El Teatro que propone Numancia es literatura y espectáculo
Numantino por el mundo
El Teatro que propone Numancia es literatura y espectáculo
Numancia, que esta noche vemos en el Teatro Calderón de Valladolid, crea el contexto necesario para que el espectador pueda sentir. Para que el espectador sepa lo es sentir. El dolor de lo que pasa en el escenario se traspasa a la imaginación del espectador. Tiene la gran ventaja la versión de que ha realizado José Luis Alonso de Santos, de la obra de Cervantes, que se entiende, pero sin pretensiones de aleccionar a nadie. Estamos todos dispuestos a que nos cuenten la historias; ya todos sabemos a estas alturas lo que sucedió, pero hay que lograr, sobre todo, que llegue la emoción al patio de butacas.
Porque mientras suceden los hechos se va sintiendo rabia, dolor, desesperanza, pero eso no quiere decir que el espectador pase mal rato, la paradoja es que hay un disfrute viendo a estos actores y actrices actuando de manera soberbia desde que se alza el telón. Cuando el teatro habla de cosas interesante los espectadores prestan atención.
Porque la mayoría de personajes que aparecen en Numancia son personajes corrientes. Arturo Querejeta (Teógenes) es un personaje que se transforma en un prototipo de teatro clásico que permite al público empatizar con su sufrimiento y con el sufrimiento de todos los numantinos.
Se agradece que el teatro José Luis Alonso de Santos y Pepa Pedroche sea contemporáneo y relevante a la vez. Que se convierta en catalizador del estado de la sociedad actual. Solo hace falta escuchar las noticias sobre Gaza, Ucrania, Cuba, Irán para saber que hay muchos "numantinos por el mundo".
En tiempos convulsos el teatro sigue siendo una lección de esperanza y coraje, de gente empeñada en sacar las cosas adelante, aunque les vaya la vida en ello. Allí estábamos todos en el Teatro Calderón, respirando y latiendo juntos en la oscuridad esperando el desenlace: la exterminación de Numancia por parte de Escipión. El teatro que estamos viendo esta noche alienta a ponerse del lado de los débiles y no de los abusones sin escrúpulos. Un teatro que ilumina y salva.
Que el teatro no se renueva por la eliminación de las formas y contenidos que ya han sido explorados, sino por un regreso a los orígenes lo saben hasta los alienígenas. El teatro que propone Numancia es literatura y espectáculo, de la misma forma que, según la física cuántica, la luz es onda y es partícula a la vez.
El reparto de Numancia es ideal. Todos tienen su escena y están estupendos. Las casi dos horas que dura se pasan en suspiro. Hay hermosos momentos que se graban en la memoria del espectador para cuando le hagan falta. Me gustó mucho Numancia, que conste en acta.
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