El equipo de rugby inclusivo de el Salvador lleva 10 años trabajando con personas con distintas capacidades a quienes ayudan a sentirse integradas y felices sin importar el resultado de los partidos
Laura Herrero, de ChamiOsos: "Viene gente que podría estar en su categoría y se queda por el ambiente familiar"
El equipo de rugby inclusivo de el Salvador lleva 10 años trabajando con personas con distintas capacidades a quienes ayudan a sentirse integradas y felices sin importar el resultado de los partidos
Hace 10 años nació una iniciativa llamada ChamiOsos, un equipo inclusivo dentro del Club de Rugby el Salvador. En este proyecto lleva vinculada desde el primer día Laura Herrero, quien explica a TRIBUNA Valladolid, que este grupo está formado por más de 70 jugadores con distintas capacidades y habilidades. La manager del equipo detalla que se trata de rugby normalizado, donde todo el mundo tiene cabida y que permite a los jugadores desarrollar sus habilidades sociales, sentirse parte de un conjunto además de practicar deporte. Además, afirma que juegan al rugby como los demás equipos del club y que se sienten felices al ser placados, porque es cuando más integrados se encuentran con el deporte que practican.

PREGUNTA: ¿Cómo nació esta iniciativa? ¿Cómo empezó a desarrollarse la idea de crear ChamiOsos?
RESPUESTA: Hace 10 años alguien pensó: "Voy a ayudar a estas personas con discapacidad a que hagan un poco deporte". Cuando empiezas a entrenar con personas con discapacidad te das cuenta que cometemos un error: no somos nosotros los que ayudamos a esas personas, son ellas las que nos ayudan a nosotros. Es increíble lo que te pueden aportar. Me da igual la discapacidad, porque, por suerte, tenemos de todas. Tenemos a personas con parálisis cerebral, tenemos sordomudos, Down, Asperger… y cada uno te aporta algo. Poco a poco, fue creciendo y, ahora mismo, hemos pasado de ser 10 o 15 chavales a ser 65.
P: ¿Qué perfil de jugadores forma parte de los ChamiOsos?
R: No hay ninguno especial. El que quiera jugar, viene y juega. No ponemos un límite. No damos un perfil porque nos da igual que tenga o que no tenga discapacidad. Viene gente, de hecho, que podría estar con su categoría, que tienen 15 o 16 años y que les dices "prueba a competir", y te dicen "no, me quedo aquí", porque, el ambiente, lo que se percibe, esa unión que tenemos en ChamiOsos, no la encuentras en otro lado.
P: ¿Hay categorías inferiores?
R: Este es el tercer año que hacemos un proyecto dentro de ChamiOsos que le llamamos Mini ChamiOsos que es muy bonito. Y son todos estos niños con capacidades diversas que queremos que entrenen de una manera normalizada con cada categoría. Entonces, hay niños de 6 años, niños de 10, de 12, de 14.
P: ¿El rugby inclusivo tiene las mismas reglas que el rugby convencional?
R: Sí y no. Sí las tiene de cara al arbitraje. Usamos el sentido común. Es decir, si tú estás corriendo y ves a una persona que le cuesta correr, que va coja, tú no vas a ir a meterle "una galleta". Sí le vas a hacer un placaje digno. Yo te voy a agarrar, yo te voy a llevar al suelo, pero te voy a acompañar en esa caída. Esa persona que está cayendo al suelo se está sintiendo bien. Aparte, no hay empuje en la melé, pero todo lo demás es igual.
P: ¿Qué les aporta a los jugadores formar parte de este equipo?
R: La gente se siente realizada y se siente incluida, porque nosotros no solo trabajamos dentro del campo, también fuera. En el Salvador damos charlas de inclusión y talleres. Somos las personas discapacitadas las que damos esas charlas. Explicamos a la gente: "Así no se placa. Tienes que agacharte. Tienes que hacerlo así". Nosotros siempre decimos que en esta categoría tenemos que avanzar. No sólo es rugby, es algo más.

P: Aparte de disfrutar de practicar deporte, ¿existe afán competitivo en una categoría como la inclusiva?
R: Nosotros empezamos y terminamos agarrados en un círculo. Una de las normas del equipo es que hay que llegar felices a entrenar o a competir, pero hay que salir más felices todavía. A todo el mundo nos gusta competir y nos gusta ganar. No hay ningún problema. Pero no es el objetivo final. El objetivo es disfrutar aprender y que los chicos vayan avanzando. Ellos mismos te piden "¿cuándo jugamos?". El sábado se ha jugado: se ha perdido o se ha ganado, da igual, son felices. Ya está. Tenemos también nuestros terceros tiempos maravillosos.
P: ¿Qué tiene el rugby para que le guste practicarlo a personas con diversidad funcional?
R: Todo. Creo que el rugby es un deporte muy completo. Te ayuda a nivel funcional, a nivel cognitivo. Yo te puedo poner ejemplos de una persona que bajó de la furgoneta el primer día y que apenas podía andar. Ahora va dando palmas, te va pidiendo el balón y se va corriendo. Luego hay otras personas a las que tienes que repetir de una manera especial ese entreno porque, a nivel cognitivo, les cuesta. Tenemos hasta jugadas, dicen: "Me está pidiendo que entre directamente". Es algo que en otras categorías es lo más normal. A ellos les gusta mucho y les aporta importancia. Ese sentimiento de pertenencia al club es algo que se genera con cada entrenamiento.
P: ¿Los entrenadores requieren de una formación especial para poder entrenar a este perfil de jugadores?
R: Sí y no. Un entrenador tiene que tener el L1. Es cierto que tú tienes que saber de rugby. Luego tienes que tener un aporte. Por ejemplo, hay una práctica que es que, a cada uno, tenga o no tenga discapacidad, le dan un rol de cómo tiene que portarse. Por ejemplo, yo tengo un Down que o le haces un buen placaje o no le paras. En cambio, tengo a otro que tienes que ir poco a poco. Porque aunque tengan lo mismo, cada uno es distinto. Tenemos que seguir estudiando.
P: ¿Cómo es la liga inclusiva de rugby?
R: Para mí es maravillosa. Nuestra liga en Castilla y León se llama Liga Mixed Ability. Es una modalidad en la que no etiquetamos. No vas a ver en el campo esa diferenciación y vas a decir: "Estos tienen discapacidad y estos no". Por desgracia, el coste es muy alto cuando te tienes que desplazar y, en esta categoría, más, porque hay que llevar a sus monitores, cuidadores… Con dos semanas de antelación, tienes que saber si tienes campos y tienes días y tienes todo. Tienes que pedir autorización a fundaciones y a colegios para que te dejen sacar a los chicos. Es muy complicado. En Castilla y León somos cinco equipos, que está muy bien. Luego tenemos los festivales. La liga es para que sea más dinámico. Es una fiesta del rugby en la que intentamos dar visibilidad a la inclusión. Para mí la liga más bonita.
P: ChamiOsos es el equipo con más fechas inclusivas del mundo, con alrededor de 70, ¿cómo se ha logrado este hito?
R: Yo creo que es el boca a boca. Y vuelvo a insistir. La alegría y las ganas que te encuentras todos los jueves a la hora de entrenar. Por ejemplo, me escriben antes: "¿Qué llevo?". "Lleva lo de siempre". "Ya, pero llueve". "Bueno, pues lleva ropa de cambio". Uno de los jugadores según entra al campo va directo a mí y me dice: "¿Hoy hay pasteles?". Claro somos tantos que es raro que un jueves no haya pasteles. Entonces, si a una persona le ha ido bien, tiene a la de al lado que va a la clase, o va a la fundación y le cuenta: "Que bien me ha venido". Los padres hablan: "Qué felices están mis hijos". Hacemos equipo. Hacemos familia.
P: ¿Le gustaría que su rival por excelencia, el VRAC Quesos Entrepinares, tuviera un equipo inclusivo para jugar contra ellos?
R: Sí, siempre. Estaría muy bonito. Los chavales lo dicen, de hecho, yo he intentado hacer un partido de chicas por ejemplo. Yo creo que llegará el momento. Es complicado y tiene que haber mucho voluntariado y mucha gente que quiera. Pero van a ir saliendo. Yo estoy segura. No solo el VRAC, el Arroyo Lions, también. En Castilla y León, Zamora empezó con nosotros. Para nosotros eso es un orgullo. Hay gente del VRAC que viene a entrenar con nosotros, nos da igual, no tenemos esa rivalidad.

P: Los ChamiOsos han estado en dos mundiales, ¿cómo ha sido la experiencia?
R: Yo estuve en los dos. En el primero, hubo una expedición de 76 personas en avión a Cork (Irlanda). Fue increíble. Chavales, que no es que no hubieran volado nunca en avión, es que había algunos que no habían salido ni de Valladolid. Esas caras, esa ilusión, ese "¿dónde estoy yendo?". Cuando te vas, duermes, vives y convives 24 horas con esos chicos, es algo monumental. Aquello es como la Torre de Babel. Tú vas allí, se ponen a hablar inglés y llegan los nuestros y digo: "Pero ¿tú le entiendes?". Y me dicen: "Sí, que ahora vamos, han dicho". De Argentina hemos hecho muy buenos amigos. En este segundo mundial, en Pampona, cuando te veía uno de Argentina, los Pumas, te venía abrazar. Es una experiencia única.
P: ¿Cree que el gran público conoce esta modalidad de rugby? ¿Cómo podemos acercarlos?
R: Lo desconocen mucho. Voy a poner el ejemplo de una persona que nos vio en un festival y dice sorprendido: "Estoy viendo un partido de rugby". Digo: "Claro, es que lo es". La gente piensa que es un rugby adaptado y dicen: "Ay, pobrecitos, vamos a verles". Y cuando ven las "leches" que se dan, cuando ven las cosas que hay, es cuando dicen: "Estoy viendo un partido normal". Damos visibilidad, lo ponemos en redes e intentamos llegar a patrocinadores.
P: Se está desarrollando una selección de Castilla y León. Háblenos de esto.
R: Este año, la Federación de Castilla y León ha decidido montar su selección de inclusivo para los CESA (Campeonatos de España de Selecciones Autonómica), que se van a hacer aquí en Valladolid en la modalidad de Seven. Del equipo de los ChamiOsos, hay algunos que están yendo a la concentración. Hay mucho potencial en Castilla y León. Es el principio, hay que ir lento, hay que ir bien y hay que darle visibilidad. Ahora mismo tendremos que empezar a decir que nosotros también jugamos el Campeonato de España.
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