La incertidumbre se apodera de los viajeros en la estación de tren de Valladolid: "Es un cúmulo de estrés y tristeza"
TRIBUNA recoge los testimonios de varias personas que analizan la seguridad ferroviaria después del trágico accidente de Urda, que ha dejado al menos 69 fallecidos
La incertidumbre y, especialmente la tristeza, ha envuelto este miércoles la estación de Valladolid-Campo Grande en plena huelga de maquinistas. Apenas 24 horas después del trágico accidente ferroviario de Urda (Toledo), en el que han fallecido al menos 69 personas y más de un centenar han resultado heridas, TRIBUNA ha visitado la terminal vallisoletana para saber cómo afrontan los pasajeros sus próximos desplazamientos y qué opinan sobre la seguridad del sistema ferroviario.
Una de las viajeras es Irene, que reconoce sentir especial preocupación porque utiliza habitualmente la línea accidentada. "Después de lo de ayer da un poquito de miedo, sobre todo porque yo habitualmente cojo esa línea. Hoy tenía un tren, que recorre ese mismo trayecto, y lo he tenido que cambiar", explica. Aunque su familia, confiesa, está "asustada", Irene insiste en que lo prioritario ahora es que los heridos se recuperen y que las víctimas estén bien atendidas.
Más drástico ha sido Mariano, un usuario habitual del ferrocarril que ha preferido cambiar de medio de transporte. "Acabo de cancelar el billete de AVE para coger un autobús. Aunque sea mayor, aún tengo apego a la vida", asegura. El viajero, que tenía previsto desplazarse a Sevilla, considera que la falta de inversión en seguridad y mantenimiento provocó la tragedia. Es más, responsabiliza al Gobierno de lo sucedido.
Por su parte, Natalia, otra de las pasajeras, afronta su segundo viaje en tren, y admite que está nerviosa: "Coger un tren da un poco de miedo ahora mismo, pero es lo que hay si no hay otro medio". Esa misma sensación la comparte Manuel. Sus padres han estado pendientes de él durante toda la mañana. "Mi padre me ha estado llamando por teléfono y mi madre está bastante preocupada también", relata. Sin embargo, asegura que no ha perdido la confianza en este transporte: "No he dudado en ningún momento de su seguridad".
"Es un cúmulo de estrés y tristeza"
Eva, una de las encuestadas por este medio de comunicación, resume el sentimiento de muchos pasajeros. "Hoy es un día muy difícil para viajar. El tren siempre ha sido un medio seguro, pero después de lo de ayer da miedo. Reina la incertidumbre", reconoce. Usuaria habitual de la conexión con Madrid, explica que a la conmoción por la tragedia se suman los cambios de billetes y las alteraciones de los servicios: "Es un cúmulo de todo: de miedo, estrés y tristeza".
Ana, en este sentido, admite viajar "un poco asustada", aunque considera que las probabilidades de sufrir un accidente son muy reducidas. "Hay que seguir", sostiene. También Georgina, que utiliza frecuentemente el tren entre Valladolid y Madrid, mantiene su confianza pese a la preocupación de su familia: "Mi hija tiene un poquito de miedo, pero eso pasa".
En cuanto a las responsabilidades, las opiniones son diversas. José Miguel apunta directamente al mantenimiento de la red: "Todas las máquinas y todos los aparatos que se utilizan constantemente necesitan que se esté encima de ellos para saber si hay fallos".
Frente a esta valoración, Ana y Eva prefieren ser más prudentes. "No se sabe todavía, no hay que adelantarse", afirman. Además, consideran que en una tragedia de esta magnitud, la precipitación puede jugar una mala pasada: "No podemos culpabilizar a un simple trabajador o a un grupo de personas. Eso nos preocupa. No podemos entrar en ese juego. Lo que debemos hacer es ayudar a la gente".
Así, entre las llamadas de familiares y la incertidumbre de los propios viajeros, la estación de tren Valladolid-Campo Grande vive una jornada marcada por la conmoción. La confianza en el tren permanece en una pequeña parte de los usuarios, pero la tragedia ha puesto en entredicho la seguridad del sistema ferroviario.








