Sonia Moraleja, presidenta de la Asociación Cultural Atalaya Rock, repasa dos décadas organizando un festival gratuito y sin ánimo de lucro que ha convertido un pequeño pueblo vallisoletano en una cita imprescindible para los amantes del rock y del heavy metal
"Ese día el pueblo se multiplica por cuatro": 20 años de Atalaya Rock en Pozal de Gallinas
Sonia Moraleja, presidenta de la Asociación Cultural Atalaya Rock, repasa dos décadas organizando un festival gratuito y sin ánimo de lucro que ha convertido un pequeño pueblo vallisoletano en una cita imprescindible para los amantes del rock y del heavy metal
Era una tarde de verano. Unos amigos charlaban en torno a la mesa de una terraza en medio de la tranquilidad y sosiego de un pueblecito al sur de la provincia de Valladolid. Podría parecer el inicio de una novela o un relato costumbrista, pero fue el comienzo de una aventura real. La que emprendieron en Pozal de Gallinas un grupo de amantes del rock y del heavy metal cuando uno de ellos pensó en voz alta: "¿Y si hacemos un festival aquí en el pueblo?". Aquella idea, que pareció un sueño peregrino, se ha convertido veinte años después (22 en realidad, porque la pandemia robó dos ediciones) en uno de los festivales de heavy metal gratuitos más icónicos de España, el Atalaya Rock. Una cita que reúne en el pabellón municipal a grandes bandas españolas, destacados grupos internacionales sin olvidar al enorme talento de Castilla y León. Todo, con ese toque familiar y acogedor que le da aquel grupo de amigos convertido en la Asociación Cultural Atalaya Rock, de la cual Sonia Moraleja es la presidenta.
PREGUNTA: ¿Cómo surgió originalmente la idea de hacer un festival en Pozal de Gallinas?
RESPUESTA: Surgió en una noche de verano, de estas que estás en el bar, en la terraza, tomándote algo, y se nos ocurrió la idea de poder montar un festival, ya que a nosotros nos gustaba ir a otros festivales, pues por qué no hacer el nuestro, ¿no?
P: Cómo se pasó de la idea inicial a realmente hacerlo. ¿Cuáles fueron los primeros retos?
R: Pues en esa época no había redes sociales, no conocíamos a ningún promotor... no me acuerdo muy bien cómo fue, o cómo pudimos contactar. Hace todos esos años, había más gente en la organización, y creo que yo no fui la que contacté con el promotor que antes llevaba Saratoga, que fue la primera banda cabeza de cartel que llevamos, y era Gálvez, que desgraciadamente murió hace ya unos años, y no recuerdo muy bien quién contactó con él, pero nos lo facilitó todo mucho. Luego sí que recuerdo que hablamos con el ayuntamiento porque nuestra idea era hacerlo gratuito, y les preguntamos si, en el caso de que nos saliera mal, nos podían respaldar. Teníamos miedo, no sabíamos si iba a haber gente. Y el ayuntamiento y nos dijo que sí.

P: ¿Qué les dijeron en el pueblo? ¿Fue apoyo inmediato o, de primeras, les miraron raro?
R: Sí, al principio, sí. Cuando ya se fraguó la idea de que íbamos a hacerlo, la gente del pueblo sí que estaba un poco reticente: "Que van a venir melenudos, nos van a destrozar el pueblo...". Pero, al final, salió.
P: Justamente, como ha comentado, el festival arrancó con Saratoga, Kain y Dünedain. Toda una declaración de intenciones.
R: Sí, Kain era de una banda de Medina del Campo, amigos nuestros; Dünedain son de Madrigal de las Altas Torres, también los conocíamos, y nos lanzamos con Saratoga como cabeza de cartel, que en ese momento estaba pegando fuerte. Nos lanzamos a la piscina con esas tres bandas y nuestra sorpresa fue que el pabellón se llenó, tuvimos éxito, y ahí seguimos, año tras año.
P: ¿Cómo se financia un festival de este nivel y que encima es gratuito?
R: Pues la mayor fuente de financiación es la barra y la venta de merchandising. Luego, en nuestra asociación, estamos todo el año trabajando, hacemos eventos durante el año para sacar dinero para poder pagar el festival: hacemos una paella en agosto, para toda la gente que quiera; hacemos una fiesta de la cerveza en Semana Santa, también. Luego, aparte, todos estos patrocinadores que ves aquí en el cartel, también nos aportan su granito de arena.
P: Es habitual ver bandas de la comunidad en los carteles del Atalaya. ¿Es política del festival llevar siempre al menos una banda de Castilla y León?
R: Yo creo que la mayoría de los años sí que lo hemos hecho. La idea es coger una banda local, sobre todo de Valladolid o de la zona de Segovia, como Hijos de Overón que estuvieron, así que la idea es esa, pero creo que hubo un año que no llevamos. No recuerdo por qué. Normalmente, llevamos bandas españolas y, últimamente, siempre solemos llevar una internacional mínimo.

P: ¿Cuál sería en estos 20 años la edición más compleja que les ha tocado sacar adelante?
R: Ha habido ediciones difíciles en las que hemos sacado menos dinero, hemos tenido para pagar, pero nos ha sobrado mucho menos dinero para empezar al día siguiente, que es lo que hacemos. Es un festival sin ánimo de lucro, allí nadie cobra, la gente que está en la barra son voluntarios… Entonces todo lo que sacamos un año lo invertimos en el año siguiente. Sí que ha habido alguna edición que hemos sacado menos dinero, hemos tenido menos para empezar el día siguiente, y eso supone no poder traer las bandas que tú quieres. Siempre nos tenemos que amoldar a lo que tenemos.
P: ¿Y la más exitosa?
R: Ha habido varias. Yo recuerdo la del 2018, con Angelus Apatrida, Saratoga, Dünedain, Strikeback y me parece que era Dawnlight, de aquí de Valladolid, que ya no existen. Ese año, el 2018, fue una edición muy exitosa, hubo muchísima gente. Y yo recuerdo incluso también el primer año que trajimos a Barón Rojo, ese año también el pabellón estaba hasta arriba, y el año pasado con Dynazty también.
P: Con todo el trabajo que lleva un festival gratuito y sin ánimo de lucro, ¿en alguna ocasión se han sentido desanimados para seguir?
R: Sí, yo todos los años digo que es el último año, jajaja.
P: Y después de 20 años, ¿qué opina el pueblo ahora del Atalaya?
R: Pues yo creo que es una fecha señalada en el pueblo, porque ese día el pueblo se multiplica por cuatro. Es decir, somos en el pueblo 550 habitantes, pues ese día hay dos mil y pico personas. El primer año la gente sí que estaba un poco asustada: "¿Quién va a venir aquí? Los melenudos...". Pero luego con el tiempo, la gente está acostumbrada y yo creo que la gente está esperando. Incluso va al festival, se compra su bocadillo, su refresco y ve un poco el concierto o se compran la camiseta para apoyar.
P: ¿Qué anécdotas les han dejado 20 años de Atalaya?
R: Bueno, habrá miles de anécdotas. Por ejemplo, me hacía mucha gracia en el año de Rage, que estuvo Peavy [bajista], se fue a dar un paseo por un caminito, al lado del cementerio. Ver a Peavy de Rage irse de paseo por tu pueblo es curioso. O que salen a la calle y está el camino de arena y se quedan como: "¿Dónde he venido yo?", o "¿esto qué es?". Las bandas internacionales están acostumbradas a las grandes ciudades y tal... Pero luego salen encantados, la verdad.
P: Os habéis hecho un nombre dentro de la comunidad metalera de España. Hace un año podíamos ver en La Revuelta de Broncano a uno de los miembros de Angelus Apatrida con la camiseta de Atalaya. ¿Cómo se siente haber crecido al punto de estar en el prime time de la televisión?
R: Es un orgullo, ¿no? Para nosotros que un festival como el nuestro, que tampoco lo consideramos un festival grande, es un festival mediano, familiar, pues que lo conozcan en muchos sitios. Vas por ahí y te dicen: "¿De dónde eres?". Y dices: "De Pozal de Gallinas". "Ah, pues es donde se hace el Atalaya Rock, ¿no?". Pues la verdad que es... te gusta, es un orgullo para nosotros el haber llegado hasta aquí.

Angelus Apatrida, en La Revuelta, con la camiseta de Atalaya.
P: El pabellón de Pozal tiene capacidad para unas 2000 personas. Siempre se llena. ¿Creéis que llegará el momento que necesitéis moveros a un sitio más amplio?
R: Nosotros intentamos controlar el aforo un poquito. El aforo llega hasta aquí, pues hasta aquí. O sea, cortamos. No podemos ir a ampliar, no tenemos sitio para ampliar más. El Atalaya da lo que da. Si lo hacemos en una era o en un sitio abierto, ya supone alquilar una carpa… y ¿cuánto cuesta alquilar esas carpas? De momento, no. Es inviable.
P: Bueno, y este año, ¿por qué tenemos que ir al Atalaya?
R: Bueno, pues yo creo que la gente tiene que ir al Atalaya porque, aparte de que es el 20 aniversario, yo creo que hemos confeccionado un cartel también para todos los gustos, con Paraíso Terrenal, Killius, Exodia, Sutagar y Axxis. Normalmente, todos los años solemos montar un cartel con diferentes estilos dentro del metal para que todo el mundo pueda disfrutar de la música. Yo creo que el cartel que tenemos este año es bastante majo, es bastante atrayente para poder ir.

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