El pabellón madrileño se llenó para convertirse en un ritual colectivo donde la banda vallisoletana reivindicó comunidad, memoria y futuro
Celtas Cortos abre su gira 40 aniversario en un Movistar Arena entregado
El pabellón madrileño se llenó para convertirse en un ritual colectivo donde la banda vallisoletana reivindicó comunidad, memoria y futuro
Madrid volvió a ser punto de encuentro para Celtas Cortos, que este sábado, 7 de febrero, iniciaron en el Movistar Arena su gira '40 Años Contando Cuentos' ante más de 10.000 personas. No fue solo un concierto: fue una reunión generacional, un acto de reconocimiento mutuo entre una banda que ha sabido envejecer sin perder pulso y un público que creció, cambió y sigue encontrándose en las mismas canciones.
Desde el primer minuto quedó claro que la noche iba a huir de la solemnidad. El arranque instrumental, pausado y casi ceremonial, funcionó como una llamada a filas antes de que el recinto se viniera arriba con '¿Qué voy a hacer yo?' y 'El ritmo del mar'.
Jesús Cifuentes ejerció de maestro de ceremonias con cercanía y humor, consciente de que el aniversario era una excusa para algo más profundo. "Nos han caído cuarenta años como una teja", bromeó, antes de dejar claro que el grupo sigue mirando hacia delante.
El concierto avanzó como un álbum de recuerdos compartidos. 'Trágame tierra', 'Haz turismo' o 'El mundo del revés' mantuvieron intacta la vena crítica del grupo, recibidas con baile, sonrisas y una complicidad que no entiende de consignas.

Los invitados aportaron capas distintas a una noche ya coral de por sí. Andrés Suárez sumó intimidad en 'Cálida trinchera', Rulo reforzó la idea de biografía común en 'Retales de una vida' y la presencia de Irish Treble llevó el tramo festivo a otro nivel en 'Tranquilo, majete', con el violín recordando que el origen instrumental sigue siendo una seña de identidad.
Hubo también espacio para la reivindicación explícita. 'El emigrante' sonó como un recordatorio de que la amabilidad y la empatía pueden ser discursos políticos en sí mismos, y el mensaje encontró un respaldo unánime. Más adelante, Dani Martín apareció para compartir 'La senda del tiempo', un cruce generacional que confirmó la influencia y la vigencia del grupo más allá de su propia historia.
El cierre fue tan inevitable como emocionante. '20 de abril' convirtió el Movistar Arena en un abrazo colectivo, antes de que 'No nos podrán parar' pusiera el broche con saltos, sonrisas y agradecimientos. Celtas Cortos demostraron que su fortaleza no está solo en el recuerdo, sino en seguir ofreciendo un lugar común donde reconocerse. Cuarenta años después, siguen contando cuentos que, de algún modo, también son los nuestros.
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