La mala gestión de recursos sanitarios (I)

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La mala gestión de recursos sanitarios (I)
Enfermero inoculando la vacuna a un salmantino (Fotos: T. Navarro)
El autor esMarcos Pastor Galán
Marcos Pastor Galán
Lectura estimada: 2 min.
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El origen de las ambulancias tal como las conocemos hoy se remonta en España a los inicios del S XX. Sin embargo, los vehículos no eran ni de lejos como los actuales, evidentemente. Lo que ahora llamaríamos un coche, es el tamaño de las primeras ambulancias, mientras que disponemos a día de hoy de todo tipo de furgones.

Sin embargo, aunque las emergencias sanitarias se asocien popularmente a una ambulancia, no debería suceder la asociación. Tanto es así, que la población llama a emergencias pidiendo una ambulancia y dando por hecho que todo debe ir a un hospital. Sin embargo, esto se puede dar por sentado que es una mala gestión económica del servicio público.

Para empezar, la mayoría de pacientes que acuden a urgencias hospitalarias, en realidad, podrían haber sido atendidos en las urgencias de atención primaria o, incluso, podrían esperar en muchos casos a ser atendidos por su médico o enfermera. Tanto es así, que la mayor parte de quejas se deben a tiempos de demora. Cuando alguien puede protestar durante horas, automáticamente queda claro que su consulta no tiene gravedad.

Algo que atrasa el sistema es que muy gran parte de las consultas ni siquiera necesitarían ser atendidas por un médico. En España tenemos un sistema que agota el tiempo de estos profesionales de forma continuada, sin permitir que una enfermera o un fisioterapeuta atienda la demanda estando igual o más capacitados según qué situación.

Un ejemplo claro son las curas de heridas. Incluso los hospitales privados han optimizado los recursos para evitar que un médico tenga que ver una herida antes de ser curada. De esta forma, solo si la enfermera considera que hay una necesidad especial avisa al médico y, si no, ejecuta su trabajo. Y aquí sucede que, para anestesiar antes de suturar, según la ley y conforme a los colegios médicos, debería indicarlo el médico. Pero pocos médicos están de acuerdo en perder su valioso tiempo en algo lógico y lo consideran absurdo.

Otra mala gestión de los recursos pasa por la escasez de fisioterapeutas, quienes podrían atender las lesiones de tejidos blandos como hacen de forma privada. Realmente son quienes tienen conocimientos para inmovilizar y movilizar, para restituir la función y para ejecutar un tratamiento efectivo. Sería absurdo pensar que los demás hacemos un vendaje funcional igual que un fisioterapeuta.

Como tercer ejemplo (de tantos que podríamos hablar), están las matronas. En algunas autonomías es necesario acudir al médico de familia para que él te derive a una matrona. Si una mujer pudiera pedir cita directamente con la matrona, ahorraríamos la consulta al médico que solamente va a hacer una gestión administrativa y que, al final, pasará por un auxiliar administrativo que confirme día y hora.

Continuaré el próximo día tratando los recursos de urgencias y emergencias. ¿Puede realmente mejorarse el sistema?

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