El Espacio Joven Sur acoge desde el 10 de enero una muestra que reúne las colecciones ‘Calma & Armonía’, ‘Italia’ y ‘Maresme’
Manolo García convierte el Miguel Delibes en un refugio de canciones y memoria
El músico despliega en Valladolid un concierto cercano, repasando grandes himnos y reafirmando su conexión con el público
Manolo García volvió a demostrar anoche en el Auditorio Miguel Delibes por qué sigue siendo una de las voces más queridas del pop español. Ante un público entregado, el artista ofreció un concierto que fue mucho más que una sucesión de canciones: una crónica emocional, tejida con recuerdos, poesía cotidiana y una complicidad constante con los asistentes.
Desde los primeros acordes, el auditorio se transformó en un espacio íntimo pese a su amplitud. García apareció sencillo, sin artificios, acompañado de una banda sólida y precisa, dejando que las canciones respiraran por sí mismas. Clásicos de su etapa en solitario se alternaron con temas imprescindibles de El Último de la Fila, provocando aplausos prolongados y coros espontáneos que evidenciaron el vínculo generacional con su música.
Entre canción y canción, el artista compartió reflexiones pausadas, agradecimientos sinceros y guiños a la vida cotidiana, uno de los sellos de su directo. Valladolid escuchó en silencio cuando tocaba y se levantó de sus butacas cuando la emoción desbordó el protocolo del auditorio, convirtiendo la velada en un diálogo constante entre escenario y patio de butacas.
El concierto concluyó entre ovaciones, dejando la sensación de haber asistido a algo más que un espectáculo musical: un encuentro con un creador que sigue fiel a su universo creativo y a su público. El Miguel Delibes despidió a Manolo García con la certeza de que sus canciones, como siempre, seguirán acompañando a quienes las escuchan mucho después de apagarse las luces.








