La jornada concluyó con una visita al Museo Provincial del Vino y una cata maridada en Bodegas Carramimbre
El Molino de San Lázaro
Este singular molino situado a la orilla del Duero, en la zona de la Florida, dando sombra al barrio de los cacharreros se cae a pedazos por el tiempo. Sus grandes y singulares sillares ruedan por el suelo desprendidos como si fueran papeluchos que lleva el viento por las calles. Las fotografías de mi amigo Isaac Galván son más que representativas de lo bucólico y hermoso del lugar, pero también del grave peligro que suponen sus ruinas.
No me extraña que algún explorador decidiera entrar y acceder al lugar y se viera comprometido por el desprendimiento de alguna de sus piedras.
Las aceñas de Tordesillas a la vista de su caserío se llamaban así: "so la puente"; "la gasca"; "la cierva"; "la de en medio" y esta de San Lázaro cuyo molino, arruinado, aún permanece en nuestro día a día.
Este molino de San Lázaro, barbacana del agua, tuvo en tiempos actividad más que notable para moler el grano de tantos agricultores como accedían a él para conseguir la molienda.
Algunos pensaron en su día levantar en él un restaurante y ver por el suelo cómo discurre el agua por sus entrañas, tomando el ejemplo del molino de la Losa en Ávila, pero aquella idea se desechó particularmente porque cuando el Duero se "enfada" durante el invierno, el molino se ve anegado y cubierto por el agua de las crecidas en su totalidad.
Este edificio singular de Tordesillas con el resto de piedras sillares esparcidas por el suelo, caídas, derribadas es uno más destinado a la desaparición de la faz de nuestra vista. Y más ahora con la desviación del cauce del agua lo que ha propiciado que el curso del río haya cambiado en esa zona de un tiempo a esta parte por la sedimentación natural y la frondosa ribera descuidada y nacida a su suerte.
La Peña, el Molino, San Lázaro, La Moraleja y Zafraguilla son restos que aún quedan como vestigio y recuerdo de otro tiempo y a su lado brotan los juncos, cañizos y espadañas que tanto servicio dieron a las empajadoras de Tordesillas para fabricar los asientos de sillas.
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