El campeón de Moto3 2024 destaca el "espíritu motero" vivido en Valladolid durante la concentración vallisoletana este fin de semana
Los 43 inviernos sobre dos ruedas de Pingüinos: de una decena de motoristas resistentes al mito internacional
La historia completa de la concentración motera que convierte cada enero a Valladolid en capital del motor
Desde hace más de cuatro décadas, cuando la meseta castellana aún se despertaba del frío de enero entre nieblas y asfalto helado, un grupo de entusiastas decidió lanzar una idea que rompería con el calendario tradicional de las concentraciones moteras veraniegas: reunirse en invierno, enfrentarse al frío y celebrar la pasión por la moto en pleno corazón del invierno peninsular. Nacía así Pingüinos, la concentración motera invernal que con el paso del tiempo se transformaría en el mayor encuentro de aficionados a la moto en Europa durante el mes de enero y una de las señas de identidad más reconocidas de Valladolid.
El origen: valentía y locura motera
La historia de Pingüinos se remonta a marzo de 1982, cuando el Club Turismoto organiza la primera reunión en Herrera de Duero con apenas 320 participantes dispuestos a desafiar el clima invernal por el placer de rodar juntos y compartir vivencias sobre dos ruedas. Aquel germen del encuentro abría la puerta a lo que sería, con el paso de los años, una auténtica cita de culto para moteros nacionales y extranjeros.
Los primeros años fueron de descubrimiento y adaptación. La concentración se consolidó celebrándose cada segundo fin de semana de enero, lo que le dio identidad y marcó el comienzo de cada temporada motera: para muchos asistentes, el año motero empezaba oficialmente en Pingüinos.
Crecimiento y consolidación: Valladolid sobre ruedas
Con el paso de los años, la tremenda acogida llevó a la concentración a ganar adeptos año tras año. Tras sus primeras ediciones en Herrera de Duero y Fuensaldaña, el evento se trasladó, a partir de 1988 e incluso hasta finales de los 90, a Tordesillas, donde el número de participantes creció de forma exponencial. En esa década, la afluencia ya era tan masiva que incluso se consiguió un récord Guinness con una fila ininterrumpida de motocicletas de más de 2.200 metros, un símbolo de la magnitud que estaba alcanzando la cita.
Ya en los primeros años del nuevo milenio, la concentración se trasladó a Boecillo, donde en el 2001 y 2002 se registraron más de 18.000 y 25.000 asistentes, respectivamente, superando con creces las cifras de los inicios.
Además, el Club Turismoto introdujo nuevas iniciativas como la Gran Fiesta de Nochevieja Motera, celebrada en la medianoche del viernes con el ritual de las doce campanadas que simbolizan el inicio del nuevo 'año motero'. Actividades paralelas, exposiciones de motos clásicas y rutas turísticas por Castilla y León completaron el surtido de experiencias alrededor del encuentro.
Pingüinos en el siglo XXI: fama internacional y récords
Ya consolidada como la concentración invernal más importante de Europa, Pingüinos ha batido récords de asistencia en varias ediciones recientes: en 2025, por ejemplo, más de 41.000 moteros se reunieron en la Antigua Hípica Militar, rebautizada desde entonces como Pingüinos Arena, para compartir cuatro días de actividades, conciertos, exhibiciones de acrobacias y, por supuesto, el icónico desfile de banderas y el emotivo desfile de antorchas en memoria de los motoristas fallecidos.
La concentración no solo ha sido un motor para el turismo y la economía local, sino también un crisol cultural que atrae participantes de toda Europa e incluso otros continentes, donde la pasión por la moto se vive con intensidad incluso frente al frío más duro.
Desafíos y adaptaciones: entre cancelaciones y nueva etapa
Como todo evento a gran escala, Pingüinos ha enfrentado desafíos. Las ediciones de 2015 y 2016 quedaron suspendidas debido a desavenencias legales relacionadas con el uso del espacio en el pinar de Monte Antequera, que obligaron a replantear la ubicación y la logística del evento. La búsqueda de alternativas y las discusiones con las autoridades pusieron en pausa temporal la cita, aunque con el tiempo volvió más fuerte y consolidada en su formato actual.
En la actualidad, bajo lemas como 'Hoy y siempre' y con ediciones especiales que abarcan actividades previas a la llegada de los motoristas (como visitas culturales o gastronómicas por la provincia), Pingüinos sigue evolucionando sin perder su esencia motera y solidaria.
Una tradición con ruido y corazón
Más allá de cifras y récords, la historia de Pingüinos es, sobre todo, la de una comunidad apasionada que ha mantenido viva una tradición singular en el calendario motero internacional. Es el relato de quienes, cada enero, se enfrentan a las heladas carreteras del invierno para encontrarse, compartir experiencias y celebrar la libertad que solo una moto puede ofrecer.
Para Valladolid, Pingüinos no es solo una concentración más: es un fenómeno cultural, un acontecimiento que transforma a la ciudad en un hervidero de motos, camaradería y espíritu aventurero.
La concentración invernal cierra el fin de semana sin incidentes reseñables y con una alta participación en todas las actividades
La historia completa de la concentración motera que convierte cada enero a Valladolid en capital del motor
La concentración motera despidió la jornada del sábado recordando a los motoristas fallecidos y encamina su recta final con los actos de clausura








