Nace Orbital Club, una apuesta inédita por la electrónica y la música alternativa en el centro de Valladolid

Fran y Víctor impulsan un nuevo espacio de ocio nocturno en la Plaza de la Rinconada con dos plantas diferenciadas que abrirán en plenas Ferias y Fiestas de la Virgen de San Lorenzo

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Nace Orbital Club, una apuesta inédita por la electrónica y la música alternativa en el centro de Valladolid
Fran y Víctor, a la altura de su nuevo local ubicado en la Plaza de la Rinconada, en pleno centro de Valladolid. Sergio Borja.
El autor esAlejandro De Grado Viña
Alejandro De Grado Viña
Lectura estimada: 5 min.

Valladolid sumará una nueva propuesta en su amplia oferta de ocio durante las próximas Ferias y Fiestas de la Virgen de San Lorenzo. Orbital Club abrirá sus puertas en la Plaza de la Rinconada con un concepto diferente al habitual en la ciudad: dos plantas con identidades musicales distintas y una clara apuesta por la electrónica de vanguardia y la cultura alternativa.

La iniciativa, avanzada por TRIBUNA hace unas semanas, ha sido impulsada por dos personas que llevan muchos años vinculadas al sector, como son el actual gerente de Vándalo, Fran, que en su trayectoria ha sumado proyectos como Jaleo!, We Rock o Black Pearl, y Víctor Manso que, además de locales como Mambo o El Desierto Rojo, tiene a sus espaldas la gestión de una sala como es la mítica Razzmatazz de Barcelona. Ambos serán los encargados, a partir del mes de septiembre, de regentar el local.

En una entrevista concedida a este medio, tanto Fran como Víctor desvelan los detalles de una idea que nace con la intención de cubrir un vacío que, a su juicio, existe en Valladolid. "La idea del proyecto nace, sobre todo, de unir varios nexos de gente que tiene los mismos gustos. Queremos crear un espacio para unir generaciones más jóvenes con otras que ya están haciendo cosas en Valladolid, especialmente alrededor de la música electrónica", explica Víctor. Precisamente esa filosofía inspira el nombre elegido: "Orbital viene de eso, de que diferentes personas y escenas orbiten alrededor de un mismo espacio cultural".

Dos plantas, dos ambientes, la 'Cara A' y la 'Cara B'

Uno de los aspectos diferenciales del nuevo establecimiento será su distribución. Orbital Club contará con dos plantas claramente diferenciadas para ampliar el abanico musical.

La planta inferior se dedicará íntegramente a la cultura electrónica en su sentido más amplio. "No queremos centrarnos únicamente en el house o el techno. También tendrán cabida estilos como el drum and bass, UK garage, electro, EBM, IDM, entre otros. Queremos que las nuevas generaciones puedan expresarse para demostrar que la electrónica es mucho más que un género musical", explica Víctor.

Mientras, la planta superior ofrecerá una programación de música alternativa alejada de la radiofórmula. En este sentido, Fran evita poner etiquetas: "Es más fácil decir lo que no nos vamos a encontrar que lo que sí. No queremos hablar de indie porque hoy esa palabra engloba demasiadas cosas y ha perdido su significado. Preferimos que la gente venga, lo escuche y forme parte de ello".

Esa convivencia entre dos propuestas permitirá que quienes no sean aficionados a la electrónica también encuentren su espacio dentro del club. "Quien no quiera estar en la 'Cara B' podrá disfrutar en la 'Cara A' tranquilamente con otro tipo de música", resume.

Un club pensado como punto de encuentro

Más allá de la programación musical, los promotores consideran que Valladolid necesita un espacio con unas condiciones técnicas acordes a este tipo de propuestas.

"Hay gente que lleva años apostando por estos estilos, pero muchas veces en locales pequeños o con un sonido que no es el adecuado. Por esa razón, este tipo de música siempre se acaba relegando a espacios muy reducidos", lamenta Fran. "Nosotros queríamos un local que cumpliera nuestras expectativas y que ofreciera unas instalaciones donde Djs, artistas, y público pudieran disfrutar de verdad", añade.

Por ello, antes de la inauguración, se renovará el establecimiento. Cambiarán la decoración, la iluminación y el sistema de sonido para adaptar el espacio a esa nueva filosofía concebida: "Lo que vamos a hacer es un lavado de cara completo, tanto estético como técnico".

"La gente estaba esperando un proyecto así"

Durante los últimos meses, los impulsores aseguran haber encontrado una respuesta muy positiva entre artistas, colectivos y profesionales vinculados a la música electrónica.

"La gente está encantada con la propuesta. Incluso diría que la están esperando más ellos que nosotros", afirma Víctor. "Hay muchos artistas que necesitan un espacio donde desarrollar propuestas más arriesgadas. Si les das el lugar y los medios adecuados, todo resulta mucho más fácil", explica.

Aun así, ambos insisten en que la idea no nace de una encuesta, sino de una sensación compartida entre quienes forman parte de ese entorno. "Lo que echo en falta yo también lo echan en falta otras personas. Cada uno desde su punto de vista, pero todos coincidimos en que Valladolid necesitaba algo así, un lugar de referencia donde traer artistas, hacer crecer la escena local y dar continuidad a todo ese movimiento", incide Fran.

Una "semilla" para revitalizar la zona

Más que convertirse en un caso aislado, Fran y Víctor desean que Orbital Club sirva para impulsar nuevos proyectos similares en la ciudad.

"Para nosotros esto como si plantásemos una semilla. Queremos que la gente también se anime a hacer propuestas diferentes. La escena de una ciudad no se construye solo con grandes festivales; se construye desde los clubes y las salas pequeñas, que son las que alimentan el tejido cultural", sostiene Víctor, el cual recuerda que hay ciudades con una oferta consolidada al respecto: "En Castilla y León ya hay ejemplos de que esto funciona".

En este sentido, Fran pone como referencia proyectos que se han puesto en marcha en Valladolid. "No estamos inventando nada. Quizá nos estamos arriesgando, pero hay gente que ha hecho y hace un gran trabajo en la ciudad, como en el Bizarro, el Farol y el Bicoca, o el Zero Café, que es un referente único. También hay otras iniciativas que durante muchos años han traído las mejores propuestas musicales de la ciudad, como el Colectivo Laika, al que se han sumado la Perdiz Roja o el Consejo de la Juventud", reconoce.

De esta forma, quieren dejar claro que su objetivo no es competir por atraer a todo tipo de público. "Siempre va a faltar oferta para alguien. Es imposible llegar a todo el mundo. De hecho, creo que el local que pretende gustar a todo el mundo probablemente esté haciendo algo mal", reflexiona Fran. "Habrá quienes quieran escuchar Parquesvr, y otros preferirán escuchar a Rojuu, Natos y Waor, Bring Me The Horizon o La Zowi. A algunos de estos les haremos felices cada semana, y a otros esperemos poder ofrecerles alguna fiesta puntual, ya que tenemos en cuenta todos los nichos", añade.

"Nosotros queremos ofrecer un espacio muy definido para quienes llevan tiempo buscando esta forma de entender el ocio nocturno. También hay que escuchar a los más jóvenes. Muchos se piensan que solo les interesa Bad Bunny y esa no es la realidad", añade. Con esa filosofía, Orbital Club aspira a convertirse, a partir de septiembre, en un nuevo punto de encuentro para los aficionados a la electrónica y la música alternativa en pleno corazón de Valladolid.

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