Vecinos y hosteleros se hartan y reclaman medidas para frenar el paso de vehículos por la calle Francisco Zarandona

Denuncian que coches, motos, bicicletas y patinetes circulan por la vía después de las 11.00 horas, cuando finaliza el horario de carga y descarga, y alertan del riesgo para clientes, trabajadores y niños

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El autor esAlejandro De Grado Viña
Alejandro De Grado Viña
Lectura estimada: 6 min.

La calle Francisco Zarandona, ubicada en el corazón de Valladolid, en el entorno del Mercado del Val, se ha convertido en el escenario de una reivindicación que hosteleros y vecinos vienen trasladando desde hace años al Ayuntamiento: que se prohiba la circulación de vehículos a partir de las 11.00 horas, una vez finalizado el horario de carga y descarga.

Los establecimientos de la zona aseguran que, pese a tratarse de una vía peatonal, es habitual que durante el resto del día accedan coches particulares, motos, bicicletas, patinetes eléctricos e incluso vehículos de reparto. Una situación que, según denuncian, genera situaciones de peligro constante en una calle donde las terrazas concentran buena parte de la actividad y donde es habitual la presencia de familias con niños. El problema, explican los hosteleros afectados a TRIBUNA, no es nuevo. Lo que reclaman ahora es una actuación que permita evitar que la situación desemboque "en una tragedia".

La preocupación, además, no se limita a los establecimientos que han ofrecido declaraciones a este medio de comunicación, ya que dicha reivindicación la comparten negocios como El Consejero, La Loca Burguer, Bar Postal, La Lupe, Microbodega, La Valiente y Madame X, cuyos responsables respaldan la necesidad de que se adopten medidas para impedir el tránsito irregular. En el caso de Madame X, por ejemplo, los hosteleros señalan que su toldo ha resultado dañado hasta en tres ocasiones como consecuencia del paso de vehículos.

"Queremos que se actúe antes de que pase algo"

José Antonio Pérez, de Five Napoli Pizza, explica que la normativa establece que hasta las 11.00 horas existe un horario para carga y descarga, fundamentalmente vinculado a los establecimientos hosteleros y a los negocios del Mercado del Val. "A partir de las 11 aquí no puede entrar ningún vehículo", sostiene, incluyendo "furgoneta, turismo, moto, bicicleta,o patinete eléctrico". A su juicio, uno de los principales problemas está en la falta de una señalización suficientemente visible en el acceso a la calle. "Hay gente que lo sabe y lo hace porque quiere", apunta.

De hecho, Pérez asegura que se han producido incidentes con trabajadores y terrazas y que incluso han sufrido desperfectos materiales: "Nos han roto ya dos o tres toldos de la calle" y "casi atropellan a camareros". El hostelero pone, además, el foco en los niños que juegan en las terrazas. "Yo he visto a padres levantarse corriendo a coger al niño porque pasa un coche", relata. Por ello, su petición es clara: "Lo que queremos es que se actúe antes de que pase algo".

Según explica, se trata de una reclamación que se viene planteando "desde hace años" al Ayuntamiento, sin que hasta ahora se haya solucionado.

Los camareros, obligados a esquivar vehículos

Diego Rodríguez, de El Secreto, comparte la preocupación. Aunque admite que es complicado determinar si el problema afecta directamente a la llegada de clientes, considera evidente el riesgo que supone para quienes trabajan y consumen en la calle. "Nosotros trabajamos con la terraza, salimos con los camareros con las bandejas, los clientes con los niños... Es un peligro que pase un hombre en bicicleta, o un patinete, o un vehículo a motor por una zona que se considera peatonal", explica.

Para Rodríguez, la solución pasa por impedir físicamente el acceso o establecer algún mecanismo de control efectivo. "Hay que prohibir el paso, bien sea con unos pivotes, o bien sea con lo que se le ocurra al Ayuntamiento", plantea. El hostelero asegura que ya se han producido situaciones en las que los trabajadores han tenido que apartarse rápidamente para evitar vehículos y que incluso se han producido golpes con bicicletas, coches o bandejas. "Actuarán el día que pase una desgracia", lamenta.

También reclaman que se abra una vía de diálogo con los responsables municipales para abordar el problema y buscar una solución conjunta.

Una cámara para controlar las matrículas

Ángel Espinel, del American Dream, es uno de los hosteleros más afectados por esta problemática. Su propuesta pasa por instalar una cámara que permita controlar los vehículos que acceden a la calle fuera del horario permitido. "Ojalá instalen una cámara, si es posible, para que todos los vehículos que entren en la calle de manera irregular sean sancionados", plantea. A su juicio, es una medida que ya ha demostrado su eficacia en otras zonas peatonales de la ciudad.

Espinel incide especialmente en el peligro que supone para las familias. "Muchas veces nuestros clientes están en la terraza, hay padres, hay familias con niños", explica. Algunos menores salen solos de las mesas para ir al baño y pueden encontrarse con un vehículo circulando por una zona en la que, en principio, no deberían tener que estar pendientes del tráfico: "Algún día vamos a tener un atropello y, con ello, una desgracia. Nosotros lo único que queremos es evitarla", advierte.

El hostelero recuerda, además, que los locales deben cumplir unas condiciones concretas para sus terrazas y que la calle mantiene espacio suficiente para el paso de vehículos de emergencia. Lo que rechazan es que ese espacio sea utilizado de forma habitual por vehículos particulares o repartidores fuera del horario autorizado.

"Desde las 11.00 tiene que ser peatonal a todos los efectos"

Álvaro Álvarez, de Matamales, considera que la situación es especialmente difícil de entender porque la calle "desde las 11 de la mañana tiene que ser peatonal a todos los efectos". "No puede ser que nosotros tengamos que estar pendientes, o la propia gente, de que pase un coche", sostiene.

Álvarez asegura que se han mantenido conversaciones con personal municipal y que se han estudiado posibles soluciones, pero lamenta que ninguna haya terminado de materializarse. En ocasiones, apunta, se puede ver algún vehículo de la Policía Municipal, pero es una medida que no es suficiente.

El hostelero, de hecho, apunta a las obras que se están desarrollando en el entorno (calle Zapico) como otro factor que puede estar incrementando el tránsito de vehículos que acceden a la calle siguiendo aplicaciones de navegación.

Los vecinos piden el mismo trato que otras calles peatonales

La preocupación no se limita solo a los negocios. Beatriz, vecina de la zona, reclama que la calle Francisco Zarandona reciba un trato similar al de otras vías peatonales de la ciudad. Pone como ejemplo la calle Regalado, donde, según explica, se implantaron medidas de control para impedir el acceso de vehículos. "¿Por qué la calle Regalado, si ha sido peatonal posteriormente a la nuestra, la solución ya está hecha desde un primer momento?", cuestiona.

A su juicio, no se trata de celebrar nuevas reuniones, sino de ejecutar una solución efectiva. "Con que nos lo solucionaran, suficiente. No haría falta ni pedir reuniones ni perder el tiempo", afirma. Como madre y vecina, explica que el problema se percibe especialmente cuando hay niños: "Salimos del portal, y nos encontramos con que puede pasar un coche cuando perfectamente sabemos que es peatonal. No podemos estar tranquilos".

Una valla que no termina de evitar el paso

Otro vecino, Pablo, incide en que el problema se mantiene durante todo el año y que la actual barrera en el acceso no es efectiva. "Aquí lo que tenemos es una valla que se pone y se quita a gusto del que pasa", señala. Por eso, considera que un sistema automatizado de control sería una buena alternativa.

Su propuesta coincide con la de varios hosteleros: una cámara que permita identificar las matrículas de los vehículos no autorizados y sancionar los accesos indebidos, manteniendo las excepciones correspondientes para servicios de emergencia y vehículos autorizados durante el horario de carga y descarga (de 07.00 a 11.00).

El vecino asegura que ha llegado incluso a advertir a los niños de la zona, y a sus propios hijos, de que deben mirar antes de salir del portal por si aparece un vehículo. Una situación que, explica, evidencia hasta qué punto se ha normalizado un riesgo que no debería existir.

Una reivindicación que pone su punto de mira en las fiestas

La preocupación se intensifica además ante la llegada de la Feria y Fiestas de la Virgen de San Lorezo y el previsible aumento de la afluencia de personas a las calles del entorno. Los vecinos temen que una mayor presencia de familias y menores, unida al tránsito irregular de coches, motos y patinetes, incremente las posibilidades de que se produzca un accidente.

Hosteleros y residentes coinciden en que la convivencia entre las terrazas y los vecinos es posible y que, de hecho, se ha conseguido mantener durante años. Por esa razón, lo que consideran incompatible con ese modelo es la circulación de vehículos no autorizados por una zona concebida para peatones.

La petición que trasladan es, por tanto, concreta: una intervención municipal que permita controlar de manera efectiva los accesos a la mencionada calle Francisco Zarandona. Es decir, una cámara de seguridad, pivotes, bolardos, o cualquier otra solución que determine el Ayuntamiento son, para los afectados, alternativas preferibles antes de seguir esperando a que ocurra un accidente que tildan, por desgracia, de tragedia.

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