La Seminci aborda los abusos familiares, la identidad y la guerra con cuatro películas en competición
Elena Anaya y Emma Suárez protagonizan 'Hermanas', mientras Sandra Hüller deslumbra en 'Rose' en una tercera jornada marcada por las historias de libertad
La 71 Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci) ha sumado este domingo cuatro nuevas películas a su Sección Oficial, en una tercera jornada marcada por propuestas cinematográficas muy diferentes que comparten una mirada sobre las relaciones humanas, la identidad, la libertad y los conflictos sociales.
La española Ione Hernández Sáenz ha presentado 'Hermanas', su primer largometraje de ficción, protagonizado por Elena Anaya y Emma Suárez. También ha debutado en el largo la francesa Marine Atlan con 'La Gradiva', una reflexión sobre la juventud y la incertidumbre ante el futuro.
Por su parte, el austríaco Markus Schleinzer ha llegado a Valladolid con 'Rose', protagonizada por Sandra Hüller, mientras que la alemana Isabelle Stever ha presentado 'I Rarely Wake Up Dreaming', una historia de amor e identidad ambientada en Ucrania durante la invasión rusa.
'Hermanas': Elena Anaya y Emma Suárez frente al silencio familiar
La primera de las tres películas españolas que compiten este año por los principales premios de la Seminci es 'Hermanas', un drama que explora las consecuencias de un episodio de presuntos abusos en el entorno familiar.
La historia gira alrededor de dos hermanas, interpretadas por Elena Anaya y Emma Suárez, cuya estrecha relación se rompe tras un suceso que afecta a sus respectivos hijos y que desencadena un conflicto marcado por el silencio. La directora, Ione Hernández Sáenz, ha explicado que su intención era abordar una situación que resultara difícil tanto por los hechos como por las personas que los viven.
"Quería mostrar un vínculo y ahí surgieron las hermanas, que es un vínculo muy poderoso", ha señalado en declaraciones recogidas por Ical.
Elena Anaya ha destacado el proceso creativo de una película cuyo guion llegó a sus manos hace años. "Siempre fuimos esas dos hermanas, antes incluso de que se configurase el universo de la familia", ha recordado. Emma Suárez, por su parte, ha valorado que la película no imponga una interpretación al espectador. "No emite juicios, no toma partido por ningún personaje, expone una situación pero no culpabiliza ni defiende a ninguno", ha explicado.
Ambientada en 2021, antes de la aprobación de la conocida como ley del consentimiento, la cinta plantea también las dificultades para denunciar situaciones de abuso dentro de la familia y la importancia de los mecanismos institucionales de protección de menores.
'La Gradiva': una juventud que busca su lugar en el mundo
La directora francesa Marine Atlan ha presentado 'La Gradiva', su primer largometraje, después de obtener el Gran Premio de la Semana de la Crítica del Festival de Cannes.
La película sigue a un grupo de estudiantes franceses de Bachillerato durante un viaje de fin de curso a Nápoles y Pompeya, acompañados por su profesora de Historia del Arte. A través de sus conversaciones, inquietudes y experiencias, la cineasta construye un retrato de una generación que afronta el paso a la vida adulta entre la incertidumbre, las preocupaciones políticas y el deseo de transformar la sociedad.
La obra toma como referencia una novela de Wilhelm Jensen publicada en 1903, que también despertó el interés de Sigmund Freud. Las ruinas de Pompeya sirven como escenario para reflexionar sobre el paso del tiempo y la imposibilidad de detener los cambios.
Atlan ha explicado que el proceso de selección de los jóvenes intérpretes se prolongó durante dos años y que buscaba reunir distintas sensibilidades y posiciones políticas. "Queríamos mostrar a una juventud que estuviera politizada, para configurar una constelación formada por diferentes presencias", ha señalado.
La directora también ha relacionado su película con las movilizaciones estudiantiles en Francia y con las preocupaciones de los jóvenes por el racismo, el feminismo, la crisis climática y las desigualdades sociales. Frente a una sensación de incertidumbre generalizada, Atlan reivindica la capacidad de las nuevas generaciones para imaginar un futuro diferente.
'Rose': Sandra Hüller desafía las normas del siglo XVII
Otra de las grandes protagonistas de la jornada ha sido 'Rose', el tercer largometraje del director austríaco Markus Schleinzer, colaborador habitual de Michael Haneke.
La película cuenta con Sandra Hüller, reconocida con el premio a la mejor interpretación en el Festival de Berlín por este trabajo, como protagonista de una historia ambientada en la Europa del siglo XVII.
Su personaje es una mujer que, después de pasar una década en el ejército y sobrevivir a los horrores de la Guerra de los Treinta Años, adopta la identidad de un soldado fallecido para reclamar unas tierras y construir una vida propia en una sociedad dominada por los hombres.
Schleinzer ha definido la película como "una carta de amor para todas esas personas que no pueden vivir como quieren porque la sociedad se lo prohíbe".
El cineasta ha explicado que la historia nació a partir de un caso real que le llevó a investigar situaciones similares. Durante ese proceso encontró más de 300 historias de personas que adoptaron una identidad masculina para acceder a oportunidades y libertades que les estaban negadas.Aunque la trama transcurre hace cuatro siglos, el director considera que sus conflictos siguen presentes en la actualidad.
"Hoy día sigue siendo mucho más difícil en nuestra sociedad ser mujer que ser hombre", ha afirmado. Schleinzer también ha reconocido que escribió el guion pensando expresamente en Sandra Hüller, a quien considera una intérprete excepcional y fundamental para sostener el peso emocional de la película.
'I Rarely Wake Up Dreaming': una historia de amor queer durante la invasión de Ucrania
La cuarta propuesta de la jornada ha sido 'I Rarely Wake Up Dreaming', de la directora alemana Isabelle Stever, que sitúa una historia de amor en el contexto de la invasión rusa de Ucrania.
La película sigue a Oleh y Olya, una pareja que intenta consolidar su relación mientras uno de sus miembros atraviesa un proceso de transición de género y la guerra transforma radicalmente su vida cotidiana. A través de esta historia, Stever plantea una reflexión sobre la identidad, la vulnerabilidad y las dificultades de las personas trans en un escenario de conflicto armado.
La cinta, escrita junto a la guionista ucraniana Anna Melikova, evita mostrar directamente la violencia bélica para centrarse en sus consecuencias sobre las relaciones personales y los espacios de intimidad. Según ha explicado la directora, su objetivo era mostrar "cómo el espacio privado se desvanece en un contexto de guerra".
La película combina la historia ficticia de sus protagonistas con testimonios reales que aparecen a través de informativos de televisión y radio, y cuenta con dos intérpretes no profesionales cuyas experiencias personales contribuyeron a construir el guion.
Stever ha reconocido que rodar en Ucrania durante la guerra supuso un desafío y ha expresado su deseo de que la película ayude al público internacional a comprender la realidad de quienes viven el conflicto.
Cuatro miradas diferentes en busca de la Espiga de Oro
Con estas cuatro incorporaciones, la Sección Oficial de la 71 Seminci continúa ampliando su abanico de propuestas cinematográficas.
Los abusos en el ámbito familiar, las inquietudes de la juventud, las restricciones impuestas a las mujeres a lo largo de la historia y la identidad en tiempos de guerra han protagonizado una jornada en la que las directoras y directores han defendido el cine como herramienta para abordar realidades complejas.
Cuatro películas de estilos muy distintos que comparten su voluntad de explorar los límites de la libertad personal y las relaciones humanas, y que continúan la competición por los principales galardones del festival vallisoletano.








