Los nuevos codirectores de Seminci: "Queremos que el espectador salga transformado del festival"
Mariona Viader y Javier H. Estrada se estrenan en el cargo tras la repentina muerte de José Luis Cienfuegos, con quien compartían trabajo y amistad
La 71ª edición de la Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci) será diferente. No tanto por su programación, que mantiene la identidad y la exigencia cinematográfica de los últimos años, sino por las circunstancias que han rodeado su preparación. La repentina muerte de José Luis Cienfuegos dejó un vacío personal y profesional difícil de llenar y situó a dos de sus allegados, Mariona Viader y Javier H. Estrada, ante el desafío de asumir la codirección de uno de los festivales cinematográficos más importantes de España.

A pocos días de que Valladolid vuelva a convertirse en el epicentro del cine de autor, del próximo 23 al 31 de octubre, ambos reciben a TRIBUNA para hablar de una edición marcada por la responsabilidad, la emoción y, sobre todo, la voluntad de seguir construyendo los cimientos que compartieron durante más de una década con Cienfuegos. "Afrontamos esta edición con mucha responsabilidad y mucho compromiso por lo que significa Seminci después de 71 años. Es mucha historia y sentimos un máximo respeto hacia el festival y los vallisoletanos", explica Viader. La nueva codirectora reconoce que los últimos meses han sido complicados: "Se trata de una situación emocional y profesionalmente muy compleja, pero hemos tenido detrás un equipo que ha entendido las circunstancias y se ha posicionado de una manera extraordinaria para sacar adelante esta edición".
Ambos coinciden en que la continuidad del proyecto no es únicamente una decisión profesional, sino también una forma de entender el cine que han interiorizado. "Llevamos más de diez años trabajando con él -Cienfuegos- y hemos aprendido no solo a hacer festivales, sino cómo hacerlos", señala Viader, que recuerda su experiencia en Sevilla.
Estrada comparte el sentir de su compañera, poniendo el foco en la ilusión por mostrar al público el resultado de todo un año de trabajo. "Son 208 películas que plantean un arco muy preciso de lo que significa hacer cine de autor hoy, con todos sus matices. Seguimos apostando por descubrir creadoras y creadores que están abriendo nuevos caminos en el lenguaje cinematográfico", explica.
"José Luis era mucho más que nuestro director, era nuestro amigo"
Hablar de José Luis Cienfuegos es inevitable. Su repentino fallecimiento supuso un golpe muy duro para el mundo del cine, pero especialmente para quienes compartían su día a día con él. "Fue un shock. Cualquier muerte inesperada lo es, pero en este caso había una relación de amistad. Era mucho más que nuestro director", recuerdan.
Estrada destaca especialmente la curiosidad inagotable de Cienfuegos y su capacidad para estimular a quienes trabajaban a su lado: "Siempre estaba descubriendo cosas. Leía algo y te recomendaba un libro, una canción o un proyecto. Tenía una capacidad aglutinadora impresionante y siempre nos animaba a hacerlo mejor. No solamente a hacer bien nuestro trabajo, sino a buscar la excelencia".
Viader, por su parte, conserva un recuerdo especialmente entrañable: su sentido del humor incluso en los momentos de mayor presión: "Tenía una capacidad única para encontrar soluciones cuando todo el mundo estaba nervioso ante cualquier problema inesperado. Y lo hacía a través del sentido del humor. Con José Luis nos reíamos cada día, incluso en los momentos de tensión".
Esa manera de trabajar se reflejaba en cada edición del festival. Durante la conversación, ambos recuerdan la importancia que Cienfuegos concedía a asumir responsabilidades cuando surgían dificultades. "Tenía claro que había que dar la cara en los momentos más complicados. Siempre decía que éramos un festival público y eso implicaba una cierta responsabilidad", subrayan.
La ausencia de Cienfuegos también ha dejado huella durante la selección de las películas. "Una de las cosas que más hemos echado de menos ha sido poder hablar con él de cada película y de la propia programación", confiesa Estrada. El codirector está convencido de que su predecesor habría disfrutado con algunas de las incorporaciones de última hora: "Hay películas que hemos conseguido prácticamente sobre la bocina y que le habrían entusiasmado. Habría estado como un niño... dando saltos".
Una responsabilidad compartida
La decisión de encomendar la dirección de esta edición a Viader, hasta entonces coordinadora general, y Estrada, jefe de programación, llegó tras el fallecimiento de Cienfuegos y con el objetivo de garantizar una estabilidad. La propuesta del alcalde de Valladolid, Jesús Julio Carnero, fue avalada por el Consejo Rector de la Fundación Municipal de Cultura y anunciada en enero por la concejala de Turismo, Eventos y Marca Ciudad, Blanca Jiménez.
Los nuevos responsables agradecen la confianza institucional y consideran que fue fundamental para poder continuar trabajando. "Era una situación excepcional y muy compleja. Hablamos con el Ayuntamiento, con el alcalde y con la concejala, y entendimos que la continuidad era lo que tenía sentido para dar una estabilidad a Seminci y, de esta forma, poder tomar decisiones", explica Viader. En este sentido, recuerdan su presencia en citas internacionales como los festivales de Róterdam y Berlín. "En enero y febrero ya estábamos tomando decisiones de dirección", añade.
Los codirectores también destacan el papel de los servicios municipales en la organización de un acontecimiento de estas dimensiones. "El respaldo administrativo del Ayuntamiento es fundamental. Hay licitaciones, gestiones y un engranaje muy complicado que debe funcionar", señala Viader.
Pese al cambio de rol, ambos insisten en que conocenen perfectamente el funcionamiento del cargo. "Sabemos hacer este trabajo y el equipo también sabe hacerlo. Lo que queremos es que Seminci siga creciendo", asegura la codirectora. Estrada va más allá y reivindica la solidez de la institución: "Es difícil encontrar festivales, al menos en España, que tengan unos cimientos tan sólidos como los tiene Seminci".

El sonido, el gran protagonista
Si existe un elemento que distingue especialmente a la 71ª edición, ese es el sonido. La programación incorpora una ambiciosa retrospectiva dedicada a explorar su importancia narrativa y creativa dentro del lenguaje cinematográfico. Se trata, además, de una idea que José Luis Cienfuegos había empezado a gestar. "Fue una de las últimas conversaciones que pudimos tener con él, a finales de noviembre. Le entusiasmaba convertir el sonido en uno de los pilares de esta edición", recuerdan.
El proyecto se ha materializado en una programación que va mucho más allá de las proyecciones y que incluye una exposición, encuentros profesionales y un libro especializado. "Hemos querido poner en primera línea el poder narrativo del sonido", explica Viader. Estrada considera, en este sentido, que esta propuesta es una de las más singulares de la historia del festival: "Hacer una retrospectiva tan ambiciosa sobre el sonido, acompañada de una exposición y de un libro que aspiramos a que sea una referencia bibliográfica sobre el sonido en el cine, supone abrir una nueva dimensión".
El programa incluirá encuentros entre algunos de los profesionales más destacados del sonido cinematográfico, con representantes de producciones como La zona de interés o trabajos vinculados a cineastas como Matteo Garrone o Paolo Sorrentino. "Pensamos que no se había construido en un festival un programa tan rico para poner en valor el sonido, que tradicionalmente ha sido considerado como el hermano pequeño del cine", defiende Estrada.
Esta apuesta se complementa con el trabajo que Seminci viene desarrollando en educación, su seña de identidad: "Seguimos trabajando en las líneas que consideramos fundamentales para el futuro del festival. La educación es uno de nuestros grandes pilares, al igual que la industria y el departamento de públicos que pusimos en marcha el año pasado".
Grandes homenajes
La 71ª Seminci también rendirá homenaje a figuras esenciales del cine nacional e internacional con sus Espigas de Honor. Una de las grandes protagonistas será la cineasta chilena Valeria Sarmiento, "un auténtico faro del cine latinoamericano". Sarmiento presentará en Valladolid su última película, Detrás de la lluvia.
Otra de las homenajeadas será la actriz y escritora vallisoletana Elvira Mínguez, cuya trayectoria merecía desde hace tiempo el máximo reconocimiento del festival. "Cuando anunciamos su Espiga de Honor, mucha gente nos decía: '¿Cómo no se le habían dado antes?'. Era una deuda pendiente", reconoce Estrada. El codirector reivindica, además, su doble faceta creativa: "No hablamos solamente de una actriz extraordinaria, que ha participado en películas icónicas, sino también de una brillantísima escritora".
El papel protagonista del sonido se verá reflejado en la concesión de una Espiga de Honor a Willy Burton, uno de los grandes profesionales cinematográficos estadounidenses, con una trayectoria vinculada a importantes producciones de Hollywood. "Este año tenía que haber una Espiga de Honor para un sonidista, y qué mejor que Willy Burton", señala Viader. El homenajeado participará en una clase magistral que permitirá conocer los secretos de su trabajo.
La relación entre cine y formación académica tendrá otro reconocimiento con la Espiga de Honor Académica al Máster en Documental de Creación de la Universidad Pompeu Fabra. "José Luis impulsó el año pasado esta distinción porque considerábamos necesario reconocer a quienes contribuyen a que el cine tenga un futuro en las escuelas", recuerda Viader.

Cine para reflexionar
Más allá de los nombres propios, los codirectores defienden una programación que invita a mirar de frente los problemas de la sociedad contemporánea. La memoria, los conflictos políticos, las tensiones sociales, las identidades, el arraigo, las relaciones familiares y el duelo protagonizan las grandes películas de esta edición. "Queremos generar conversación. Las películas no terminan cuando acaba la proyección, sino que deben provocar un debate posterior", sostiene Viader.
Estrada comparte esa visión y considera que el verdadero valor de Seminci reside en su capacidad para interpelar al espectador: "Nuestra idea, aunque pueda sonar un poco pretenciosa, es que el espectador salga del festival transformado. No solamente por el cine que ha visto, sino también a nivel humano, por las vidas y los problemas con los que le han confrontado las películas", explica.
La presencia del cine iraní, de hecho, es clave. "Es uno de los focos de atención de este año y ha surgido de manera completamente natural, por la calidad de las películas", señala Estrada. El codirector cree que es importante que, en un contexto tan complejo, los cineastas iraníes continúen desarrollando obras de calado: "Te hace reflexionar sobre la creatividad inagotable del cine iraní, con cineastas que superan dificultades para seguir rodando".
La programación también abordará otros escenarios internacionales, como la guerra de Ucrania o la realidad con la que convive Palestina, junto con películas que profundizan la historia de España. "Seminci no es un festival que esté de espaldas a lo que sucede en el mundo. Es un festival que reflexiona, genera debate y hace frente a las problemáticas contemporáneas", reivindica Estrada.
Una importante presencia del cine español
El cine español volverá a estar presente en Seminci. Entre las producciones más destacadas, figura El confidente, de Daniel Calparsoro, con Javier Gutiérrez en el elenco. También destacan Hermanas, interpretada por Emma Suárez y Elena Anaya, una película que, según Estrada, cuenta con "un enorme pozo emocional".
Por otro lado, Seminci sigue abriendo sus puertas a nuevos realizadores como Ricardo Gómez, -'Carlitos' en Cuéntame cómo pasó- que debuta como director en la película Una familia, protagonizada por Patrick Criado. "Estamos ante la revelación de un nuevo autor. Ricardo tiene una extraordinaria madera de director", afirma Estrada.
Los codirectores insisten, de hecho, en que la variedad de propuestas fortalece la edición, y animan a los espectadores a explorar la programación sin prejuicios, los mismos que tenía un servidor antes de conocerlos.
"El festival es de todos"
Faltaba la pregunta del millón. ¿Les gustaría seguir como codirectores? Ambos responden con una sonrisa y cierta cautela. que su trabajo cotidiano ha cambiado considerablemente desde que asumieron la responsabilidad de dirigir Seminci. "Ahora mismo estamos a pocos días de la 71ª edición y hemos puesto el foco en ella. Necesitamos estar centrados y vivir la experiencia", explican. Ante la insistencia del periodista en cuestión, prefieren evitar dar un veredicto. "Cuando termine la edición, te lo decimos, te lo prometo", zanja Viader.
Por ahora, su principal objetivo es que Valladolid vuelva a disfrutar de nueve días de cine, encuentros y descubrimientos. Una edición que recordará la figura de José Luis Cienfuegos, el cual deja un legado que los vallisoletanos merecen explorar.








