Después de probar la nueva KGM Musso, el vinagre me parece flojo

Después de probar la nueva KGM Musso, el vinagre me parece flojo
El autor esNacho Jiménez Delgado
Nacho Jiménez Delgado
Lectura estimada: 5 min.

He estado unos días con esta pick-up subiendo y bajando piedras, cruzando ríos, cargando cajas, bicis y seres humanos, circulando por ciudad, carretera y autopista. Y no he encontrado el límite de este coche. En campo es una bestia y sobre el asfalto me ha sorprendido, y mucho, su alto nivel de confort en marcha que te permite ir muy lejos y muy a gusto a buscar nuevos caminos.

Detrás de este modelo está la marca coreana que durante décadas conocimos como SsangYong, fundada en los cincuenta y especializada en vehículos con los que trabajar duro. Pasó algunos años complicados, hasta que en 2022 la compró el grupo KG, y en 2024 cambió de nombre: KGM. El Musso, que en coreano significa rinoceronte, está en el mercado desde los noventa, y creo que es el modelo que mejor resume lo que esta marca sabe hacer y también creo que es el mejor ejemplo de lo que una pick-up debe ser.

Esta nueva versión cambia bastante a nivel de diseño: nuevos faros, parrilla, capó, paragolpes, pilotos y portón, con un frontal más recto y agresivo que el anterior. La caja larga mide 5,46 metros de longitud, 1,95 de ancho y 1,85 de alto, con una batalla de 3,21 metros que, además de ofrecer más espacio en la caja, también ofrece centímetros extra a los del asiento de atrás. La caja soporta 1.075 kilos de carga útil con el cambio automático.

Puede remolcar hasta 3.500 kg, un dato importante que incluso te permite remolcar tu barco hasta el embalse. Han añadido un escalón en cada extremo del parachoques trasero para subir a la caja sin abrir el portón, algo tan simple como útil.

Las cotas han mejorado mucho respecto a la generación anterior: 30,6 grados de ángulo de ataque, 24,3 ventral y 24,5 de salida. Con estos datos, te puedes subir casi por las paredes y permiten al Musso plantarse frente a modelos que siempre se citan en este segmento: Hilux, Ranger, D-Max o Amarok.

Este coche no está pensado para moverte con dispendio en el interior. Esta pensado, y muy bien ejecutado, para moverte cómodo y rodeado de elementos que están ahí puestos para durar y para aguantar carros y carretas. Es duro y resistente, con todo lo necesario para ir cómodo y conectado: dos pantallas de 12,3 pulgadas, una para la instrumentación y otra para el sistema multimedia, con Android Auto y CarPlay inalámbricos, climatizador de dos zonas, una cámara trasera muy útil en este coche de 5 metros y medio, sensores de aparcamiento y acceso y arranque con la llave en el bolsillo. El climatizador se maneja con botones y ruedas físicos, que es lo que necesitas cuando vienes del campo con los guantes puestos. Las plazas traseras son amplias en las dos versiones y ganan espacio en el de batalla larga (como si la corta fuese corta).

Además, si instalas la persiana retráctil que KGM ofrece como accesorio, la caja se convierte en un maletero enorme en el que cabe de todo y protegido de la lluvia y el barro. Ideal para viajar.

El motor es un diésel de cuatro cilindros y 2,2 litros que rinde 202 CV y 441 Nm de par entre las 1.600 y las 2.600 vueltas, con un cambio automático de seis velocidades con convertidor de par. Nada de hibridación, una mecánica simple y muy probada, robusta, fiable y con etiqueta C. La tracción total es conectable e incluye reductora y diferencial trasero autoblocante más control de descenso que funciona muy bien. El consumo homologado en esta versión es de 9,9 litros a los 100 y, en mi prueba, durante unos 500km por todas partes, me he quedado en 9 estando más pendiente de probar prestaciones que de ahorrar combustible. Para un coche de más de cinco metros y medio, es un buen registro.

Me ha sorprendido muchísimo el confort. Puede que pensar en mover cinco metros y medio por ciudad suene a castigo, pero con la cámara trasera, los sensores y una dirección llevadera se maneja mejor de lo que imaginaba. Necesitarás un hueco generoso y una plaza grande en cualquier aparcamiento, pero es lo que tiene llevar semejante mamotreto.

En carretera secundaria es bastante estable, noble y predecible, no tiene la agilidad de un SUV porque es un todoterreno de verdad, pero transmite seguridad con un balanceo controlable y predecible que circulando con orden no te obliga a corregir la trayectoria entre curvas.

Con la caja vacía, el eje rígido con ballestas se nota algo flotante en firmes rotos, como en todas las de su clase que están pensadas para llevar peso.

En autopista viaja con una serenidad pasmosa, que no esperas de un coche pensado para el campo, con el motor sin mostrar esfuerzo a ritmos legales y sin cansar a los ocupantes. La verdad es que me he llevado una grata sorpresa en cuanto a comodidad en entornos asfaltados. Me lo imaginaba más duro y difícil de manejar.

En el campo es donde se viene arriba porque para eso lo han hecho: con la tracción total, reductora, altura libre al suelo de 35cm y el recorrido de suspensión, las pistas y desniveles se superan como el que va a hacer la compra.

¿Por qué deberías plantearte este coche?

Porque puede que estés buscando una herramienta de trabajo fiable para el campo, con una caja grande con capacidad de carga superior a la tonelada, manejable pese a su tamaño, razonablemente eficiente y mucho más cómoda de lo que parece.

Porque consideras que no te merece la pena pagar más por lo mismo, KGM te entrega esta pick-up para llevar, a partir de 27.000 Euros. Un muy buen equilibrio entre lo que pagas y lo que recibes. 

También pude que mezcles trabajo, deporte y ocio, y quieras un solo coche que lo asuma todo: la bici, la moto, el equipaje o la leña de casa. Con la persiana retráctil instalada, su caja es el mejor maletero del mercado.

Por otro lado, el Musso es otra manera de entender y disfrutar de un coche grande: cómodo, resolutivo en el campo y sin lujos que no quieras estropear. Aquí todo sirve para algo y tiene pinta de durar.

Análisis relevante

Este modelo compite en un segmento de demanda reducida y muy especializado, donde compite con referencias consolidadas como Toyota Hilux, Ford Ranger, Isuzu D-Max o Volkswagen Amarok, entre otros.

Su principal argumento comercial es una relación precio-producto especialmente competitiva, con un buen posicionamiento en precio, buenas capacidades todoterreno y una comodidad en carretera que amplía sus posibilidades de uso.

Más allá del cliente profesional del campo, la construcción o los servicios, puede encontrar una oportunidad creciente entre particulares que buscan un vehículo polivalente para combinar trabajo, deporte y ocio: bicicletas, motos, embarcaciones, caravanas o escapadas fuera del asfalto.

En este segmento no hay modelos de grandes volúmenes de venta, pero su atractivo precio y esa nueva orientación más recreativa pueden ayudarle a ganar visibilidad y captar clientes que buscan alternativas más capaces a los SUV convencionales.

 

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