Víctor Rodríguez 'Moncho', el bombero de Valladolid que ha conquistado Europa volando en parapente
Se ha proclamado campeón continental de precisión en Rumanía tras derrotar al vigente ganador en un ajustado desempate y ya mira al Mundial de Tailandia de 2027
Víctor Rodríguez, conocido en el mundo del vuelo como 'Moncho', tenía un sueño desde joven: volar. Hoy, el leonés, bombero de profesión en Valladolid, puede presumir de haberlo convertido en una realidad y de haber alcanzado una de las mayores metas de su trayectoria deportiva: proclamarse campeón de Europa de parapente de precisión, en la modalidad Accuracy. Un título conquistado en Rumanía que supone la culminación de años de esfuerzo, viajes y competiciones, y que le sitúa entre los referentes españoles de esta disciplina.
Su historia con el cielo comenzó gracias a un monitor de las Escuelas Deportivas Municipales, que despertó en él la pasión por volar y le transmitió, como él mismo recuerda en una entrevista con EFE, "el veneno" de perseguir sus sueños. Desde entonces, esa inquietud le ha acompañado en una trayectoria marcada por el afán de superación y la búsqueda de nuevas experiencias.
Antes de adentrarse en el parapente, Rodríguez cosechó éxitos nacionales, europeos y mundiales en paramotor. Sin embargo, el respeto a la velocidad que alcanza esta modalidad y las ganas de experimentar nuevas sensaciones le llevaron hace cuatro años a cambiar de disciplina. El buceo y el paracaidismo son otras de las actividades que alimentan su espíritu aventurero.
La elección del parapente de precisión no fue casual. En esta modalidad, la diferencia entre ganar y quedarse atrás puede medirse en apenas unos centímetros: los que separan el punto de aterrizaje de los competidores del centro de una diana. Un deporte en el que la técnica, la concentración y la intuición resultan determinantes.
"Siempre pensé que se me iba a dar bien por mi estilo peculiar, donde prevalece a la hora de volar la intuición", explica el deportista, que suele recorrer el mundo con su furgoneta para participar en competiciones.

En esa aventura le acompaña su pareja, Pilar Montero, natural de Marbella e integrante también de la selección española. Juntos comparten la pasión por el vuelo y los viajes, en los que tampoco falta Pipo, un pequeño caniche que ha tomado el relevo de Ted, el labrador que acompañó a Rodríguez durante años.
De novato a campeón de Europa
El camino hasta el título continental ha sido progresivo. Hace cuatro años, Rodríguez todavía era un debutante en las grandes citas internacionales y tuvo que costearse su participación en una competición celebrada en Macedonia. Ahora, además de formar parte de la élite nacional, cuenta con el reconocimiento de deportista de alto nivel, una condición que le facilita compatibilizar su trabajo como bombero con las exigencias de la competición.
El campeonato de Rumanía ha supuesto el primer gran título de su palmarés en parapente de precisión y lo ha hecho de una manera especialmente significativa. En la final se enfrentó al serbio Ivan Pavlov, vigente campeón, al que terminó derrotando después de un desempate muy ajustado.
La resolución exigió trece saltos y una precisión extraordinaria: en ninguno de ellos Rodríguez superó los tres centímetros de distancia respecto al centro de la diana. Una regularidad que terminó inclinando la balanza a su favor y que convirtió su victoria en un hito personal y deportivo.
El resultado también refleja la evolución del parapente de precisión español, que ha ido ganando terreno en una especialidad en la que países como China han sido tradicionalmente referentes. Rodríguez forma parte de una generación que busca consolidar la presencia nacional entre los mejores del mundo.
El Mundial de Tailandia, el próximo reto
El campeón europeo no tiene intención de detenerse. En los próximos días participará en un Open Internacional en Albania, antes de centrar sus esfuerzos en el Mundial previsto para febrero de 2027 en Tailandia.
Su presencia en la cita mundialista, sin embargo, está condicionada por una de las dificultades que afronta esta disciplina en España: la falta de un número suficiente de pilotos para completar la selección. Esta circunstancia podría dejar al equipo nacional fuera de la competición, aunque Rodríguez tendría la posibilidad de acudir por invitación individual como vigente campeón de Europa.

Más allá de los próximos resultados, el leonés mantiene otro sueño en el horizonte: que el parapente llegue algún día a formar parte del programa olímpico. Considera que sería un impulso definitivo para atraer a nuevos practicantes y dar mayor visibilidad a un deporte que ofrece imágenes espectaculares.
"Supondría el espaldarazo definitivo para que creciera el número de practicantes", sostiene, convencido de que el atractivo visual de la disciplina y las posibilidades que ofrece la tecnología para captar los vuelos podrían acercarla a un público mucho más amplio.
Mientras ese objetivo sigue en el aire, Rodríguez continúa sumando kilómetros con su furgoneta, participando en campeonatos y persiguiendo nuevas metas. A sus 38 años, el bombero que trabaja en Valladolid ha encontrado en el cielo mucho más que una afición: una forma de vida que le ha llevado a lo más alto de Europa.








