La disminución de la oferta en la capital, así como el encarecimiento de los costes de producción, han elevado los precios aunque sigue habiendo zonas asumibles
Radiografía de la vivienda en Valladolid: entre la escasez de oferta y el alza de los precios
La disminución de la oferta en la capital, así como el encarecimiento de los costes de producción, han elevado los precios aunque sigue habiendo zonas asumibles
El mercado inmobiliario en Valladolid atraviesa un momento de transformación profunda, marcado por una paradoja: mientras los precios continúan su escalada, impulsados, en gran medida, la ciudad aún se resiste a ser etiquetada oficialmente como una "zona tensionada". Sin embargo, los datos y las voces del sector advierten que el camino hacia esa tensión parece inevitable si no se equilibra la balanza entre una demanda de necesidad -no especulativa- y una producción de vivienda insuficiente.
El motor del encarecimiento: la escasez y los costes
Sergio Ruiz de Gauna, gerente de la inmobiliaria Ker2000, asegura, en declaraciones a TRIBUNA Valladolid, que la escasez de oferta es el principal motor del encarecimiento. En este sentido, la situación en Valladolid es un reflejo de lo que ocurre en gran parte de España, donde existe un desequilibrio estructural. La demanda actual no es fruto de la especulación, sino de necesidades vitales: "La gente se casa, se emancipa, se divorcia o enviuda", explica el experto. Frente a este dinamismo, la oferta se encuentra con dos muros: la falta de producto de segunda mano y las dificultades de la obra nueva.
En el caso de la construcción nueva, los costes de ejecución se han disparado. No solo se trata del encarecimiento de materiales y la falta de mano de obra cualificada, sino también del coste de convertir suelo rústico en urbano. "Urbanizar, poner aceras, alcantarillado y farolas cuesta dinero, y esos costes se han encarecido tanto como la propia vivienda", señala Ruiz de Gauna. A nivel nacional, los costes de construcción alcanzaron máximos históricos en 2025, situándose en torno a los 1.323 €/m².
A pesar del alza, Valladolid mantiene precios más contenidos que otras capitales de su mismo segmento en España. Según datos del cierre de 2025, la vivienda nueva en la capital del Pisuerga rompió la barrera psicológica de los 2.000 euros por metro cuadrado, cerrando el año en 2.068 €/m² tras un incremento anual del 5,4%. En el mercado de segunda mano, el precio medio se situaba en junio de 2025 en 1.457 €/m².
El nuevo mapa de la demanda: del centro al alfoz
La falta de producto en la capital está desplazando el interés hacia el área metropolitana. Localidades como Arroyo de la Encomienda y Simancas son las que más demanda atraen debido a su disponibilidad de suelo finalista.
Dentro de la capital, tal y como explica Ruiz de Gauna, el interés se divide claramente. Así, la demanda de obra nueva se sitúa principalmente en las zonas de Cuarteles y Ciudad de la Comunicación, seguidas por Pinar de Jalón. Mientras, en lo que se refiere a segunda mano, el centro sigue siendo la zona favorita de los posibles compradores, a pesar de su heterogeneidad y la falta de garajes en muchos edificios. Por último, también existen zonas al alza. Ruiz de Gauna destaca especialmente Los Santos-Pilarica. Tras la apertura del túnel de Andrómeda y su mejor conexión con las universidades y el centro, la visión de los compradores sobre este barrio ha mejorado drásticamente, convirtiéndose en una zona muy atractiva.
Perfil del comprador y calidad constructiva
El comprador tipo en Valladolid es mayoritariamente una pareja de entre 35 y 45 años. Para este perfil, la vivienda unipersonal es hoy un desafío financiero difícil de asumir. En cuanto a la oferta, la nueva construcción se está adaptando bien a las exigencias de este cliente, ofreciendo viviendas de elevada calidad marcadas por las exigencias del Código Técnico y la demanda de eficiencia energética.
Por lo tanto, los datos muestran un diagnóstico para Valladolid claro: el sector inmobiliario se enfrenta a una fase de madurez donde la demanda sigue siendo sólida, pero empieza a verse limitada por el precio. La brecha entre los precios urbanos y rurales es notable (un 102% de diferencia en la provincia), lo que subraya la concentración de la demanda en el núcleo urbano.
A pesar de que el mercado de vivienda nueva no muestra signos de relajación inmediata debido a la falta de suelo y los altos costes de construcción, los expertos insisten en que la vivienda se está convirtiendo en un problema social creciente. La seguridad jurídica y el fomento de la oferta se presentan como las únicas vías para evitar que Valladolid pase de ser una ciudad con precios controlados a una zona de exclusión residencial para los sectores de la población como jóvenes o personas solas que tienen más dificultad para adquirir una vivienda.
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