Villalón de Campos, un patrimonio que habla en piedra, queso y memoria

El municipio terracampino, elegido en 2018 como el pueblo más bonito de Castilla y León, conserva un legado medieval único que sigue vivo en sus calles

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Villalón de Campos, un patrimonio que habla en piedra, queso y memoria
El autor esEva Martínez Miguel
Eva Martínez Miguel
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Villalón de Campos es uno de esos lugares que permiten al visitante detenerse, mirar y comprender que la historia no siempre está encerrada en museos, a veces se despliega a cielo abierto, en las calles, bajo los soportales y en la memoria de sus edificios. Este municipio de Tierra de Campos destaca por su amplio patrimonio, testimonio directo de la importancia que tuvo durante la época medieval. Un valor que, en 2018, le llevó a ser galardonado como el pueblo más bonito de Castilla y León.

Caminar por Villalón es recorrer siglos de vida. Sus casas nobiliarias aún enseñan escudos familiares esculpidos en piedra y, bajo algunas de sus calles, el aljibe conserva historias que recuerdan el peso que tuvo el municipio como punto estratégico en la zona. De las siete iglesias medievales que llegó a albergar, hoy se mantienen tres, aunque dos de ellas, San Miguel y San Juan, concentran buena parte de la riqueza artística e histórica local.

 

San Miguel: una obra que recoge el paso del tiempo

La iglesia de San Miguel, situada en plena plaza mayor, es quizás la mejor muestra de cómo Villalón ha crecido y cambiado a lo largo de los siglos. Su origen mudéjar se reconoce en la estructura inicial, aunque las sucesivas reformas y ampliaciones han ido incorporando elementos de distintos estilos. Cada intervención refleja un momento histórico específico, como ocurrió durante la llegada de la peste: una época que obligó a cubrir algunos de sus muros con yesería, una decisión práctica que hoy forma parte inseparable del edificio.

En su interior se conservan piezas de enorme valor, entre ellas obras de Juan de Juni e Inocencio Berruguete, nombres fundamentales del arte castellano. Destaca especialmente la Virgen de Guadalupe, una pieza que recientemente ha sido expuesta en el Museo del Prado, lo que da una idea de su relevancia.

Frente a la iglesia, el municipio guarda otro de sus grandes tesoros: uno de los rollos jurisdiccionales más bellos y mejor conservados de Castilla y León. Fue declarado Monumento de Interés Cultural en 1929 y se realizó en 1529 por un maestro cantero que trabajó en las agujas de la Catedral de Burgos, empleando la misma piedra que en el templo burgalés. Su presencia recuerda la importancia de Villalón como centro administrativo y de justicia.

 

San Juan: sobriedad y belleza en un templo más íntimo

Aunque más pequeña, la iglesia de San Juan conserva también una notable riqueza artística. En su interior destaca el retablo, atribuido al maestro Palanquinos, así como la cúpula de artesonado, cuya delicadeza y proporción aportan un valor singular al templo. Es un espacio más íntimo que San Miguel, pero igualmente representativo del pasado religioso y cultural del municipio.

 

El queso, orgullo y símbolo de Villalón

Si hay un elemento que identifica a Villalón de Campos dentro y fuera de la provincia, ese es su queso. Para los vecinos, el producto es motivo de orgullo: no solo ha llevado el nombre del pueblo a buena parte de España, sino que también se ha convertido en una referencia reconocida más allá de nuestras fronteras.

El queso de Villalón destaca por ser un queso fresco, con más cuerpo y sabor que el queso de Burgos. Su cualidad diferencial se debe al uso exclusivo de leche de oveja churra de la zona, una materia prima que aporta personalidad y firmeza.

La tradición comercial del pueblo, muy marcada desde la Edad Media, estableció los sábados como día de mercado. En esa jornada, las calles y soportales se llenaban de comerciantes que llegaban para comprar y vender productos, aunque el auténtico protagonista era el queso, el artículo estrella durante los inicios del pasado siglo.

De esta tradición nacen dos versiones del mismo producto, el Queso de Villalón, fresco y reconocible; y el Patamulo, su variante curada, cuyo nombre proviene de su forma cilíndrica, similar a una pata de mulo.

 

Un museo para conservar y explicar la tradición quesera

El peso de esta actividad se recoge en el Museo del Queso, donde se ofrecen recorridos que explican la importancia del producto desde su descubrimiento casual hasta su relevancia actual. El centro tiene previsto realizar en 2026 una obra de reforma que busca mejorar el recorrido expositivo y, especialmente, hacerlo más didáctico y lúdico para los visitantes.

 

Un destino para conocer, disfrutar y desconectar

Todo este patrimonio, artístico, culinario y natural, convierte a Villalón de Campos en un destino ideal para una visita tranquila, para un paseo sin prisa y para descubrir una comarca, Tierra de Campos, que conserva una identidad única. Sus gentes, su historia y sus tradiciones hacen de este municipio un lugar perfecto para una escapada de fin de semana donde el pasado, lejos de ser un eco lejano, sigue presente en cada rincón.

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