Cómo influyen la postura y el colchón en la respiración y el reflujo

imagen
Cómo influyen la postura y el colchón en la respiración y el reflujo
El autor esTribuna
Tribuna
Lectura estimada: 3 min.
Última actualización: 

La postura que adoptamos al dormir puede influir en nuestra salud, provocando desde problemas respiratorios a reflujo. Cuando nos tumbamos, la gravedad actúa de forma diferente sobre la garganta y el aparato digestivo. El colchón también desempeña un papel importante, ya que debe sostener el cuerpo sin que se hunda demasiado.

Sin embargo, no existe una postura mejor que otra para todo el mundo. La elección dependerá de las necesidades de cada persona y de si tiene problemas como apnea del sueño, reflujo o dolor de espalda.

La postura puede influir en la respiración

Cuando dormimos boca arriba, la lengua y los tejidos de la garganta pueden desplazarse hacia atrás. Esto reduce el espacio por el que pasa el aire y puede aumentar los ronquidos y las obstrucciones en las personas con apnea del sueño. Dormir de lado suele ayudar a mantener las vías respiratorias más abiertas.

El colchón debe mantener el cuerpo en una postura estable. Si es demasiado blando, la parte central puede hundirse en exceso, sobre todo cuando soporta más peso. Esto hace que la pelvis quede más baja y que la columna pierda su alineación natural.

Las personas con más peso necesitan un colchón que reparta bien la presión y ofrezca suficiente estabilidad. Esto no significa que tenga que ser muy duro. Los modelos especiales para el sobrepeso  están preparados para soportar una carga mayor y evitar que el cuerpo se hunda en exceso. También es importante comprobar el estado de la base, ya que forma parte del soporte.

Elevar el tronco puede reducir el reflujo

Cuando estamos de pie, la gravedad ayuda a mantener el contenido del estómago en su sitio. Al acostarnos, el ácido puede subir con más facilidad hacia el esófago. Por este motivo, el ardor, la tos y la regurgitación pueden empeorar durante la noche.

Elevar la parte superior del cuerpo entre 15 y 20 centímetros puede ayudar a reducir estas molestias. Para conseguir una inclinación uniforme, se puede levantar el cabecero de la cama o utilizar una almohada en forma de cuña que eleve todo el tronco. 

Amontonar varias almohadas no es la mejor solución. Esta opción suele doblar el cuello y la cintura, pero no mantiene elevado todo el tronco. Además, puede resultar incómoda y aumentar la presión en algunas zonas. 

Dormir sobre el lado izquierdo también puede ayudar, ya que esta postura evita que el ácido del estómago suba con tanta facilidad hacia el esófago. En cambio, dormir sobre el lado derecho o boca arriba puede empeorar las molestias. 

Un colchón firme, pero no rígido

Un colchón adecuado debe adaptarse ligeramente a los hombros y las caderas, pero mantener firmes las zonas que soportan más peso. Si cede demasiado, el cuerpo queda hundido y cuesta más cambiar de postura durante la noche. Además, la inclinación conseguida con una cuña puede perder parte de su efecto.

La firmeza necesaria depende del peso, la postura habitual y la estructura del colchón. Las zonas hundidas, los bordes deformados o la pérdida de apoyo indican que ya no ofrece la misma estabilidad y que ha llegado el momento de cambiarlo.

0 Comentarios

* Los comentarios sin iniciar sesión estarán a la espera de aprobación
Mobile App
X

Descarga la app de Grupo Tribuna

y estarás más cerca de toda nuestra actualidad.

Mobile App