Rocío Anguita critica "fallos en la votación" y pide frenar el proceso para replantear su funcionamiento
Valladolid Toma la Palabra denuncia el presunto "colapso" de los presupuestos participativos
Rocío Anguita critica "fallos en la votación" y pide frenar el proceso para replantear su funcionamiento
El grupo municipal Valladolid Toma la Palabra ha vuelto a cargar contra el desarrollo de los presupuestos participativos en el Ayuntamiento de Valladolid, al considerar que el proceso atraviesa "su peor momento" y se ha convertido en una fuente de "desorganización y malestar ciudadano". Así lo ha expresado su portavoz, Rocío Anguita, quien advierte de que las dificultades detectadas en fases anteriores "se han agravado" ahora en el momento clave de la votación.
Según Anguita, "numerosos vecinos y vecinas están encontrando serios obstáculos para ejercer su derecho a voto, incluso tras acudir personalmente a los centros cívicos para solicitar los códigos necesarios". Una situación que, a juicio de la formación, evidencia "graves deficiencias" en la planificación y gestión del procedimiento.
La portavoz ha criticado además la reacción "tardía" de la concejalía responsable, que ha comenzado a enviar los códigos de votación por mensaje SMS una vez detectados los problemas. Para Valladolid Toma la Palabra, esta solución llega "demasiado tarde" y contrasta con el modelo empleado en ediciones anteriores, cuando los códigos se remitían por carta a los domicilios, "garantizando así una mayor participación y claridad desde el inicio".
Ante este escenario, la formación considera que el proceso ha alcanzado un punto crítico y reclama una paralización temporal para revisar su funcionamiento. Anguita defiende la "necesidad" de reorganizar y redefinir los presupuestos participativos con el objetivo de recuperar su sentido original y asegurar una participación real de la ciudadanía.
"En lugar de fomentar la implicación vecinal, el procedimiento está generando confusión, frustración y enfado", ha señalado la portavoz, quien concluye que, en las actuales condiciones, resulta "difícil" saber cómo se va a gestionar un proceso que, según afirma, "ha perdido su carácter participativo".








