Construida entre los siglos XII y XIII, es uno de los principales ejemplos del románico-mudéjar en Valladolid
Así es la iglesia mudéjar de Valladolid que ha sufrido el derrumbe de su ábside
Construida entre los siglos XII y XIII, es uno de los principales ejemplos del románico-mudéjar en Valladolid
La iglesia de Nuestra Señora del Castillo de Muriel de Zapardiel, uno de los ejemplos más representativos del románico-mudéjar de la provincia, ha sufrido este lunes el derrumbe de parte de su ábside.
El templo, declarado Bien de Interés Cultural (BIC), es una construcción de origen medieval, levantada entre finales del siglo XII y comienzos del XIII, aunque reformada en distintas etapas posteriores. Su valor reside tanto en su antigüedad como en la singularidad de su arquitectura, realizada mayoritariamente en ladrillo, un material característico del mudéjar castellano.
La iglesia presenta tres naves, separadas por pilares y arcos, y conserva un artesonado mudéjar de madera en la nave central, uno de sus elementos más destacados. En la cabecera se encontraban los ábsides originales, decorados con arquerías ciegas en ladrillo, una seña de identidad del románico-mudéjar de la comarca.
El conjunto se completa con una torre exenta, separada del cuerpo principal del edificio, construida también en ladrillo y que pudo tener funciones defensivas o de vigilancia en su origen.
Un referente del mudéjar en Valladolid
La iglesia de Muriel de Zapardiel está considerada una de las joyas del patrimonio mudéjar vallisoletano, comparable a otros templos de la zona sur de la provincia. Su arquitectura refleja la convivencia de tradiciones cristianas y técnicas constructivas de raíz islámica, muy presentes en Castilla y León durante la Edad Media.
En el interior, el templo albergaba piezas de interés histórico y artístico, como un sagrario del siglo XVI y restos de mobiliario litúrgico de distintas épocas. Además, en su entorno se han documentado enterramientos medievales, lo que confirma su uso continuado durante siglos como espacio religioso y comunitario.
El derrumbe del ábside no ha causado daños personales, pero sí ha afectado a una de las partes más valiosas del edificio. Técnicos de Patrimonio de la Junta de Castilla y León se han desplazado hasta el municipio para evaluar el alcance de los daños y estudiar las medidas necesarias para garantizar la estabilidad del templo y su futura restauración.
El suceso ha reabierto el debate sobre la conservación del patrimonio histórico en pequeños municipios, donde la falta de uso continuado y el paso del tiempo ponen en riesgo construcciones de gran valor cultural.
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