Juan Carlos López: "Cuando me preguntan por qué me hice maestro, la respuesta es para salvar niños"
El profesor vallisoletano analiza, en una entrevista concedida a TRIBUNA, los detalles de su nuevo libro y las historias que comparte en el mismo
Después de 35 años en las aulas, y ya jubilado, la labor docente de Juan Carlos López, no termina. El que fuera profesor del colegio Campos Góticos de Medina de Rioseco presentó el pasado fin de semana, 'Cómo ser un buen maestro: guía para educar, inspirar y dejar huella', su último libro, en el 9º Congreso Mundial de Educación EDUCA 2026, celebrado en el Auditorio Fontán de la Ciudad de la Cultura en Santiago de Compostela.
La hoja de ruta del profesor
Con 'Cómo ser un buen maestro', Juan Carlos quiere paliar las consecuencias que rodea la escasa formación de los docentes. "Lo que busca el libro es cubrir una necesidad que existe hoy en la formación de los maestros, que todavía sigue siendo un poco deficiente", afirma. Es decir, se trata de un manual con las respuestas a las problemáticas o "dolores de pie" que afrontan los jóvenes profesores, desde la primera clase, las reuniones con padres y claustro, el trato a niños conflictivos o con TDAH, hasta la primera toma de contacto con el director.
Asimismo, desveló los entresijos de su nuevo libro: "Se trata de un ensayo con capítulos cortos y muy prácticos que van acompañados de un pequeño cuento que nos hace reflexionar". En este sentido, aseguró que la obra está hecha "con mucho cariño" y, en cierta medida, dedicada a sus dos hijos, ambos educadores, a los que quiere "pasar el relevo". "Lo que no les ha enseñado nadie, que lo puedan transmitir", añadió al respecto.

Los mandamientos del buen maestro
"Lo primero que tiene que tener un buen docente es que te gusten las personas. Si no, estás en el lugar equivocado", apuntaba al empezar a enumerar aquellas características que debe tener un buen profesor. Juan Carlos, uno de los tres mejores profesores de primaria de España, según la IX edición de los Premios EDUCA ABANCA, nombró también otras virtudes como la paciencia y la capacidad para crear un vínculo con los alumnos, algo que, como doctor en Pedagogía y Psicoterapia, considera fundamental.
Otras aptitudes que hay que tener en cuenta, según el profesor, es intentar generar un clima de aprendizaje cálido y respetuoso, adaptarse a una sociedad cambiante, y saber que "el análisis de sangre no cura, cura la medicina". "No van a aprender solo con exámenes, hay que formar en metodología", afirma el docente que recuerda que la clave reside en "saber conjugar" las metodologías tradicionales con las nuevas formas de enseñar. A su vez, destacó la importancia de "hogarizar" las aulas: "La vida de muchos niños es muy dura, por lo tanto la escuela debe ser un lugar en el que los niños se sientan seguros y protegidos".
En lo que respecta a lo que no se debe hacer, Juan Carlos lo tiene claro: "Lo primero es no gritar, el grito crea miedo. Lo segundo es no dar la clase sentado en la mesa. Si yo me siento, ni comunico ni veo lo que el alumno hace". En este sentido, destaca que un buen profesor debe empatizar: "Hay niños que no tienen dinero para traer un estuche en condiciones, o niños extranjeros que en su país sacan sobresalientes y les ponemos a aprender los colores. Por tanto, la educación tiene que ser humana".
"Yo baso la educación en unos pilares: paciencia, ternura, límites, transmitir valores y validar las emociones"
Distintas generaciones, mismas necesidades
A lo largo de su vida, Juan Carlos ha visto pasar a miles de niños por los pupitres pertenecientes a distintas generaciones, aunque, para él, las necesidades no cambian tanto con el tiempo: "Comparten las necesidades de cariño, de estar en un aula tranquila… Yo recuerdo que el primer año fue difícil porque empecé en un colegio muy complicado en el que los niños tenían muchas necesidades que, 35 años después, siguen teniendo". Como era de esperar, lo que diferencia a las nuevas generaciones son las tecnologías. El profesor vallisoletano recuerda, en este sentido, que no hay que demonizarlas: "Nos dicen que tenemos la misma capacidad de atención que un pez, y eso es mentira, el estudio en el que se basa esa afirmación no existe". De hecho, cree que los alumnos "al ser nativos digitales, son más visuales".
Además, advierte que, si bien es cierto que los niños de ahora leen menos, las ventas de libros han crecido en los últimos tiempos. Sin embargo, hay más padres separados, lo que, según afirma, "influye en la educación de los niños, porque muchas de las separaciones no son buenas y esto genera muchos duelos abiertos".
La complicada situación de la docencia
"La educación se ha complicado mucho", admite Juan Carlos. "Ahora mismo, ser docente es casi una profesión de riesgo" , asevera. Tanto él como otros profesionales de la educación notan la falta de preparación psicológica en la profesión: "Se nos suicida un niño cada día en España, y, cuando eso pasa, o hay un intento, al profesor le rompe". A todo esto hay que sumar la presión de las familias, que defienden a su hijo "sin ton ni son", lo que perjudica a niños y profesores a partes iguales.
Juan Carlos destaca la importancia de la cuestión docente al recordar la creación de la Subdirección General del Bienestar Educativo de Castilla y León: "Hay una necesidad muy grande". Por desgracia, es consciente del acoso que sufren algunos docentes en cursos superiores: "Es una pena porque creo que esta es una profesión muy bonita".
"A pesar de todas la dificultades, tenemos un cuerpo decente, mayoritariamente, con mucha calidad y muy humano, que hay que mimar"
"El mundo pasa por los jóvenes"
Sobre la situación actual de los jóvenes, muchas veces denominada 'generación de crista', Juan Carlos avisa: "La sobreprotección también es una forma de maltrato". A su vez, nota que muchos alumnos no parecen estar preparados para afrontar situaciones, como el hecho de suspender un examen, pero también asegura que no es algo tan generalizado como se pueda pensar: "No podemos demonizar a la juventud".
Contra el bullying, formación
Acerca del acoso escolar, el profesor recuerda: "Hay que formar a los niños y a los padres". Juan Carlos explica, en este sentido, que muchos niños no son conscientes del bullying que hacen, ya que piensan que se tratan de bromas o chistes: "No saben las consecuencias que eso trae, y que están cometiendo un delito". Al mismo tiempo, alerta del peligro del silencio que los rodea y defiende que "denunciar el acoso no es ser un chivato". "Puede salvar una vida", añade.
La cuestión del bullying también involucra a los padres. "Solo 3 de cada 10 niños que sufren bullying se lo dicen a sus padres", asegura el colaborador de TRIBUNA. De hecho, insta a los padres a estar pendientes de sus hijos, tanto si son víctimas de acoso, como si son los que lo perpetúan: "Si mi hijo viene a casa con un abrigo que no es suyo, igual hay que decir lagarto, lagarto".
Juan Carlos asegura que el acoso se da "a escondidas", en lugares como los servicios, donde a veces no llega la supervisión de los educadores. "Muchas veces, si en un colegio hay bullying, se crea mala fama, y eso no debe ser así", comenta.
Un consejo para el profesorado
"Disfruta, porque estás en una profesión muy importante que puede cambiarlo todo", finaliza un Juan Carlos que recuerda su vocación docente, algo que, si echara la vista atrás, "pagaría por hacer". Para él, los lunes son tan felices como los viernes delante del encerado. No parece importarle la dificultad del trabajo, ya que cuando le preguntan por qué se hizo maestro, su respuesta es: "Salvar vidas".








