Flamingo Bar cierra sus puertas en Valladolid tras ocho meses de música, color y orgullo

El local de la calle Correos nació con el propósito de acercar a la ciudad las fiestas y actuaciones drag que el colectivo LGTBI busca en otras grandes ciudades

Flamingo Bar cierra sus puertas en Valladolid tras ocho meses de música, color y orgullo
El autor esMiguel Ángel  Fernández
Miguel Ángel Fernández
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Valladolid dice adiós a uno de sus rincones más coloridos. Flamingo Bar, situado en el número 13 de la calle Correos, ha anunciado el cierre de sus puertas después de ocho meses de actividad, una etapa marcada por la música, las fiestas, el arte drag y el deseo de abrir un nuevo espacio para el colectivo LGTBI en la ciudad.

La noticia ha sido comunicada por Cristian y Gustavo, gerentes de Flamingo y responsables de la productora Lukc Producciones, a través de la cuenta oficial del establecimiento. En un mensaje cargado de emoción, ambos han querido despedirse dando las gracias a todas las personas que han formado parte de estos meses y, especialmente, a los artistas que han pasado por el local.

"Llegó el momento... 8 meses exactos de duro trabajo, intentando cambiar las cosas, intentando dar lugar a lo que antes no tenía en Valladolid. No sabemos cómo expresar este sentimiento", señalan en el comunicado.

Ocho meses que, aunque llegan a su fin, dejan recuerdos, noches de fiesta y un buen puñado de momentos compartidos. "Ha habido momentos muy bonitos", reconocen Cristian y Gustavo, antes de anunciar oficialmente: "FLAMINGO CIERRA SUS PUERTAS, pero tranquilos. Estamos bien".

El mensaje termina, además, con una puerta abierta al futuro: "¡NOS VEMOS! PRÓXIMAMENTE!". Una frase que deja entrever que el cierre de Flamingo no tiene por qué significar el final de los proyectos vinculados a quienes estaban detrás del local.

Un espacio para el colectivo LGTBI

 Flamingo nació con una idea clara: llevar a Valladolid una oferta de ocio LGTBI que hasta ahora muchos jóvenes buscaban fuera de la ciudad, especialmente en grandes capitales como Madrid o Barcelona.

El local apostó por las actuaciones drag, las fiestas y una programación vinculada a la cultura y al entretenimiento del colectivo, convirtiendo durante estos meses la calle Correos en un punto de encuentro lleno de música, maquillaje, tacones, lentejuelas y diversidad.

Ahora, ese escenario baja el telón. Pero Cristian y Gustavo han querido que la despedida sea, sobre todo, un agradecimiento a quienes hicieron posible que Flamingo cobrara vida. "Gracias a todos los artistas que nos habéis visitado. Habéis llenado mucho nuestro corazón", concluye el comunicado.

Ocho meses después de abrir sus puertas, Flamingo se despide de Valladolid dejando atrás una historia breve, pero intensa, y la sensación de que, al menos durante un tiempo, la ciudad tuvo un nuevo lugar donde celebrar el color, la libertad y el orgullo de ser uno mismo.

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