Monedero, el feminista suspendido como docente por acoso sexista

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Monedero, el feminista suspendido como docente por acoso sexista
Juan Carlos Monedero, en una foto de archivo.
El autor esPedro Santa Brígida
Pedro Santa Brígida
Lectura estimada: 3 min.

No te creas ni la mitad de lo que te cuentan. Es una expresión que escuchaba de cuando en cuando siendo niño. Con ella, mis mayores pretendían advertirme de los engaños de vida. Entonces no lo entendía de todo y ahora es una sentencia que me desborda a diario cuando analizo, por ejemplo, la actual política española y a sus protagonistas. Hemos alcanzado el nivel no te creas nada de nada.

Llevo décadas preguntándome por qué tantos  férreos defensores de la educación pública envían a sus hijos a la privada. Con la sanidad pública ocurre otro tanto. Me intriga más aún hace años cómo algunos de los/las grandes pancartistas del feminismo patrio se comportan como auténticos/as machistas de libro. No juzgues a las personas por lo que dicen, si no por lo que hacen. Esta es otra de las grandes enseñanzas familiares grabadas en mi subconsciente.

Después de escuchar tanta verborrea, tanta homilía ideológica, hasta los más dogmáticos pueden pecar de aquello que dicen aborrecer. Son cosas de la endiablada vida en la que nos desenvolvemos. Nada es lo que parece. El último en apuntarse a la lista de falsos de manual es Juan Carlos Monedero. Este profesor de universidad, cofundador de Podemos, ideólogo del 15-M, exasesor de gobiernos tan democráticos como los de Venezuela o Nicaragua, polítologo a ratos, tertuliano vocacional, frustrado presentador de un exitoso programa de televisión y gran defensor de la revolución  bolivariana, esa que tan bien ha gestionado los recientes terremotos en Venezuela, ha sido ajusticiado por sus jefes.

La Universidad Complutense acaba de suspender de su actividad docente a Juan Carlos Monedero durante un año por una falta muy grave. Ni más ni menos que acoso sexista. El origen de la sanción arrancó el pasado año cuando un grupo de alumnas de la Facultad de Ciencias Políticas presentó las correspondientes denuncias hacia su famoso profesor. Conviene recordar que en 2025 la Fiscalía de Madrid archivó una causa contra Monedero por acoso sexual, al no apreciar delito contra la integridad moral de la denunciante. El caso se hizo público tras la filtración de unos audios por parte de un antiguo colaborador de Podemos y de su televisión Canal Red.

He escuchado demasiados ‘chismes’ sobre la vida profesional y personal de Juan Carlos Monedero. Alguno de ellos relacionados con el asunto de fondo que ha deparado la reciente sanción disciplinaria de la Complutense. Pero fiel a aquello de no te creas ni la mitad de lo que te cuentan, no he perdido energías en este tipo de dimes y diretes. Problema suyo y grave si es cierto tan sólo la mitad de lo oído. Después de los líos con Hacienda por el dinero de los ayatolás, más madera para Podemos...

Tanto predicar en programas como Al Rojo Vivo de La Sexta, Las Mañanas de Cuatro, En la Frontera de Público TV o en la televisión de Pablo Iglesias para acabar así, señalado como un mísero acosador sexista. Es lo que hay. Y si el individuo en cuestión tuviera un mínimo de vergüenza torera no debería de volver a pontificar sobre nada. Menos lecciones sobre feminismo. Lo suyo tendría que ser terminar su vida profesional lo más alejado posible de los focos públicos. Sin estridencias, cerrando la puerta al salir. Y a otra cosa, mariposa. Jubílate y que vengan otros. Es muy posible que ese enorme ego no te lo permita.

Por circunstancias de la vida, a finales de la década de los setenta, cuando estudiaba periodismo en la Complutense conocí el bar-tienda de ultramarinos que regentaban sus padres en el madrileño barrio de Moncloa, entre las calles Romero Robledo y Ferraz. Por allí se podían ver a los hermanos Monedero los fines de semana echando una mano en el negocio, entre ellos al ahora conocido profesor y comentarista político. El local, más bien humilde, disponía de los ingredientes de la época que tanto nos gustaban al grupo de universitarios del momento y del lugar. Eran otros tiempos, muy buenos por cierto. También existía tensión política, sí, pero el nivel personal e intelectual de aquellos y de estos gobernantes es bien distinto.

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