El 52% de las mujeres del medio rural lleva más de un año tomando psicofármacos
Un estudio pionero de la Diputación de Valladolid revela que el malestar acumulado, la ansiedad y la sobrecarga están detrás del consumo de hipnosedantes y plantea nuevas medidas de prevención para 2027
La Diputación de Valladolid ha presentado un estudio pionero sobre el consumo de hipnosedantes entre las mujeres de la provincia para conocer las causas de esta realidad y proponer alternativas que mejoren su bienestar emocional. El trabajo, realizado en colaboración con la empresa Madison, servirá de base para impulsar nuevas medidas de prevención y autocuidado, especialmente en el medio rural.
La investigación surge de la colaboración entre el Plan de Adicciones y el Plan de Igualdad de Oportunidades entre Mujeres y Hombres de la institución provincial, ante unos datos que reflejan un consumo de psicofármacos significativamente mayor entre las mujeres que entre los hombres.
En Castilla y León, el 17,65% de las mujeres consume tranquilizantes, relajantes o pastillas para dormir, frente al 7,85% de los hombres. La diferencia también se observa en los antidepresivos y estimulantes, cuyo consumo alcanza el 8,70% entre las mujeres y el 2,84% entre los hombres.
El estudio pretende profundizar en los motivos que explican estas cifras, identificar las particularidades del territorio y plantear soluciones que permitan reducir el consumo prolongado de estos medicamentos.
La ansiedad, el insomnio y la sobrecarga, entre las principales causas
Los resultados del sondeo revelan que el 39,1% de las mujeres ha consumido ansiolíticos alguna vez en su vida, mientras que el 38,1% ha tomado medicamentos para dormir y el 26,1%, antidepresivos.
Según recoge la investigación, el consumo de estos fármacos suele aparecer como respuesta a un malestar acumulado, en el que el insomnio, la ansiedad y la sobrecarga tienen un papel destacado. La medicación se convierte así en una herramienta para afrontar el día a día, aunque el problema surge cuando su uso se prolonga y termina cronificándose.
La situación también preocupa entre las mujeres de municipios de menos de 20.000 habitantes. En este grupo, el 63% de las consumidoras comenzó a tomar medicación por ansiedad, nerviosismo o estrés, mientras que el 87% lo hace con prescripción médica.
Además, el 52,2% lleva más de un año tomando estos medicamentos y casi una de cada tres, el 32,6%, supera los tres años de consumo.
El trabajo advierte de que esta realidad no responde únicamente a una cuestión clínica. También influyen las condiciones de vida, las desigualdades de género y las limitaciones que pueden existir en el entorno rural y en el sistema sanitario para acceder a otras formas de atención.
Tres fases para analizar el consumo y buscar alternativas
La investigación se ha desarrollado en tres etapas. La primera ha permitido estudiar los patrones de consumo y los factores asociados, como la edad, la situación laboral y el nivel educativo.
En la segunda fase se ha analizado la percepción del riesgo y la experiencia de profesionales sanitarios y sociales desde distintas perspectivas. Para ello, se ha contado con un médico de Atención Primaria, un psiquiatra del ámbito asistencial, representantes del Colegio de Farmacéuticos, una psicóloga especializada en terapia familiar y una farmacéutica.
La última etapa se ha centrado en identificar las necesidades y barreras existentes en la prevención y el abordaje del consumo de hipnosedantes, con el objetivo de formular propuestas que la Diputación pueda poner en marcha.
Formación, talleres y campañas de sensibilización en 2027
A partir de las conclusiones, la Diputación de Valladolid prevé desarrollar durante 2027 varias líneas de actuación para mejorar el bienestar emocional de las mujeres del medio rural y ofrecer alternativas al tratamiento exclusivamente farmacológico cuando sean adecuadas.
Entre las medidas previstas figuran la formación específica para profesionales sanitarios, la mejora de los circuitos asistenciales y el impulso de campañas de sensibilización dirigidas a la población femenina.
También se organizarán talleres prácticos para proporcionar herramientas de gestión emocional, manejo de la ansiedad y prevención del insomnio.
El objetivo es avanzar hacia un modelo de atención más integral, que refuerce el apoyo psicológico y el acompañamiento continuado, amplíe las alternativas no farmacológicas y ayude a prevenir la cronificación del consumo de hipnosedantes.








