El premio Diego Criado del Rey fue también para el piloto vallisoletano, Roberto Pérez
El arbitraje vallisoletano está de luto este viernes por la muerte de Óscar Pelillo Fernánez. El colegiado, que se encontraba en un delicado estado de salud, no ha logrado recuperarse. Su único objetivo era seguir disfrutando del arbitraje como están haciendo sus hijos que tienen al propio Pelillo de referencia no solo en el aspecto arbitral, sino en lo individual porque antes de ponerse la indumentaria, también era persona.
Nacido en Valladolid, el colegiado se incorporó al Colegio de Árbitros en el año 1988 donde realizó un cursillo de aspirantes. Un año después ya debutó en un partido inolvidable de categoría alevín entre el Rayo Valladolid y la U.D. Sur. Poco a poco fue escalando posiciones hasta llegar en la campaña 1998/1999 a 3ª División Nacional, categoría en la que se ha mantenido durante varias temporadas.
Por motivos laborales, se trasladó a Málaga donde continuó arbitrando en la temporada 2000/2001. Previo a su fallecimiento, Pelillo ostentaba la categoría de Situación Especial porque no perdía su ilusión por el deporte, ya que afrontaba cada partido como si fuera el último. El mundo del arbitraje recorderá a Pelillo por sus reconocidos 33 años de profesión, en los que ha dejado una huella que será difícil de borrar.
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