El puertorriqueño llevó su identidad cultural al mayor escaparate deportivo del país, con invitados sorpresa, mensajes y una respuesta airada de Donald Trump
Bad Bunny convierte el Super Bowl en una celebración latina y desata la ira de Trump
El puertorriqueño llevó su identidad cultural al mayor escaparate deportivo del país, con invitados sorpresa, mensajes y una respuesta airada de Donald Trump
El espectáculo de medio tiempo del Super Bowl LX, celebrado este domingo en el Levi’s Stadium de Santa Clara (California), pasará a la historia como uno de los más comentados —y polémicos— de los últimos años. Bad Bunny transformó el escenario del evento televisivo más visto de Estados Unidos en una vibrante reivindicación de la cultura latina, con un show cargado de símbolos, colaboraciones inesperadas y mensajes sociales que no dejaron indiferente a nadie.
El cantante puertorriqueño abrió su actuación con un grito que marcó el tono de la noche: "¡Qué rico es ser latino!", antes de interpretar Tití me preguntó, vestido con un traje blanco inspirado en una equipación de fútbol americano. Desde ese primer minuto, quedó claro que su propuesta iba mucho más allá de un simple repaso musical.
A lo largo de su actuación, Bad Bunny encadenó algunos de sus temas más conocidos, como Yo Perreo Sola, convertida en un himno contra el acoso, y Mónaco, acompañada de un mensaje directo al público: "Nunca dejes de creer en ti, vales más de lo que piensas".
Uno de los elementos centrales de la escenografía fue la ya icónica 'casita' puertorriqueña, integrada en el escenario como símbolo de comunidad y raíces. Desde allí fueron apareciendo numerosos invitados del mundo de la música y el entretenimiento, entre ellos Cardi B, Karol G, Pedro Pascal, Jessica Alba, Young Miko y Lady Gaga. Esta última sorprendió al público al tomar el relevo del espectáculo para interpretar Die With a Smile junto a una orquesta de salsa.

El show incluyó momentos cargados de simbolismo, como la representación de una boda real entre una persona migrante y un ciudadano estadounidense, confirmada posteriormente por el equipo del artista. También hubo referencias constantes a Puerto Rico: desde la bomba puertorriqueña hasta el sapo concho, especie endémica en peligro de extinción que Bad Bunny ha utilizado como emblema en su última gira.
En uno de los instantes más celebrados, el artista reapareció para entregar simbólicamente un premio Grammy a un niño que lo veía desde casa, mientras sonaban los acordes de NUEVAYoL.
El vestuario del cantante también fue protagonista. El conjunto blanco que lució durante la actuación fue diseñado por Zara, según confirmó la revista Vogue, y se completaba con zapatillas Adidas y un reloj Audemars Piguet Royal Oak de oro de 18 quilates.
El espectáculo concluyó con una imagen poderosa: Bad Bunny sosteniendo la bandera de Puerto Rico, rodeado de postes eléctricos, mientras interpretaba El Apagón. Sus únicas palabras en inglés llegaron al final: 'God bless America', antes de que aparecieran en el escenario las banderas de todos los países de Latinoamérica.
Críticas desde la Casa Blanca
La respuesta política no se hizo esperar. El presidente Donald Trump calificó el espectáculo como "uno de los peores de la historia", asegurando que "nadie entendió una palabra" y tachando el baile de 'repugnante"'. A través de su red social Truth Social, llegó a describir el show como "una bofetada para Estados Unidos".

Durante la actuación, la cuenta oficial de la Casa Blanca publicó en X el lema Make America Great Again, un gesto interpretado como una crítica directa al artista, conocido por su postura contra las políticas migratorias del actual gobierno.
Bad Bunny, que el año pasado evitó llevar su gira a Estados Unidos en protesta por las redadas migratorias, ya había sido claro en los Grammy: "No somos animales, somos humanos y somos americanos".
Entre aplausos, críticas y millones de espectadores, el artista logró lo que pocos: convertir el Super Bowl en un escenario de debate cultural y político, reafirmando que su música —y su mensaje— trascienden fronteras.
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