Profesionales sanitarios de Valladolid y León renuncian a sus vacaciones para salvar vidas en Guinea-Bisáu
Un equipo de 14-15 personas, dirigido por el jefe de cirugía pediátrica del Hospital Clínico, José María Pradillos, lleva más de una década desarrollando estas misiones, y trabaja ahora para trasladar a dos pequeños a Valladolid que necesitan una atención especializada
Mientras para muchos las vacaciones significan descanso y, sobre todo, desconexión, para un grupo de profesionales sanitarios de Valladolid y León vuelven a ser quirófanos, largas jornadas de trabajo y miles de kilómetros. Un equipo formado por 14 o 15 sanitarios pondrá, de nuevo, rumbo a Guinea-Bisáu para operar a niños que necesitan una intervención quirúrgica y que, en muchos casos, no disponen allí de otra alternativa.
La expedición estará encabezada por el jefe de cirugía pediátrica del Hospital Clínico, José María Pradillos Serna, y tendrá como destino el Hospital Nacional Simão Mendes, en Bisáu, donde durante varias semanas cirujanos, anestesistas, enfermeros y otros profesionales trabajarán junto a otros profesionales locales.
Los integrantes dedicarán parte de sus vacaciones a esta labor y asumirán personalmente los gastos derivados de su participación. El objetivo será aprovechar su estancia para atender al máximo número de menores posible.
La noche en los quirófanos
Las jornadas durante la misión serán especialmente intensas. El trabajo comenzará con la valoración de los pacientes y la planificación de las operaciones para continuar posteriormente en los quirófanos durante la mañana, la tarde y, cuando resulte necesario, la noche.
Algunos de los pequeños que serán atendidos llevan meses e, incluso, años esperando una solución. "Cuando llegamos sabemos que hay muchos niños esperando y que el tiempo es limitado. Intentamos aprovechar cada jornada al máximo, pero siempre teniendo como prioridad que las intervenciones se hagan con seguridad", explica Pradillos.
La misión no busca únicamente realizar el mayor número posible de operaciones. La seguridad de los pacientes determina también qué intervenciones pueden acometerse con los medios disponibles en el país y cuáles necesitan recursos más avanzados.
Más de una década viajando a Guinea-Bisáu
El proyecto supera ya los diez años de historia. Durante este tiempo, el equipo se ha desplazado periódicamente hasta Guinea-Bisáu y ha podido valorar y operar a cientos de niños. La actividad se desarrolla conjuntamente con los profesionales del Hospital Nacional Simão Mendes, con quienes se intenta resolver sobre el terreno todos aquellos casos que pueden ser tratados de manera segura.
La cooperación incluye, además, el intercambio de conocimientos con los sanitarios de dicho hospital, y la aportación de material y recursos para mejorar la capacidad asistencial. Sin embargo, la misión no siempre acaba en Bisáu. Cuando los profesionales españoles encuentran casos cuya complejidad requiere medios que no están disponibles en dicho país africano, comienza una nueva aventura: buscar la posibilidad de que esos niños puedan ser trasladados a España para recibir el tratamiento que necesitan.
Dos niños podrían viajar a Valladolid
Valladolid se convierte así en la segunda oportunidad para algunos de estos pequeños. El equipo trabaja actualmente en las gestiones necesarias para que dos niños de Guinea-Bisáu puedan desplazarse próximamente hasta la ciudad para recibir atención especializada. Según ha podido saber TRIBUNA, Pradillos cuenta con el visto bueno de la Gerencia Regional de Salud (Sacyl) y de la embajada española, y solo falta que dé el 'ok' definitivo la embaja de Guinea-Bisáu.
"Hay situaciones en las que operar allí no sería lo suficientemente seguro porque no disponemos de todos los medios necesarios. En esos casos nuestra responsabilidad es buscar otra solución", señala Pradillos. Y esa alternativa puede encontrarse a miles de kilómetros de Bissau... concretamente en España: "Si podemos traer al niño a Valladolid y ofrecerle aquí lo que necesita, tenemos que intentarlo".
Esta cooperación permite que el proyecto vaya más allá, ya que determinados pacientes permanecen a la espera hasta que encuntren una solución en condiciones.
Vacaciones dedicadas a operar
Los integrantes del equipo utilizan sus propios días de vacaciones y afrontan los gastos de desplazamiento y estancia necesarios para participar. Es decir, no reciben ni una sola compensación económica por las semanas que pasan trabajando en Guinea-Bisáu. A cambio, eso sí, ponen su experiencia profesional al servicio de niños que les esperan con los brazos abiertos porque sus vidas, en la mayoría de los casos, depende de los propios sanitarios.
Así, las maletas se llenan de material sanitario y los días destinados al descanso se transforman en jornadas de mañana, tarde y, si hace falta, noche porque estos profesionales, cuando están en Guinea-Bisáu, se visten de auténticos ángeles de la guarda.








