Reconocer y agradecer

Nuevo artículo de Pedro Berbel, como cada jueves, en TRIBUNA

imagen
Reconocer y agradecer
El autor esPedro Berbel Hernández
Pedro Berbel Hernández
Lectura estimada: 3 min.

A José Francisco. Y a todos los José Franciscos del mundo. Y a quienes les cuidan.

La columna de hoy iba a ser otra. Pero hay veces que los artículos no se eligen; se imponen.

Hay dos palabras que utilizamos poco. Mucho menos de lo que deberíamos: reconocer y agradecer. Y no se entiende muy bien por qué.

Porque ambas tienen un efecto inmediato en quien las recibe. Pero, sobre todo, tienen un retorno inesperado en quien las practica. Como una sonrisa. Uno la ofrece y, casi sin darse cuenta, vuelve de alguna manera. Quizá por eso hoy quiero escribir sobre ellas.

Esta columna nace en un hospital. Sentado al lado de alguien a quien quiero mucho. Alguien que, sin saberlo, lleva toda la vida enseñándome más de lo que yo podría enseñarle a él. Se llama José Francisco y es un hijo para mí.

Y, como ocurre con tantas personas como él, su historia no es extraordinaria, al menos en el sentido que solemos entenderlo. No ha salido en los periódicos, ni ha protagonizado grandes gestas, ni ha acumulado títulos ni reconocimientos públicos. Y, sin embargo, su vida - como la de tantos otros - tiene un sentido profundo que a veces no sabemos ver.

Durante años se ha hablado de los llamados "renglones torcidos de Dios". Una expresión que pretende explicar lo que no entendemos, lo que se sale de la norma, lo que no encaja en nuestros esquemas.

Pero, con el tiempo, uno empieza a preguntarse si no estaremos mirando en la dirección equivocada. Si los renglones torcidos no seremos nosotros.

Porque basta acercarse a la realidad de muchas personas con discapacidad para darse cuenta de algo que a veces olvidamos: que la vida no se mide solo en términos de éxito, de productividad o de reconocimiento social. Que el verdadero éxito tiene más que ver con algo íntimo, más difícil de cuantificar y, también, más difícil de exhibir. Que hay otras formas - más silenciosas, más discretas - de construir una vida con sentido.

Y ahí es donde entran en juego quienes hacen posible esa realidad.

Fundaciones como la Fundación San Cebrián (ahora Brian), cuyo propósito -"facilitar y acompañar vidas con sentido conectando personas y comunidades"- no es una frase bien construida para una web. Es una realidad. Puedo dar fe de ello.

Porque José Francisco es, precisamente, un ejemplo de vida con sentido: se levanta cada día con un para qué; trabaja en un centro especial de empleo; participa en la vida de su pueblo; viaja e, incluso, hace algo de deporte.

Socializa. Se relaciona. Es autónomo, pero nunca está solo. Siempre hay una mano cerca. Sin invadir. Sin imponer. Simplemente estando.

Y eso - quien lo ha visto de cerca lo sabe - no es casualidad. Es el resultado de un trabajo callado, constante, profesional y profundamente humano. Un trabajo que no siempre se ve, que no suele ocupar titulares, pero que cambia vidas. De verdad.

Por eso esta columna no pretende contar una historia personal. Pretende hacer algo mucho más sencillo y, quizá, mucho más necesario: reconocer y agradecer.

Reconocer la labor de quienes, desde organizaciones como la Fundación San Cebrián, dedican su vida a acompañar a otros.

Y agradecer que existan. Que estén. Que hagan posible que muchas personas - muchísimas - tengan una vida digna, plena y, sobre todo, con sentido.

Porque hay cosas que sí merecen la pena. Porque hay impuestos que no solo se entienden, sino que uno pagaría incluso con gusto si supiera que sirven para sostener realidades como esta. Lo difícil de entender es que iniciativas así, que funcionan, que cambian vidas, tengan todavía que abrirse paso entre trámites interminables y ayudas que a veces llegan tarde, mal o nunca. Porque hay trabajos que no se pueden medir en cifras. Y porque, en un mundo en el que a veces nos cuesta decir gracias, conviene recordar que hacerlo no nos empequeñece.

Al contrario. Nos hace un poco mejores.

0 Comentarios

* Los comentarios sin iniciar sesión estarán a la espera de aprobación
Mobile App
X

Descarga la app de Grupo Tribuna

y estarás más cerca de toda nuestra actualidad.

Mobile App