Un pueblo de Valladolid de 556 habitantes reúne a más de 2.000 amantes del heavy metal

Pozal de Gallinas celebra este sábado los 20 años del Atalaya Rock con Axxis, Su Ta Gar, Exodia, Killus y Paraíso Terrenal

Un pueblo de Valladolid de 556 habitantes reúne a más de 2.000 amantes del heavy metal
El autor esEva Martínez Miguel
Eva Martínez Miguel
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l pequeño municipio vallisoletano de Pozal de Gallinas, con apenas 556 habitantes, se prepara para multiplicar su población durante unas horas gracias a la música. Este sábado, 10 de octubre, la localidad acogerá una nueva edición del Atalaya Rock, un festival gratuito que celebra su vigésimo aniversario y que reúne a más de 2.000 aficionados al heavy metal llegados de diferentes puntos de España.

Situado a unos 60 kilómetros de Valladolid capital, Pozal de Gallinas se ha convertido en estas dos décadas en un punto de encuentro para los seguidores del metal, demostrando que los grandes acontecimientos musicales también tienen cabida en los municipios más pequeños.

El cartel de este año estará encabezado por la banda alemana Axxis, acompañada por los vascos Su Ta Gar, los valencianos Exodia, los castellonenses Killus y los vallisoletanos Paraíso Terrenal. Una selección que, según ha explicado a EFE la presidenta de la Asociación Cultural Atalaya Rock, Sonia Moraleja, busca ofrecer una propuesta variada dentro de los diferentes estilos del metal.

Dos décadas llevando el heavy metal a un pequeño pueblo de Valladolid

Desde su nacimiento, el Atalaya Rock ha conseguido atraer hasta el pabellón Samuel Rodríguez de Pozal de Gallinas a algunas de las bandas más reconocidas del panorama nacional e internacional. Por su escenario han pasado grupos españoles como Barón Rojo, Saratoga, Obús, Tierra Santa y Angelus Apatrida, además de formaciones internacionales como los alemanes Rage o los griegos Firewind.

Con motivo del vigésimo aniversario, numerosas bandas que han participado en anteriores ediciones han compartido mensajes de recuerdo y felicitación en sus redes sociales. También lo han hecho aficionados que regresan cada año a esta localidad vallisoletana. "Lo más importante del festival es que la gente venga a tu pueblo por tu festival y que te lo valoren", ha destacado Moraleja.

La presidenta de la asociación ha explicado que este año el evento ha contado con un presupuesto algo mayor, gracias a pequeñas aportaciones del Ayuntamiento y la Diputación de Valladolid, aunque ha subrayado que el festival continúa siendo, en gran medida, autosuficiente.

La música como herramienta contra la despoblación

Más allá de los conciertos, el Atalaya Rock representa también una apuesta por mantener vivos los pueblos y ofrecer alternativas culturales en el medio rural. Moraleja, que reside y trabaja en entornos rurales, conoce de primera mano las dificultades que afrontan muchos municipios de la España interior, especialmente la despoblación y el envejecimiento.

"Vivo en el pueblo y trabajo en pueblos, sé lo que son los pueblos que van cayendo, la España vaciada, y tener iniciativas de este nivel ayuda", ha asegurado. En el caso de Pozal de Gallinas, el festival ha contribuido a situar el nombre del municipio en el mapa musical. Además, desde hace tres años la localidad cuenta con otra cita dedicada a la música alternativa: el Gallirock, centrado en el punk rock.

El propio nombre del Atalaya Rock tiene su origen en un árbol de grandes dimensiones en el que los organizadores solían pasar las horas antes de poner en marcha esta iniciativa.

El futuro del Atalaya Rock

Después de veinte años de trayectoria, la organización prefiere pensar en el futuro con prudencia. Moraleja reconoce que las responsabilidades laborales, personales y familiares de los integrantes de la asociación hacen cada vez más complicada la preparación del festival.

Por ello, asegura que afrontan su continuidad "año a año", aunque confía en que las nuevas generaciones mantengan viva la apuesta por llevar al medio rural estilos musicales que tienen menos presencia en las radios comerciales. "Si algún año nosotros nos retiramos, pues tirarán ellos, los del Gallirock, con ese otro festi", ha señalado.

Mientras tanto, Pozal de Gallinas volverá a demostrar este sábado que un municipio de poco más de medio millar de habitantes puede convertirse, al menos durante una jornada, en uno de los grandes puntos de encuentro del heavy metal nacional.

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