Hyundai Ioniq 9, un gran coche de lujo con pinta de un gran coche de lujo

Con este coche la primera impresión es la que cuenta. Cuando lo ves parece grande y lujoso. Y resulta que una vez dentro y en marcha te das cuenta de que cumple sobre el asfalto con lo que parece en el garaje: un cochazo grande, eléctrico y súper tecnológico que mira de frente a modelos de las tradicionales marcas premium de toda la vida

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Hyundai Ioniq 9, un gran coche de lujo con pinta de un gran coche de lujo
Hyundai Ioniq 9
El autor esNacho Jiménez Delgado
Nacho Jiménez Delgado
Lectura estimada: 4 min.

Hyundai significa modernidad en coreano.

Esta marca nació en 1947 como como empresa constructora y en 1967 como fabricante de coches, fruto de una gran jugada industrial modernizadora en el despegue económico y social que vivió Corea del Sur tras la guerra: la apuesta de todo un país que se conoce como el Milagro del Río Han.

Esta empresa pasó de fabricar coches bajo licencia de Ford a convertirse en uno de los mayores grupos automovilísticos del planeta, con una gama que va del utilitario urbano al SUV de altas prestaciones, con una trayectoria que la marca ha recorrido con constancia y una evolución positiva cada vez más evidente.

En España, Hyundai lleva décadas siendo sinónimo de coche fiable y bien equipado. Ahora, con estos Ioniq, da un paso importante que le permite entrar de lleno en el territorio de las marcas premium de referencia.

El Ioniq 9 mide algo más de cinco metros de largo y casi dos de ancho, con una distancia entre ejes de 3,13 metros que explica buena parte de lo que vas a encontrar dentro. Tiene un diseño exterior limpio y muy bien definido que le da carácter y cierto toque de exclusividad apostando por proporciones clásicas, con firmas lumínicas muy originales y una presencia que impone. Los retrovisores por cámara de la versión que he probado le dan un aire de concept car que ya ha llegado a producción, y que además ayudan a reducir el consumo aerodinámico y mejoran sustancialmente la visión del conductor con respecto a los espejos clásicos. Este es uno de esos extras por los que realmente merece la pena pagar algo más. Pesa cerca de 2,7 toneladas, una cifra que hay que asumir si quieres competir en el segmento de los SUV eléctricos grandes, y que compite en la misma liga que el BMW iX, el Mercedes EQS SUV o el Volvo EX90, por un precio notablemente inferior.

Por dentro es donde este coche ya te deja al borde de un parraque. Hay dos versiones con seis y siete asientos, 338 litros de maletero con las siete plazas y casi 2.500 litros abatiendo la segunda y tercera fila. Esto es un salón de lujo y diseño con el que se puede viajar.

La consola central se mueve hasta 190 milímetros hacia atrás para ofrecer distintas configuraciones de almacenaje, y los reposabrazos se abren tanto desde delante como desde detrás para que la segunda fila tenga acceso directo al hueco fresco en el que meter las bebidas. El acabado de esta unidad, el eCalligraphy, tira de nombre que recuerda al Autobiography de Range Rover, y con razón: cuero, materiales blandos en todos los puntos de contacto y un sistema de sonido Bose de catorce altavoces que además cuenta con cancelación activa de ruido de carretera, algo que hasta ahora solo veíamos en berlinas de máximo nivel. La tecnología está muy bien resuelta, con doble pantalla de 12,3 pulgadas, head-up display y una conectividad total que funciona de manera muy intuitiva y con fluidez.

Todos los modelos montan una batería de 110,3 kWh que da para autonomías homologadas de hasta 620 kilómetros. La gama arranca con un motor trasero de 218 CV, sigue con una versión de tracción total y 313 CV, y culmina en la variante Performance de 435 CV de las fotos. La arquitectura de 800 voltios permite cargas rápidas que reducen los tiempos de espera en ruta a lo que dura un café sin prisa.

 Ahora bien, hay que ser honesto con los números reales: en un uso combinado exigente el consumo se sitúa por encima de los 20 kWh/100 km, y en autopista puede rondar los 25, lo que deja la autonomía real en unos 400-450 kilómetros en estos entornos. Una cifra muy buena para un coche de este tamaño, peso y prestaciones.s.

En ciudad se mueve con más soltura de la que su tamaño hace pensar, ayudado por sus formas, cámaras y dirección ligera que no te hace sentir que llevas un autobús. En carretera secundaria es sereno y predecible, sin ser especialmente comunicativo, con una suspensión que filtra bien y en firme irregular muestra algún que otro rebote que delata el peso del conjunto.

Pero es en autopista donde mejor se entiende este coche: estabilidad, silencio y un aislamiento que hace que no queramos llegar al destino. Es un coche pensado para recorrer grandes distancias con la familia sin que nadie se queje.

¿Por qué plantearte este coche?

Porque es posible que te plantees viajes por carretera con toda la familia y quieres hacerlo en un eléctrico con todo el espacio y la tecnología posibles.

Porque buscas un gran coche de gama alta y no quieres pagar el precio de las marcas Premium tradicionales: la versión de acceso ronda los 69.000 euros, y la que viene hasta los topes los 88.000, cifras que en este segmento son sensiblemente más bajas que las de su competencia directa.

O porque, sencillamente, te apetece llegar a cualquier sitio con un coche que impone desde que lo ves y que, una vez dentro, te demuestra que esa primera impresión era la correcta.

Análisis relevante:

El posicionamiento del Hyundai Ioniq 9 en el mercado español parte de una ventaja competitiva muy clara: ofrece el espacio, la tecnología y la calidad percibida de los grandes SUV eléctricos premium, pero con una diferencia de precio que puede superar los 20.000 o incluso los 30.000 euros frente a alternativas equivalentes como BMW, Mercedes o Volvo. Esa relación entre valor y coste, unida a su batería, autonomía y la arquitectura de 800 voltios, lo convierten en una de las propuestas más racionales del segmento.

Aunque su volumen de ventas será necesariamente limitado por tratarse de un vehículo de gran tamaño y elevado precio, tiene potencial para atraer tanto a familias de alto poder adquisitivo como a directivos y profesionales que buscan dar el salto a la movilidad eléctrica sin asumir el sobreprecio asociado al prestigio de otras marcas.

Creo que su impacto comercial será más cualitativo que cuantitativo, reforzando además la imagen tecnológica y aspiracional de Hyundai en España.

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