'Nueva Vida': fe, acogida y comunidad tras las puertas de una iglesia evangélica en Valladolid

La congregación de La Pilarica reúne a entre 100 y 120 personas y desarrolla una intensa actividad religiosa, asistencial y social que va mucho más allá del culto

imagen
imagen
imagen
imagen
imagen
imagen
Una de las misas celebradas en 'Nueva Vida'. Sergio Borja.
El autor esMiriam Cáceres López
Miriam Cáceres López
Lectura estimada: 12 min.

Hay realidades de Valladolid que forman parte del paisaje cotidiano de la ciudad pero que, sin embargo, permanecen prácticamente desconocidas para buena parte de sus vecinos. Una de ellas son las iglesias evangélicas como 'Nueva Vida'.

La congregación lleva 22 años funcionando en Valladolid y nació vinculada a la Iglesia Evangélica Filadelfia. Actualmente reúne entre 100 y 120 personas, en su mayoría latinoamericanas, procedentes de una docena de nacionalidades. Su actividad va mucho más allá del culto: cuenta con una despensa y un ropero, organiza actividades para niños, jóvenes y mujeres, participa en proyectos conjuntos con otras iglesias y mantiene una labor de evangelización tanto en las calles como a través de Internet.

Además, la asociación vinculada a 'Nueva Vida' figura en el registro municipal del Ayuntamiento de Valladolid. Entre sus objetivos oficiales aparecen la integración de inmigrantes en riesgo de exclusión, la prevención del desarraigo y la promoción de la participación social, laboral y cultural. Su actual sede, en el número 24 de la calle Puente la Reina, también se ha convertido en un punto de encuentro interreligioso. En enero de 2026 acogió el Octavario de Oración por la Unidad de los Cristianos organizado por el Secretariado de Ecumenismo del Arzobispado de Valladolid.

Pero detrás de esta imagen de acogida, integración y ayuda existe una estructura mucho más profunda. Una comunidad que no solo predica, sino que evangeliza activamente, forma religiosamente a los niños, organiza espacios específicos para jóvenes y mujeres, favorece la transmisión de la fe dentro de las familias y aspira a acompañar a sus miembros en prácticamente todos los ámbitos de su vida.

Esta corriente religiosa plantea preguntas que no siempre resultan visibles desde fuera. Especialmente cuando quien llega buscando alimento, ayuda, compañía o simplemente un lugar al que pertenecer puede terminar encontrando también una nueva familia, una nueva red social y una nueva forma de entender su vida. 

Raúl Jiménez, pastor y director de 'Nueva Vida', responde a estas cuestiones y explica a TRIBUNA Valladolid cómo funciona una congregación que lleva más de dos décadas creciendo en la ciudad, de dónde procede, cómo ha evolucionado con la llegada de inmigrantes y cómo consiguió hacerse con su propio templo.

PREGUNTA: Para entender 'Nueva Vida' hay que conocer primero la Iglesia Evangélica Filadelfia. ¿De dónde procede esta congregación?

RESPUESTA: La Iglesia Evangélica Filadelfia nació hace más de 40 años a partir de personas gitanas españolas que fueron a Francia a trabajar en la vendimia. Allí conocieron el Evangelio y, cuando regresaron a España, empezaron a transmitirlo dentro de la comunidad gitana.

A partir de ahí fue creciendo y extendiéndose por España. Actualmente hay alrededor de 1.000 iglesias de la Misión Filadelfia en España. En Valladolid tenemos 18 iglesias gitanas repartidas por diferentes barrios.

La propia Federación de Entidades Religiosas Evangélicas de España (FEREDE) señala que Filadelfia cuenta actualmente con más de 1.000 lugares de culto en España, más de 100.000 fieles y unos 3.000 predicadores, y la define como una iglesia de carácter pentecostal que integra a una parte mayoritaria de los gitanos evangélicos del país.

P: ¿Y cómo nace 'Nueva Vida' dentro de esa historia?

R: Nueva Vida tiene aproximadamente 22 años. Nosotros pertenecemos a la Iglesia Evangélica Filadelfia y comenzamos saliendo a evangelizar por Valladolid.

En aquella época empezó a llegar mucha población inmigrante, especialmente latinoamericana. Muchos de ellos ya eran cristianos evangélicos, pero nos dimos cuenta de que existían diferencias culturales.

La Biblia era la misma y la fe era la misma, pero la música, la liturgia y la forma de administrar el culto dentro de la tradición gitana no encajaban exactamente con las costumbres de las personas que estaban llegando de otros países. Entonces, decidimos crear una congregación específica para atender a esa población inmigrante.

P: Es decir, 'Nueva Vida' nace en buena medida como consecuencia de la inmigración.

R: Sí. La inmigración fue fundamental.

Nosotros salíamos a evangelizar y empezamos a encontrarnos con personas latinoamericanas que ya eran creyentes o que querían conocer el Evangelio. Vimos que necesitaban un lugar donde pudieran sentirse identificados también culturalmente.

P: ¿Cuándo se dio cuenta de que esa atención tenía que ir más allá de la religión?

R: A los tres o cuatro años de comenzar con el culto creamos formalmente la Asociación Hispanoamericana porque veíamos que las familias llegaban literalmente sin nada.

Necesitaban alimentos, ropa y también asesoramiento. Había personas que llegaban a Valladolid sin recursos y teníamos que ayudarles en todo lo que pudiéramos.

P: ¿Cómo empezó esa labor asistencial?

R: Al principio recibíamos alimentos de supermercados y de bancos de alimentos. Nosotros los recogíamos y después los repartíamos entre las familias que necesitaban ayuda.

Pero llegó un momento en el que los requisitos y los trámites administrativos eran tantos que nos resultaban muy difíciles de asumir. Así que decidimos crear nuestra propia despensa.

Ahora la mantenemos con las aportaciones de los propios hermanos y también con la ayuda de vecinos del barrio que quieren colaborar. También tenemos un ropero.

P: ¿Qué tipo de necesidades encuentran entre las personas que acuden?

R: Sobre todo personas que llegan sin recursos, que no tienen trabajo o que están pasando una situación complicada. Hay gente que necesita alimentos, ropa o simplemente orientación.

Para nosotros la iglesia no es solamente un lugar donde venir a escuchar una predicación. Si una persona está pasando una necesidad, intentamos ayudarla.

P: Ustedes son entre 100 y 120 personas. ¿Es una cifra estable?

R: No completamente. Es una población bastante fluctuante.

Hay personas que vienen a Valladolid buscando trabajo. Si las cosas no les salen bien, se marchan a otra ciudad, encuentran trabajo en otro sitio o regresan a su país. Por eso el número va cambiando constantemente.

P: ¿Cuál es el perfil de las personas que forman 'Nueva Vida'?

R: Más del 90 % son latinoamericanos. Tenemos personas de unas doce nacionalidades diferentes.

También hay una familia búlgara, formada por un padre y sus hijaS. Y españoles tenemos dos matrimonios de etnia gitana, mi mujer y yo somos uno de ellos, y otros dos matrimonios españoles.

P: ¿Qué significa tener una iglesia formada por personas de doce nacionalidades?

R: Es una riqueza. Cada persona viene con su cultura, sus costumbres y su manera de vivir la fe.

La Biblia es a misma para todos, pero la manera de expresarla puede ser diferente. Eso se ve muchísimo en la música, por ejemplo.

P: ¿Cómo definiría doctrinalmente 'Nueva Vida'?

R: Somos pentecostales moderados. Nos diferenciamos del movimiento neopentecostal, que es más emocional.

Nuestro fundamento es Cristo. Él es el centro de todo.

P: ¿Cómo es un culto de 'Nueva Vida'?

R: La primera parte está dedicada a las alabanzas y a la música. Le damos bastante importancia porque es una forma de adorar a Dios. Después viene la predicación. Durante el culto también puede participar cualquier persona. Si alguien quiere contar un testimonio, puede pedir la palabra. Si alguien quiere que oremos por un familiar, por un amigo o por una situación concreta, también puede pedirlo.

No es algo rígido. Hay bastante participación de la congregación.

P: La música parece tener un papel especialmente importante.

R: Sí. Tenemos música latinoamericana, pero también tenemos flamenco. Mi mujer, María Reyes Ferreruela, es la líder del grupo de alabanza y tiene una voz flamenca. Eso también aporta nuestra cultura.

En el grupo hay un hermano de Paraguay que toca la guitarra y su hijo, que tiene nueve o diez años, toca la batería. Lleva tocando desde muy pequeño y lo hace fenomenal. Es el artista de la iglesia.

P: ¿Cómo se desarrolla la predicación?

R: Primero analizamos el texto bíblico. Intentamos explicar qué significa literalmente, a quién iba dirigido y cuál era el problema que existía en aquel momento. Después lo llevamos a nuestra vida actual. ¿Cómo podemos aplicar aquello que estamos leyendo a nuestra vida cotidiana?

El objetivo es enseñar a vivir bajo el Evangelio de Jesucristo. Y uno de los principios fundamentales es amar al prójimo como a uno mismo.

P: ¿Qué diferencia hay entre vuestro culto y el que puede conocer una persona que viene de la Iglesia Católica?

R: Hay diferencias doctrinales y litúrgicas.

Aquí existe mucha participación de la gente. Todos cantamos, todos adoramos y cualquier persona puede compartir un testimonio o pedir una oración. La música también tiene mucho protagonismo pero, nosotros creemos que el centro es Cristo y la Palabra de Dios.

P: ¿Qué horarios tienen los cultos?

R: Los sábados a las 19.30 horas y los domingos a las 11.30 horas.

P: ¿Hay que pagar para acudir o formar parte de la congregación?

R: No. Todo es gratuito. No tenemos cuotas ni matrículas.

Lo único que hacemos es pasar el canastillo para las ofrendas voluntarias. Esas aportaciones ayudan a mantener la iglesia.

P: ¿Los niños también tienen su propio espacio?

R: Sí. Tenemos una escuela dominical.

Durante la alabanza los niños participan con todos, cantan, bailan y forman parte del culto. Cuando llega el momento de la predicación, se van con dos maestras a una sala independiente. Allí reciben las enseñanzas adaptadas a su edad.

P: ¿Y los jóvenes?

R: Los jóvenes tienen un papel muy importante. Están muy implicados tanto en la iglesia como en la asociación.

Tenemos un grupo de jóvenes que se reúne, comparte la fe y participa en diferentes actividades.

P: ¿También hay actividades específicas para mujeres?

R: Sí. Tenemos reuniones de damas. Se reúnen semanalmente, comparten la Palabra, hablan de diferentes cuestiones y oran juntas.

P: La transmisión de la fe entre generaciones parece importante dentro de la congregación.

R: Sí. Es muy importante. Muchas veces la fe se transmite de padres a hijos. Es algo parecido a ser de un equipo de fútbol.

P: ¿Y por qué cree que la inmigración ha impulsado el crecimiento de las iglesias evangélicas?

R: Porque ha llegado mucha población que ya era cristiana evangélica y que necesita encontrar una iglesia cuando llega a España.

También existe un crecimiento dentro de las propias familias. Una persona empieza a congregarse y después se incorporan sus hijos, sus hermanos o sus padres. Es una transmisión familiar.

P: ¿Cuántas iglesias evangélicas multiculturales puede haber en Valladolid?

R: Calculamos que unas siete u ocho. Además, está la Iglesia Evangélica Filadelfia, que tiene 18 iglesias gitanas en Valladolid.

También existen otras iglesias evangélicas históricas de etnia gitana. Por ejemplo, la Asamblea de Hermanos de la calle Olmedo, en Las Delicias, tiene más de cien años, y en Medina del Campo hay otra que ronda los 70 años.

También está la iglesia de la calle Unión, en el barrio de Vadillos, allí llevan alrededor de 50 años, y está la Asociación REMAR, con una importante labor asistencial y misionera.

P: ¿Cómo es la relación entre las diferentes iglesias evangélicas de Valladolid?

R: Tenemos una fraternidad formada por aproximadamente ocho o diez iglesias. Los pastores nos reunimos todos los lunes por la tarde por Zoom. Hablamos de diferentes proyectos y coordinamos actividades.

P: ¿Qué actividades organizan conjuntamente?

R: Tenemos la 'Escuela de Vacaciones' en verano. Participan niños de diferentes congregaciones y también pueden invitar a amigos. Hacemos juegos y actividades y hay maestras que trabajan con ellos.

También tenemos un coro góspel intercongregacional formado por personas de diferentes iglesias y hacemos conciertos.

P: ¿Ustedes participan también en actividades de carácter nacional?

R: Sí. En junio participamos en 'España, Oramos por Ti'. Se reúnen diferentes congregaciones para orar por España y por las autoridades.

P: ¿La relación con otras confesiones cristianas existe?

R: Sí. Tenemos relación con otras iglesias y con otras confesiones cristianas.

En enero de 2026, por ejemplo, nuestra sede acogió una celebración del Octavario de Oración por la Unidad de los Cristianos organizada por el Secretariado de Ecumenismo del Arzobispado de Valladolid.

P: La evangelización sigue siendo una parte importante de vuestra actividad. ¿Cómo la llevan a cabo?

R: Salimos a la calle. Vamos a parques de Valladolid y repartimos tratados. También hacemos salidas a otras ciudades. Hemos estado, por ejemplo, en la calle Mayor de Palencia.

La idea es acercarnos a la gente, entregarles un folleto e invitarles a conocer el Evangelio.

P: ¿Ha cambiado Internet la forma de evangelizar?

R: Muchísimo. Los jóvenes llevan nuestras redes sociales. Tenemos TikTok, Facebook e Instagram. Pero también utilizamos Google Maps.

Hay muchas personas latinoamericanas que llegan a España y buscan directamente en Google 'iglesia evangélica'. Ven nuestra ubicación, encuentran el teléfono y llaman.

Así hemos recibido a personas que acababan de llegar a España y estaban buscando una iglesia donde congregarse.

P: Es decir, Google puede convertirse en la primera puerta de entrada a Nueva Vida.

R: Sí. Muchas veces es así.

P: ¿Dónde está actualmente la iglesia?

R: Estamos en la calle Puente la Reina, 24, en el barrio de La Pilarica.

El Ayuntamiento de Valladolid registra oficialmente en esa dirección la Asociación Regional Hispanoamericana Evangélica Nueva Vida de Castilla y León, cuya finalidad incluye expresamente facilitar la integración de inmigrantes en riesgo de exclusión y prevenir el desarraigo.

P: ¿Siempre han estado allí?

R: No. Antes estábamos en la calle Pilarica, 64. Era un local bastante pequeño y tenía muchas columnas. A medida que la iglesia fue creciendo se nos quedó pequeño y necesitábamos un espacio diferente.

P: ¿Cómo es el actual?

R: Es una nave de unos 300 metros cuadrados y es completamente diáfana.

Eso nos permite organizar mejor el culto y tener espacios para los niños.

P: ¿Qué obras tuvieron que hacer?

R: Tuvimos que hacer una reforma importante.

Contratamos a un arquitecto para preparar el proyecto de protección contra incendios. Tuvimos que utilizar materiales adecuados,  colocar extintores y cumplir todas las medidas necesarias.

También insonorizamos las paredes laterales porque tenemos edificios a los lados y queríamos evitar molestias a los vecinos. No tenemos viviendas encima.

P: ¿Qué aforo tiene?

R: El aforo legal es de 120 personas. Lo fijamos así para no tener que hacer una segunda puerta de emergencia.

P: ¿Cómo es la relación con los vecinos?

R: Muy buena. Estamos prácticamente pegados al local de la Asociación de Vecinos y tenemos muy buena relación con ellos.

También les hemos ofrecido nuestro espacio cuando han necesitado hacer alguna actividad.

P: ¿Habéis tenido problemas por el ruido o por la actividad de la iglesia?

R: No. Nunca hemos tenido problemas importantes. Intentamos siempre respetar a los vecinos y precisamente por eso hicimos la insonorización.

P: ¿Cuánto costó acondicionar la nave?

R: Entre 30.000 y 40.000 euros. Fue un esfuerzo importante.

P: ¿Cómo afrontaron ese gasto?

R: Fue durante una época complicada económicamente, entre los años de la crisis.

En aquel momento los bancos estaban muy cerrados a conceder créditos. Recuerdo que un día recibí por correo una propuesta de crédito preconcedido de 10.000 euros del BBVA, de la oficina de la calle Angustias.

Fui al banco, lo hablamos y finalmente me lo concedieron. Para mí fue una señal de que podíamos continuar con el proyecto.

P: ¿Y cómo llegaron a comprar la nave?

R: Durante años estuvimos pagando aproximadamente 1.000 euros al mes de alquiler, contando el IVA y el IRPF.

El propietario original era un señor mayor que falleció y el local pasó a sus herederos.

Al principio querían alrededor de 300.000 euros por la nave. Para nosotros era imposible.

Pero pasaron los años, los herederos fueron haciéndose mayores y decidieron vender. Finalmente nos ofrecieron el local por 100.000 euros.

P: Pasar de 300.000 a 100.000 euros es una diferencia enorme.

R: Sí. Fue una oportunidad que pudimos aprovechar.

Queríamos que el local fuera nuestro porque llevábamos muchísimos años pagando alquiler.

P: ¿Cómo consiguieron reunir esos 100.000 euros?

R: El banco nos concedió 50.000 euros, el 50 % de la operación.

La hipoteca fue a doce años y la cuota es de unos 400 euros al mes. Nos ayudó mucho en la tramitación un gestor del banco que además es pastor evangélico.

P: ¿Y el resto?

R: Nosotros teníamos unos 7.000 u 8.000 euros ahorrados, que nos sirvieron también para afrontar los gastos notariales y de gestión.

Tenemos además un pequeño quiosco dentro de la iglesia. Los hermanos compran comida, bocadillos, arepas y otros productos y ese dinero sirve para ir haciendo pequeñas aportaciones.

Después conseguimos alrededor de 30.000 euros mediante donaciones. Hubo personas que aportaron 50 euros, otras 100, otras 500. También recibimos donaciones de miembros de otras iglesias. Todas esas donaciones se declararon formalmente ante Hacienda.

Y finalmente un hermano de la congregación pidió un préstamo personal de 20.000 euros. Existe un contrato legal y la iglesia asume comunitariamente la cuota durante cinco años.

P: ¿Qué supuso para ustedes conseguir finalmente el local?

R: Muchísimo. No queremos que sea simplemente un inmueble. Queremos que quede para siempre aquí en Valladolid.

P: ¿Tienen pensado ampliar el edificio?

R: La parcela permite edificar hasta cuatro plantas, pero no es nuestro objetivo.

Nuestro objetivo es que el local siga siendo un centro de culto, de evangelismo y de acogida. Queremos que permanezca aquí para las futuras generaciones, para nuestros hijos y nuestros nietos.

P: ¿Qué importancia tiene para una comunidad inmigrante tener un espacio propio?

R: Es muy importante porque muchas personas que llegan necesitan encontrar un lugar donde sentirse acompañadas.

No es solamente venir a escuchar una predicación. Es encontrar personas, amigos, una comunidad y, en muchos casos, ayuda cuando estás empezando una vida nueva.

P: ¿Qué significa para usted, personalmente, después de 22 años?

R: Es un proyecto en el que hemos trabajado durante muchos años.

Hemos visto pasar a mucha gente. Algunos han llegado, se han quedado, otros se han marchado a otras ciudades y otros han regresado a sus países.

Pero la iglesia continúa. Y ahora tenemos un local que queremos que permanezca aquí para siempre.

P: ¿Qué le gustaría que fuera Nueva Vida dentro de otros 20 años?

R: Que siga siendo un punto de evangelismo y un lugar donde las personas puedan congregarse.

Que nuestros hijos y nuestros nietos puedan seguir teniendo aquí un lugar para vivir su fe. Queremos que 'Nueva Vida' continúe siendo una comunidad abierta a todo el mundo.

P: ¿Qué le diría a una persona que acaba de llegar a Valladolid, está sola y busca una comunidad?

R: Que las puertas están abiertas y el que quiera puede venir, conocernos, escuchar la predicación, participar en el culto y conocer a nuestra gente. No hay cuotas ni hay que pagar para entrar.

Queremos que cualquier persona pueda sentirse bienvenida.

P: Después de 22 años, ¿qué es 'Nueva Vida' para usted?

R: Es una comunidad. Personas de diferentes países, culturas y procedencias que estamos juntas alrededor de una misma fe.

La música puede ser diferente, las costumbres pueden ser diferentes y nuestras historias pueden ser diferentes, pero tenemos un mismo fundamento: Cristo. Y queremos seguir construyendo esa comunidad para los que están ahora y para los que vendrán después. 

Últimas noticias de esta sección

0 Comentarios

* Los comentarios sin iniciar sesión estarán a la espera de aprobación
Mobile App
X

Descarga la app de Grupo Tribuna

y estarás más cerca de toda nuestra actualidad.

Mobile App