontales, que determinan nuestro actuar. Y estos estudios incontestables lo demuestran.
REFERENCIADO:
Damasio, A. (2006). El error de Descartes. Barcelona: Editorial Crítica.








