CUPRA Formentor VZ, un deportivo de los de siempre en formato familiar
¿Puede un SUV comportarse como un compacto deportivo? Este Cupra sí que puede. Porque tiene un motor muy potente, cambio ágil, chasis muy bien ajustado y un esquema de suspensiones que, junto a su dirección y frenos, nos permite ir muy rápido y con mucho aplomo

CUPRA nació en 2018 como marca independiente dentro del grupo SEAT, aunque el nombre venía de mucho antes: desde 1996 llevaba usándose como distintivo para las versiones más deportivas de la marca. Lo que en 2018 era una apuesta arriesgada, ocho años después es la locomotora del grupo. En 2025, por primera vez, CUPRA vendió más coches que SEAT: algo más de 328.000 unidades, un 32,5% más que el año anterior.
La marca tiene su sede en Martorell y desde 2019 ha abierto espacios propios fuera de España. El Formentor tiene un estatus especial dentro de esta historia, al ser el primer modelo diseñado y fabricado íntegramente por CUPRA, sin pasar antes por la gama SEAT.

A nivel de diseño, el Formentor no ha necesitado grandes cambios. Mide 4,48 metros de largo, 1,85 de ancho y 1,50 de alto, con una batalla de 2,68 metros, y pesa 1.641 kilos en esta versión VZ. Son cifras de SUV medio, con proporciones que muestran su carácter: parrilla grande, pasos de rueda marcados y llantas de 19 pulgadas. El Formentor se muestra ancho, deportivo y con una gran personalidad a nivel visual. Además, compite en un terreno con pocos rivales directos: el BMW X1 M35i es de los pocos SUV con planteamiento parecido, pero por debajo en potencia y por encima en precio.

Por dentro se siente también muy especial y con un marcado carácter deportivo. La versión que he probado monta asientos Sabelt calefactados, con el respaldo en fibra de carbono a la vista, muy similares a los que se puedes encontrar en un Audi RS3: sujetan bien en curva sin dejar de ser confortables para el uso diario. Los detalles cobre y las distintas capas del salpicadero le dan al habitáculo un ambiente interesante y exclusivo. El volante, de aro fino, incluye el botón de arranque integrado y el selector de los diferentes modos de conducción. La pantalla central de 13 pulgadas funciona con soltura y permite anclar las aplicaciones más usadas, aunque los mandos táctiles de climatización me convencen menos que los botones físicos. El maletero arranca en 410 litros, suficiente para una escapada de fin de semana con cuatro adultos y su equipaje.

Monta el mismo bloque mecánico que el Golf R, un 2.0 TSI de 333 CV y 420 Nm de par, asociado a un cambio automático DSG de siete velocidades y tracción total 4Drive.
Lo que lo distingue de un SUV al uso es el Torque Splitter: dos embragues multidisco independientes a la salida del diferencial trasero que pueden mandar todo el par a una sola rueda trasera según el modo de conducción elegido. Gracias a este sistema, el Formentor VZ incluye un modo Drift que desconecta el control de tracción y relaja la estabilidad para provocar deslizamientos del eje trasero.

Acelera de 0 a 100 km/h en 4,8 segundos, y en recuperación de 80 a 120 km/h baja a 3 segundos, un dato muy cercano al de un BMW Serie 3 M340i. La contrapartida a todo este despliegue de deportividad es, obviamente, el consumo: homologa 8,8 l/100 km que sube a ritmos alegres. Si conduces con calma, es fácil mantenerse en poco más de 8 litros sostenidos. Pero a ver quién sostiene la calma dentro de este coche.

En ciudad y periferia, el Formentor VZ se mueve sin exigirte nada especial: en modo Confort la dirección se vuelve más blanda manteniendo buen tacto, el cambio actúa con rapidez y discreción, y la suspensión de amortiguación variable absorbe bien irregularidades.
En carretera secundaria se sale del guión de cualquier SUV: apenas balancea la carrocería enlazando curvas, no tiene tendencia al sobreviraje y transmite un aplomo y confianza que normalmente asociamos a coches mucho más bajos. Los frenos Akebono opcionales, con pinzas de seis pistones delante, responden con un tacto firme y sin recorrido muerto.
En autopista es cómodo y puede ser sereno, aunque los asistentes a la conducción resultan demasiado sensibles en ocasiones, con avisos de colisión que a veces saltan sin que haya peligro real. Este sea posiblemente el único punto donde el coche nos pide paciencia.

Desde mi punto de vista, este puede ser el único SUV con un carácter tan cercano al de un compacto deportivo de verdad.
El conjunto de chasis, dirección y suspensión transmite en todo momento una información precisa de lo que está pasando bajo el coche. El motor empuja de forma explosiva cuando se lo pides, pero también progresiva, con una respuesta igual de contundente a bajas que a altas revoluciones, lo que te permite enlazar curvas haciendo bastantes menos cambios de los que te pediría cualquier otro motor de cuatro cilindros.
La caja de cambios, la misma que usa el resto del Grupo Volkswagen en sus versiones más deportivas, sube y baja marchas con obediencia, y una rapidez suavidad que no muestran ninguna transición brusca, ni acelerando ni bajando marchas.

La transmisión de fuerza y el sistema de tracción total, añaden un plus de aplomo y seguridad que se agradece cuando subimos el ritmo. Para meter a este coche en un aprieto hay que ir muy por encima de lo razonable: es fácil que pongas tú el límite antes de que el Formentor muestre el suyo, que al final lo pone la física. No debemos olvidar nunca que estamos desplazando 1,6 toneladas suspendidas sobre cuatro neumáticos.

¿Por qué plantearte este coche?
Porque es posible que busques un deportivo que se conduzca de verdad, con la agilidad y el carácter de un compacto, pero con espacio para viajar en familia. Esta combinación, la resuelve Cupra mejor que cualquier otra opción en este segmento.
Porque te apetece un coche que se note, con personalidad estética y no te importa asumir un consumo elevado a cambio de un motor con mucho carácter y un chasis afinado de verdad.
Porque te apetece y punto. En este caso, date prisa porque me temo que coches como este están en peligro de extinción. Lo tienes para llevar por unos 55.000 Euros.

Análisis relevante:
El CUPRA Formentor VZ ocupa un nicho muy concreto, con un potencial comercial más cualitativo que masivo.
En un mercado cada vez más electrificado, este SUV de gasolina de 333 CV, tracción total y enfoque deportivo se dirige a un cliente dispuesto a asumir precio de adquisición y consumo por encima de otros con menos carácter, a cambio de prestaciones, exclusividad y deportividad pura.
Su principal fortaleza es que apenas tiene rivales que combinen formato, habitabilidad y comportamiento de auténtico deportivo. La propia evolución de CUPRA, que ya ha superado a SEAT en ventas globales, aporta además una imagen de marca especialmente favorable entre compradores de perfil más emocional.
Su volumen será necesariamente limitado por concepto, precio, consumo y tendencia hacia la electrificación, algo que le aporta más exclusividad.
Este modelo también cumple una función estratégica importante: reforzar el posicionamiento de CUPRA como alternativa emocional frente a las marcas premium y mantener viva una categoría de deportivos de gasolina que cada vez cuenta con menos representantes.
En España, por tanto, cabe esperar unas ventas de nicho pero una elevada capacidad de atracción y de generación de imagen para toda la gama Formentor y para la propia marca.









