Asume también la coordinación de la organización en Segovia , Zamora y Salamanca
¿Quién se acuerda de los increíbles shows de los Bordini en Valladolid?
Durante décadas, esta familia de funambulistas dejaba boquiabierto al público vallisoletano con sus acrobacias imposibles sobre la Plaza Mayor
A día de hoy, las Fiestas de Valladolid se presentan con cientos de actividades y pasatiempos que no tienen nada que envidiar a las grandes ciudades españolas como Valencia, Madrid, Barcelona o Sevilla. En las últimas décadas, la capital del Pisuerga ha evolucionado mucho, llevando su Feria a la casi absoluta excelencia. Aunque siempre hay quien considera que cualquier tiempo pasado fue mejor.
Sin duda, uno de los atractivos más llamativos, durante años, de los festejos vallisoletanos eran las visitas de los hermanos Bordini y sus equilibrios imposibles que dejaban sin respiración a cientos de vallisoletanos mientras ellos paseaban por estrechos cables sobre la Plaza Mayor.
Acrobacias impactantes de la familia de funambulistas que, seguro, muchos vallisoletanos recuerdan a día de hoy por haber sido espectadores de tan intrépido espectáculo durante las décadas de los ochenta o noventa o, incluso, a principios de este siglo cuando los medio italianos medio germanos visitaron, por última vez, Valladolid.
Exhibiciones a más de cincuenta metros del suelo sobre un fino cable de acero sin ningún tipo de protección. Algo que, ahora, sería impensable pero que sucedió ante la incrédula mirada de los vallisoletanos que recuerdan, hoy, con cariño aquel show.
Los Bordini, ahora desaparecidos de la vida pública, decían que pertenecían a una familia alemana de equilibristas cuyas actuaciones se remontaban varios siglos atrás. Sus habilidades se traspasaban de padres a hijos, de generación en generación.
La compañía, extremadamente famosa, llegó a participar en la gira 'El rock de una noche de verano', que en 1983 llevó Miguel Ríos por toda España. Algunas evoluciones acrobáticas de los miembros de este clan de artistas fueron contempladas, por todo el país, por los miles de asistentes a los conciertos del músico granadino.
Su primera vez en Valladolid fue durante las Fiestas de San Mateo en 1979, con Tomás Rodríguez Bolaños como alcalde. El show supuso un éxito tan rotundo que regresaron decenas de veces más. Incluso, en 1982, actuaron un total de ocho días, con espectáculos repartidos entrela Plaza Mayor y la Plaza Zorrilla.
Llegaban a la ciudad con sus caravanas y camiones para desplegar su temerosidad y dejar a la gente boquiabierta con sus triples saltos mortales, su finísimo cable y sus motocicletas con las que realizaban los equilibrismos.
Vivía de la solidaridad del público pues, al final de cada actuación, pasaban la gorra para recaudar algo de dinero con el que subvencionar su vida nómada y sus shows increíbles que todavía continúan en la retina de tantos y tantos vallisoletanos.
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