Los veterinarios de Valladolid piden reforzar la bioseguridad en las granjas avícolas tras los brotes de enfermedad de Newcastle

El Colegio transmite un mensaje de tranquilidad a los consumidores y recuerda que la carne de ave y los huevos comercializados son seguros

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Los veterinarios de Valladolid piden reforzar la bioseguridad en las granjas avícolas tras los brotes de enfermedad de Newcastle
Aves con la enfermedad de Newcastle.
El autor esMiguel Ángel  Fernández
Miguel Ángel Fernández
Lectura estimada: 2 min.

El Colegio Oficial de Veterinarios de Valladolid ha hecho un llamamiento a extremar las medidas de bioseguridad en las explotaciones avícolas de la provincia tras la detección de varios focos de enfermedad de Newcastle en las últimas semanas. Al mismo tiempo, la institución ha querido trasladar un mensaje de tranquilidad a la población al asegurar que el consumo de carne de ave y huevos procedentes de establecimientos autorizados no supone ningún riesgo para la salud.

Desde mediados de junio, las autoridades de sanidad animal han confirmado trece focos de esta enfermedad en explotaciones situadas en las comarcas de Medina del Campo, Olmedo, Peñafiel y Valladolid. Los brotes han afectado a más de 987.000 aves, entre gallinas ponedoras, pollos de engorde y gallinas de cría, mientras continúan las investigaciones para determinar el origen de las infecciones y su posible relación con otros casos detectados en España y en diferentes países europeos.

El presidente del Colegio de Veterinarios de Valladolid, Rufino Álamo, ha recordado que la enfermedad de Newcastle representa una de las principales amenazas sanitarias para la avicultura por las importantes pérdidas económicas que puede provocar y por las restricciones comerciales asociadas a su aparición. Dependiendo de la variante del virus, las aves pueden desarrollar síntomas respiratorios, digestivos y neurológicos, con elevados índices de mortalidad y una importante reducción de la producción.

No obstante, la organización insiste en que la situación no debe generar alarma entre los consumidores. La enfermedad afecta fundamentalmente a las aves y únicamente, en casos muy excepcionales de exposición directa al virus, puede provocar en las personas síntomas leves, como conjuntivitis o un cuadro similar a una gripe de corta duración. En cualquier caso, los productos procedentes de explotaciones y establecimientos sometidos a inspección veterinaria mantienen todas las garantías de seguridad alimentaria.

Los veterinarios consideran que la prevención sigue siendo la principal herramienta para contener la propagación del virus. Entre las medidas prioritarias destacan la vacunación cuando esté indicada, el control sanitario permanente y el refuerzo de los protocolos de bioseguridad en las explotaciones para evitar la entrada del virus a través de aves silvestres, alimentos, agua, insectos, roedores, equipos o incluso por la ropa y el calzado del personal.

Asimismo, recuerdan que la enfermedad se transmite principalmente por contacto directo entre aves infectadas y animales sanos, mediante secreciones respiratorias, oculares y heces, por lo que resulta fundamental mantener estrictos controles en las granjas.

El Colegio de Veterinarios concluye que la vigilancia epidemiológica, la detección precoz de nuevos casos y la colaboración entre productores, profesionales veterinarios y administraciones son elementos esenciales para frenar la expansión de la enfermedad y proteger al sector avícola.

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