El accidente se produjo justo antes de llegar a dicho punto pasadas las 17.45 horas
Detenidos dos hombres en Valladolid por el robo de patinetes eléctricos en las piscinas de Canterac
Los arrestos se produjeron tras una operación en la que las propias víctimas localizaron a los presuntos vendedores
Agentes de la Policía Nacional de Valladolid han detenido a dos varones como presuntos autores de un delito de hurto, tras ser sorprendidos cuando intentaban vender dos patinetes eléctricos que habían sido robados horas antes.
Los hechos ocurrieron en la noche del miércoles, en torno a las 21.45 horas, cuando una patrulla que se encontraba en la confluencia del Paseo del Arco de Ladrillo con la calle Arca Real fue requerida por dos ciudadanos. Estos informaron a los agentes de que les habían sustraído sus patinetes eléctricos a la entrada de las piscinas de Canterac esa misma tarde, denuncia que ya habían formalizado previamente en la Comisaría de Delicias.

Según relataron las víctimas, tras presentar la denuncia, decidieron recorrer el barrio con el objetivo de dar con posibles vendedores y lograron contactar con dos individuos que ofrecían este tipo de vehículos. Al conocer la inminente cita con los supuestos vendedores en las inmediaciones del lugar donde se encontraban, los agentes decidieron mantenerse a la espera.
Minutos después, los sospechosos aparecieron con dos patinetes que fueron reconocidos de inmediato por los denunciantes como suyos. Los agentes intervinieron y procedieron a la detención de ambos varones por un presunto delito de hurto. Las víctimas pudieron acreditar la propiedad de los vehículos, valorados en unos 300 euros cada uno.
Los detenidos fueron informados de sus derechos y trasladados a dependencias policiales. Los patinetes fueron depositados en la Comisaría Provincial de Valladolid y posteriormente devueltos a sus legítimos propietarios. Tras pasar a disposición judicial, los arrestados quedaron en libertad a la espera de juicio.
La Policía Nacional informa que, fruto del enfrentamiento, dos agentes resultaron heridos, y una menor, que no tenía nada que ver, recibió una pedrada y fue trasladada al Río Hortega
Prevé la llegada de unos 3.000 aficionados gallegos, de los que cerca de 2.000 permanecerán fuera del estadio durante el encuentro
Quince años después, el caso sigue siendo una de las páginas más oscuras de la crónica negra de Castilla y León









