Los 'Hispanos' se desquitan ante Dinamarca y optarán por revalidar el cetro continental
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Los 'Hispanos' se desquitan ante Dinamarca y optarán por revalidar el cetro continental

Los de Jordi Ribera aguantaron en defensa y soltaron los nervios tras el descanso para sacar un juego brillante en el Budapest Arena.

ESPAÑA (29): Pérez de Vargas (P), Corrales (P); Gurbindo, Peciña, Maqueda (2), Fernández (1), Figueras (3), Cañellas (7), Casado (3), Sarmiento, García, Gómez (11), Ariño (1), Guardiola, Tarrafeta (1), Sánchez-Migallón, Márquez, Sarmiento y Odriozola.

DINAMARCA (25): Landin (P), Moeller (P), Green (P), Andersson, Antonsen, M.Hansen (8), Gidsel (3), Lauge Schmidt (2), Hald Jensen (1), M.Hansen (3), Holm (1), Jakobsen, Saugstrup, Kirkeloekke, Lindberg, Mensah Larsen (1), Mensing, Moellgard, M. Landin (4), Svan (2) y Toft Hansen.

PARCIALES CADA CINCO MINUTOS: 0-1, 2-3, 4-5, 5-8, 8-11, 13-14 --descanso--, 15-15, 16-16, 21-19, 23-21, 25-23, 29-25.

ÁRBITROS: Nikolov y Nachevski (MAC). Excluyeron dos minutos a Gurbindo, Peciña, Maqueda y Figueras por parte de España. Y a Landin, M. Landin y Jakobsen en Dinamarca.

PABELLÓN: Budapest Arena, 7.286 espectadores.

La selección española de balonmano superó (29-25) a la de Dinamarca este viernes para alcanzar la final del Europeo 2022, una histórica cuarta pelea por el oro seguida en una cita continental para unos 'Hispanos' de menos a más contra su temido rival.

 

Los de Jordi Ribera aguantaron en defensa y soltaron los nervios tras el descanso para sacar un juego brillante en el Budapest Arena. Gonzalo Pérez de Vargas eclipsó a Niklas Landin en el duelo de porteros de quilates y Aleix Gómez (11 goles) se multiplicó en el paso al frente español en el segundo tiempo.

 

Después de caer ante los daneses el año pasado en las semifinales del Mundial y de los Juegos Olímpicos, los 'Hispanos' vieron ciertos fantasmas en Landin y Mikkel Hansen en el inicio. Al descanso ya llovía menos (13-14) y el equipo de Ribera se vino arriba para optar a su tercer oro consecutivo en un Europeo, contra Suecia o Francia.

 

La literatura de este equipo no deja de añadir páginas gloriosas. A un paso de igualar la gesta sueca entre 1998 y 2002 de sumar tres oros seguidos, España sigue abonada al éxito. Lo hace desde una entrega y sacrificio encomiables, sin conocer la presión o la debilidad. Antes su bestia negra, los de Ribera tuvieron que reaccionar sobre la marcha a sus peores miedos.

 

De nuevo el muro danés, los archiconocidos Landin y Hansen, quien además de anotar repartió mucho juego en el primer tiempo, parecían interponerse en el camino a una final. España se manejó bien en defensa y Gonzalo fue aportando poco a poco, pero en ataque el atasco era mayúsculo, perdonando acciones claras, en gran parte por esa figura mítica bajo palos. No iba mucho mejor el equipo danés, pero poco a poco logró una renta dañina (3-5).

 

A Ribera le tocó corregir el ataque sin descuidar la defensa y, en busca de ese equilibrio, Dinamarca se marchó (4-8). No era capaz de enlazar un par de buenas acciones España, a remolque y sufriendo, pero asomando la cabeza gracias a esa templanza atrás y a un Gonzalo que ya se apuntaba varias paradas hacia el descanso.

 

Los daneses atacaban con siete cuando no lo veían claro y en una de esas Landin volvió tarde para frenar un gol con los pies fuera del área. Lo que parecía un paradón más fue una exclusión y un punto de inflexión para que España apretara en los últimos cinco minutos, con un par de goles de Cañellas y otro poco más de Aleix Gómez. El extremo se salió, sin descanso por la baja de Ferran Solé por Covid.

 

Aleix apareció por todos lados en el segundo tiempo, siguió robando y anotando, y Landin perdió su magia en la inversa progresión en la que Pérez de Vargas se hizo enorme, reclamando su hueco como uno de los mejores porteros del mundo. En esas paradas se vino arriba España, que sacó su mejor versión ofensiva, con Casado, Cañellas, Solé y Figueras para ponerse por delante.

 

Se soltó España y a Dinamarca le entraron las dudas, pensando en su derrota ante Francia, cuando iban impolutos a 'semis' y esa aparente elección de rival. La campeona de Europa minimizó a la del mundo en un tramo final glorioso de los de Ribera, como su última década y más allá cada vez que se pone en juego un gran torneo.